Conocer las reservas de agua

Los productores agropecuarios, hace muchos años, sembraban tal semilla si los precios le convenían, o compraban y vendían hacienda y después se ponían a mirar el cielo si llovía o no llovía. Sin tener noción sobre la reserva de agua que contenía la tierra. Porque ellos, en la realidad, practicaban un juego de azar. Si el tiempo los acompañaba ganaban, o si no perdían.

Pasaron los años y aparecen los pronósticos climáticos extendidos. En tal época se producirá un período de muchas lluvias, en tal otra época no lloverá. Es una pequeña señal, porque pueden suceder otros factores climáticos que cambian ese pronóstico, o perjudiquen a la siembra y al ganado.

Actualmente la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, el Servicio Meteorológico Nacional y del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria desarrollaron una herramienta que permita estimar las reservas de agua en los diferentes suelos de la Argentina, que está disponible de manera libre y gratuita en las web de las tres instituciones.

Con información publicada en tiempo real sobre el avance de una sequía o de superficies anegadas, representa un elemento fundamental para tomadores de decisiones a escala departamental y nacional.

El modelo de Balance Hídrico Operativo para el Agro (BHOA) tiene como objetivo proporcional una herramienta de decisión objetiva y en tiempo real para los tomadores de decisión del sector agrícola, así como para generar una base de datos de agua en el suelo disponible para la comunidad científica y educativa.

Esta herramienta que cuenta con un historial de 60 años de datos sobre la humedad del suelo, es muy importante en un país como la Argentina, por la magnitud del sector agrícola y por la sensibilidad de los cultivos ante fenómenos extremos como una inundación o una sequía, puesto que la mayor parte de la producción agrícola se realiza en secano (sin riego).

Por ejemplo la sequía de la campaña 2008/2009 generó pérdidas en el maíz de 8,9 millones de toneladas, equivalentes a una disminución del 40% respecto del ciclo anterior.

La publicación actual es sólo un primer paso. Se está trabajando para poder realizar pronósticos y sumar mejoras en los datos que alimentan al modelo, tanto en las observaciones de estaciones meteorológicas como en la incorporación de información satelital e información de suelos.

Además ya se está trabajando para implementar el modelo en otros países de América Latina. La primera acción en esta línea avanzaría en Paraguay.

El valor del trabajo conjunto alcanzado entre la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, el Servicio Meteorológico Nacional y del Instituto Nacional de Tecnología para desarrollar el modelo, aportar información y ponerla a disposición de los interesados en sus sitios de internet sirve para una prevención vital. O sea pone de manifiesto la importancia de conocer las reservas de agua en tiempo real para enfrentar factores climáticos adversos, como son inundaciones, sequías, granizo, entre otros.

Ahora, con este sistema, les permite a los productores agropecuarios adoptar medidas con respecto a sus sembrados o bien con el ganado tomando prevenciones con tiempo para evitar pérdidas no deseadas. Estas medidas seguramente que estarán avaladas por el modelo BHOA.

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