BROTE EN AZUL

Continúan aumentando los posibles casos de triquinosis y ya suman 102

Desde el área de Bromatología municipal están haciendo un seguimiento del brote.
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Desde el área de Bromatología municipal están haciendo un seguimiento del brote.

De esa cifra hay 20 niños, entre los cuales hay hasta de un año. Los organismos oficiales están haciendo un seguimiento y continúan apareciendo personas con los síntomas de esta  enfermedad que se contagia por comer carne contaminada. Se hizo una investigación y nuevamente se trata de un brote que proviene de la zona periurbana y una aparente venta clandestina.

Hay actualmente en Azul un brote de triquinosis. Al confirmarse la noticia días atrás rondaban los 90 posibles casos y ahora ya hay 102 personas con síntomas de la enfermedad y que están siendo atendidas y medicadas.

Azul es una ciudad endémica desde hace tiempo y la enfermedad está presente en criaderos ubicados en la zona periurbana local (ver nota siguiente).

La enfermedad está instalada y la clave está en no consumir alimentos de procedencia dudosa.

Se pueden hacer chacinados caseros para consumo familiar, previo análisis del animal a faenar, pero la comercialización está prohibida.

Otra cuestión importante es que está regulado por ordenanza y no puede haber criaderos, ni tenencia de cerdos en la zona urbana, pero sin embargo existen y es difícil erradicarlos porque hay hasta una cuestión cultural y de costumbres difíciles de transformar.

El causante de la enfermedad es un parásito que tienen cerdos y jabalís, que a ellos no los afecta, pero sí afecta a los humanos en caso de consumir su carne.

En la población afectada hay 20 niños, dentro de los cuales hay de un año, que fueron atendidos en el Hospital Materno Infantil “Argentina Diego”; un caso en el Sanatorio Azul y los demás fueron atendidos en el Hospital Municipal “Dr. Ángel Pintos” y también en la sede del Departamento de Zoonosis Rurales. En esta franja hay casos de todas las edades y ambos sexos.

La mayoría son pacientes ambulatorios y ninguno está grave, pero hay que tener en cuenta que se trata de una enfermedad que puede llegar a ser mortal.

El alerta y el operativo desplegado     –

El alerta comenzó el viernes 13 de octubre y se sigue haciendo un seguimiento porque,  una vez contraída la enfermedad, los síntomas pueden tardar en aparecer.

Se notificó la presencia de la enfermedad en Bromatología municipal y automáticamente se activó un operativo que tiene un protocolo establecido para estas situaciones y que llevan adelante el Ministerio de Asuntos Agrarios, cuyo responsable es un inspector con sede en Tandil, la Municipalidad, el SENASA y el Departamento de Zoonosis Rurales.

Una vez notificado el alerta, inspectores de Bromatología junto con el inspector Alfredo Argüelles, de la provincia, iniciaron el operativo asistiendo a los domicilios de las personas que se fueron a atender a ambos hospitales porque ya había de varias edades.

Ese primer día eran 11 los casos de personas afectadas, todos del mismo barrio.

Como es de práctica, se los indagó respecto a qué habían consumido y de dónde lo había obtenido. Así se detectó que era chorizo seco y al lugar donde había sido supuestamente elaborado.

“Desde el municipio, una vez que hay un alerta, vamos a ver cuál es el producto involucrado, vemos si lo podemos ubicar e investigamos que si hay más de ese producto circulando”, confió a este diario uno de los responsables del operativo desplegado.

Los casos se multiplicaron    —

Además, según pudo saber este diario, cuando llegaron los inspectores al sitio donde aparentemente salieron los alimentos infectados, detectaron que eran dos personas y que  también presentaban los síntomas. Hubo que llamar inmediatamente a una ambulancia porque no habían sido atendidos hasta ese momento.

Las personas sospechadas de ser los responsables de haber comercializado estos productos infectados, declararon que no había nada más, que habían faenado solo un animal para consumo familiar y que tenían el correspondiente certificado de libre triquinosis.

A propósito de esto es importante aclarar que en los casos de muestras que fueron tomadas por un particular no tienen “un valor legal” en el sentido que es imposible detectar del animal que fue tomado.

Eso fue un viernes, luego vino el fin de semana largo, y ya para el lunes siguiente los casos se habían multiplicado y unas 50 personas habían sido atendidas en establecimientos sanitarios locales.

Una investigación     —

“Todo es difícil de comprobar porque depende lo que cuenten y el supuesto animal ya no existe”, expresó un vocero del área de Bromatología comunal que a su vez confirmó  que continúan haciendo un seguimiento de este brote que no se sabe cuándo terminará porque puede haber infectados que no presenten síntomas.

Contó también que “por triquinosis normalmente llegamos tarde porque la enfermedad tarda varios días en declararse y es todo por lo que te cuentan. No hay un establecimiento, hay una casa, y no se encuentra al animal, nada”.

Por eso desde la dependencia tienen registradas a las personas infectadas como para hacer una investigación.

Incluso se está convocando a quienes hayan sido atendidos y quieran exponer sobre lo qué pasó que se acerquen a la cabina de Bromatología ubicada en la Estación del Ferrocarril o a la sede del SENASA (calle Alvear 474).

Fuentes cercanas al caso también informaron que se está evaluando presentar una denuncia ante la justicia para que se investigue al o los responsables y con el objeto que no vuelva a pasar.

ALGUNAS CLAVES PARA EVITAR LOS RIESGOS

Una de las claves consiste en que quienes crían animales que puedan ser transmisores de la enfermedad los alimenten adecuadamente, combatan la presencia de roedores, eliminen la basura y analicen una muestra de cada animal.
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Una de las claves consiste en que quienes crían animales que puedan ser transmisores de la enfermedad los alimenten adecuadamente, combatan la presencia de roedores, eliminen la basura y analicen una muestra de cada animal.

La triquinosis es una enfermedad parasitaria que se trasmite al consumir carne infectada con larvas de parásitos. Si bien la bacteria se puede emplazar en una extensa variedad de animales, el cerdo presenta características óptimas como agente transmisor.

Una vez que ingresan al organismo humano, las larvas se alojan en los músculos, provocando dolores y dificultades motrices. Otros síntomas son fiebre, cefaleas  e hinchazón de párpados.

Las recomendaciones para evitar el riesgo en humanos son:

A los productores: alimentar adecuadamente a los animales, combatir roedores, eliminar la basura y analizar una muestra de cada animal.

A los consumidores: cocinar correctamente la carne, comprar chacinados en establecimientos habilitados y no en lugares informales; la salazón, el ahumado o la cocción en microondas no matan al parásito; verificar que el producto tenga una etiqueta que certifique el origen.

 

 

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