EL HECHO OCURRIÓ ANTEAYER

Creen que el hombre que murió en un incendio intentó matar a su familia y después se suicidó

 

Hasta ahora esa es la principal hipótesis que se maneja desde la Fiscalía que interviene en la causa penal que se inició por este drama familiar ocurrido en horas de la mañana de la pasada Navidad. Una casa ubicada en De Paula entre Falucho y Miñana fue el lugar donde un hombre que padecía problemas psiquiátricos quiso matar a su hijo, un contador que tiene 30 años, y a su esposa, de 72. A ambos, se cree que los roció con nafta y después los prendió fuego. Luego, el autor de este hecho se habría suicidado al ser alcanzado por las llamas del incendio que él mismo provocó. Los heridos estaban ayer internados en centros asistenciales de la ciudad de Buenos Aires.

En el garaje de la casa fue hallado muerto el hombre que protagonizó este drama familiar. Según se cree, se suicidó después de intentar matar a su esposa e hijo.
NACHO CORREA

Hasta el momento, la principal hipótesis sobre el drama familiar que en la mañana de la pasada Navidad tuvo como protagonistas en esta ciudad a un matrimonio y al hijo de la pareja apunta a que el hombre que después fue hallado calcinado en el garaje de la casa donde los tres vivían se suicidó.

Al parecer, lo hizo luego de provocar intencionalmente un incendio en la propiedad. También, posteriormente a que, por problemas depresivos que padecía, había intentado matar a su esposa y a su hijo, a los cuales roció con nafta y después prendió fuego, del mismo modo que lo hizo con diferentes ambientes de la propiedad donde este hecho sucediera.

Ambos heridos ayer fueron trasladados desde el Hospital Pintos a centros asistenciales porteños en los que permanecían internados hasta anoche, afectados no sólo por las quemaduras sufridas durante el incendio, sino también por cuadros respiratorios que, a causa esos intentos de homicidio que los tuvieron como víctimas, seguían haciendo que sus estados de salud fueran reservados.

En el marco de la investigación penal iniciada por lo sucedido, ese sumario que se tramita a través de la UFI 13 departamental que está a cargo del fiscal Javier Barda seguía caratulado como averiguación de causales de muerte.

Según fuentes allegadas a la instrucción del expediente penal dijeron a EL TIEMPO ayer, el titular de esa Fiscalía aguardaba por el informe de lo que había sido la operación de autopsia a la que fue sometido el cadáver del hombre que falleció durante el hecho para recaratular el sumario.

Drama familiar

Carlos Ramón Hansen tenía 63 años y durante muchos años trabajó junto con su hermano en una gomería ubicada sobre la Avenida Mitre de esta ciudad.

No hacía mucho que se había jubilado y nada hacía prever -al menos a simple vista y según lo que diferentes testigos que conocen a la familia señalaron- que podía llegar a tener semejante reacción en la mañana de la pasada Navidad.

De acuerdo con diferentes versiones colectadas por los investigadores, alrededor de las ocho y media de la mañana del pasado lunes vecinos escucharon una discusión entre Hansen -a quien recientemente le habían detectado problemas psiquiátricos- y su hijo: un contador que tiene 30 años y después se convertiría en una de las víctimas de este drama familiar.

En esa casa ubicada en la calle De Paula entre Falucho y Miñana, instantes después a escuchados esos gritos lo que empezó a observarse fue una densa humareda que salía de la propiedad y también se escuchó una explosión.

Mientras que la esposa de Hansen pudo salir por sus propios medios de la casa, no sucedió lo mismo con el hijo del matrimonio, que después fue rescatado del interior de la vivienda.

La llegada de bomberos, de efectivos policiales de otras dependencias de seguridad y de dos ambulancias con personal médico sirvieron para que tanto la esposa como el hijo de Hansen pudieran ser rescatados con vida y trasladados al Hospital Pintos, gravemente heridos por las quemaduras y con problemas respiratorios por el humo que inhalaron durante el siniestro.

Los daños más significativos a causa del incendio estuvieron localizados en el dormitorio del hijo del matrimonio y también en el garaje.

En el cuarto, según se cree, se produjo un forcejeo entre Hansen y su hijo, cuando el padre lo roció con nafta y después lo prendió fuego en momentos en que, al parecer, una de las víctimas de este drama familiar dormía.

Las llamas también alcanzaron a ese dormitorio que -según lo señalado- quedó completamente destrozado.

Después, al llegar al lugar los investigadores hallaron también el cadáver del jubilado, completamente calcinado. El cuerpo estaba en el garaje.

