EL DEBATE SIGUE MAÑANA

Crimen en Villa Piazza Sur: declararon “culpable” al acusado y, como máximo, será condenado a cinco años de prisión

La agresión a puñaladas a un joven en abril de 2015 en esta ciudad, incidente que al mes siguiente de ocurrido se tradujo en su deceso cuando estaba internado, fue considerada por doce ciudadanos que hicieron de jurados en este debate como un “homicidio simple con exceso en la legítima defensa”. Eso hizo que al imputado lo declararan “culpable”. Y también derivará en que lo condenen a una pena que va desde los seis meses a los cinco años de prisión. La nueva calificación del hecho que se conoció ayer favoreció la situación del encausado, que en principio había sido procesado por un “homicidio calificado criminis causa”. De haber mantenido el jurado popular dicha figura penal, el autor de este crimen habría sido condenado a prisión perpetua.

 

 

Ariel Aníbal Álvarez. Mientras ayer declaraba, también lloró al referirse al crimen que cometió, el mismo al que un jurado popular consideró como un “homicidio simple con exceso en la legítima defensa”.
NICOLÁS MURCIA
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Ariel Aníbal Álvarez. Mientras ayer declaraba, también lloró al referirse al crimen que cometió, el mismo al que un jurado popular consideró como un “homicidio simple con exceso en la legítima defensa”. NICOLÁS MURCIA

Ariel Aníbal Álvarez, un azuleño que tiene 24 años, fue declarado durante la tarde de ayer “culpable” de un homicidio simple con exceso en la legítima defensa por el jurado popular que desde el pasado lunes comenzó a juzgarlo por la muerte de un joven ocurrida en Villa Piazza Sur de esta ciudad durante el año 2015.

En principio Álvarez -que está preso en la Unidad 7- había llegado a este juicio con jurados que se hizo en los Tribunales de Azul acusado de un “homicidio criminis causae”, un delito mucho más grave al que finalmente ayer derivó en que fuera declarado “culpable”.

Pero esa calificación sostenida en el debate por el representante del Ministerio Público Fiscal no fue avalada por los doce ciudadanos que condenaron al joven, los cuales se inclinaron a favor de encuadrar el hecho dentro de un homicidio atenuado, dando lugar así a uno de los pedidos que en su alegato se hiciera desde la Defensa Oficial de Álvarez, integrada por las funcionarias judiciales Mariana Mocciaro y Soledad Kelly.

Un dato curioso dentro de lo que fue este proceso se dio cuando el presidente del jurado, un olavarriense que pertenece a la religión mormona, tenía que anunciar el veredicto para el joven imputado.

Visiblemente conmovido y llorando, finalmente no pudo leerlo, por lo que fue otro hombre que también integró el jurado popular para este juicio el encargado de anunciar en la sala ubicada en el tercer piso del Palacio de Justicia local la declaración de culpabilidad para Álvarez por el crimen (ver nota en página 19 de esta misma edición).

Un homicidio menos grave

El hecho por el que durante la tarde ayer el joven fue declarado “culpable” se inició con un incidente ocurrido en los primeros minutos del 12 de abril de 2015 en el barrio Villa Piazza Sur de esta ciudad.

En Comercio entre Guido Spano y Guaminí, quedó demostrado que el “culpable” de este homicidio apuñaló con un cuchillo a quien se convirtió en la víctima de este incidente, que tenía 26 años y se llamaba Ezequiel Marcelo David Pucheta.

Cuando esa situación se produjo -según quedó también reflejado en el proceso- ambos coincidieron en momentos que habían ido a comprar cocaína a una casa ubicada en ese sector de la ciudad, la zona donde vivía el autor del homicidio y a la que la víctima, acompañada por un conocido, había llegado en bicicleta desde el barrio Pedro Burgos.

El jurado popular no dio por acreditado, a diferencia de lo que sostenía el fiscal Guillermo Vaticano durante el juicio, que Álvarez le quiso robar la bicicleta tipo “mountain bike” a la víctima de este crimen, tal como se había mencionado también durante lo que fue la Instrucción Penal Preparatoria del hecho convertido en materia de este juicio con jurados.

Y si se toma en cuenta lo que fue la calificación penal del hecho por el que el joven fue declarado “culpable”, resulta evidente que el jurado creyó en su versión y en la sostenida por sus abogadas defensoras.

La misma daba cuenta de que al no poder ni Pucheta ni él comprar drogas en esa casa a la que habían ido, cada uno por caminos distintos y acompañados por conocidos que declararon como testigos en el debate, tras ese encuentro casual que en el lugar los dos mantuvieron se registró el incidente.

Según la versión del encausado, bien distinta a la sostenida por el representante del Ministerio Público Fiscal, la víctima comenzó a increparlo y lo agredió, a lo que él respondió ocasionándole graves lesiones con un cuchillo que portaba.

Ayer, antes de que se conociera el veredicto de culpabilidad para Álvarez por ese homicidio atenuado, el joven había declarado.

Durante su testimonio -en el que se declaró adicto a las drogas y contó que comenzó a consumir alcohol desde que era menor de edad, en el marco de un contexto familiar que está muy lejos del ideal- lloró, le pidió perdón en la sala a la familia de la víctima y dijo estar arrepentido de lo que había hecho, al indicar que no pensaba que podía suceder una cosa así.

“Nunca pensé que había sido tan grave. Yo no lo quería hacer. Hubiese preferido que fuese todo diferente. Nunca quise que el pibe muriera. Esto es una carga para mí. Lo recuerdo todos los días y no hay un día en que no deje de lamentar lo que pasó”, señaló en la previa a que se conocieran los alegatos de las partes.

El joven que resultara víctima de este crimen estuvo internado hasta el 29 de mayo de ese mismo año 2015, cuando se produjo su deceso en el Hospital