Según se sospecha, después de intentar matar a su familia, Hansen se introdujo en el auto que estaba estacionado en ese sector para suicidarse.

Lo hizo en medio de ese incendio de importantes proporciones que instantes antes él mismo hombre provocó, a causa de lo que se cree fue un brote psicótico que sufrió por esos aparentes problemas depresivos que padecía.

El hijo del matrimonio fue identificado por la Policía como Carlos Andrés Hansen Talavera.

Contador Público Nacional, días antes había viajado a Azul para pasar las fiestas de fin de año con sus padres, ya que actualmente está radicado en una ciudad del Gran Buenos Aires y trabaja en una conocida empresa multinacional con sede en la Capital Federal.

Durante la Nochebuena, según contaron conocidos de los protagonistas de esta historia ayer a EL TIEMPO, nada hacía prever que al día siguiente pudiera desencadenarse semejante drama, teniendo en cuenta que todos los integrantes del grupo familiar habían cenado juntos y sin que ningún inconveniente entre ellos se presentara.

Blanca Victoria Talavera, la esposa de Hansen, tiene 72 años. Fue la primera en salir a pedir ayuda a los vecinos, mientras su hijo desde adentro -según se escuchó- le decía a la madre que se fuera porque su papá iba a matarlos a ambos.

Al igual que su hijo, en principio también estuvo internada en el Hospital Pintos, hasta que ayer se dispuso su traslado a un centro asistencial de la Capital Federal donde ahora permanece.

El dato

En el marco de esa investigación penal que se está llevando adelante en sede judicial, se aguarda que ambos heridos se recuperen para que les puedan ser tomadas sendas declaraciones testimoniales, algo que en principio puede que no suceda en lo inmediato teniendo en cuenta los estados de la mujer y de su hijo.

LOS HERIDOS FUERON TRASLADADOS AYER A DOS CENTROS ASISTENCIALES PORTEÑOS 

Carlos Andrés Hansen Talavera había llegado durante el transcurso de la semana pasada a Azul, con la intención de pasar las fiestas de fin de año en la misma casa donde anteayer su padre habría intentado matarlo.

Pero también, le dijo ayer a EL TIEMPO un conocido del contador, “había venido porque la madre lo llamó diciéndole que estaba asustada, ya que veía que su marido tenía comportamientos extraños”.

Comportamientos asociados a ese estado depresivo que Carlos Ramón Hansen padecía y habría derivado en el brote psicótico que sufrió cuando -según se cree- intento matar a su esposa y a su hijo y después aparentemente se suicidó.

El único hijo del matrimonio permanecía anoche internado en el Hospital Alemán, centro asistencial situado en la calle Pueyrredón de la ciudad de Buenos Aires.

Lo habían trasladado durante las primeras horas de ayer desde el Hospital Pintos, adonde había ingresado el lunes por la mañana.

En el hospital municipal local permaneció internado en Terapia Intensiva, sedado y asistido con un respirador mecánico.

Presentaba quemaduras, fundamentalmente en el torso. Lesiones que -según dijo el amigo del joven ayer- habían afectado a “un 25 por ciento” de su cuerpo.

Ayer, una vez derivado al Hospital Alemán, se comprobó que por esas quemaduras no tenía la vista comprometida. También, que otras lesiones que presentaba por el accionar de las llamas eran en principio superficiales, “lo que evitó que tuvieran que hacerle algún injerto de piel”, según señaló su amigo.

Si bien todavía estaba asistido mecánicamente para respirar, se evaluaba en el transcurso de los próximos días que comenzara a respirar por sus propios medios, lo cual en principio daba la pauta de que estaba evolucionando de esas lesiones que le provocó su padre al atacarlo, al parecer cuando el hombre estaba durmiendo en esa habitación donde se produjo uno de los episodios relacionados con este drama familiar ocurrido el pasado lunes por la mañana.

A Blanca Victoria Talavera, en tanto, la habían trasladado también ayer a otro centro asistencial desde el Hospital Pintos.

En el caso de la mujer que tiene 72 años, ese traslado se hizo efectivo a través de un avión sanitario que vino especialmente a buscarla al hospital municipal local para llevarla al Sanatorio Agote, que también está ubicado en la ciudad de Buenos Aires.

“El estado de la madre sería más complicado, teniendo en cuenta su avanzada edad”, refirió el amigo del hijo de la mujer en ese contacto que mantuvo con este diario.

“Son menos quemaduras superficiales las que sufrió, pero aspiró mucho humo que le afectó las vías respiratorias”, sostuvo también.

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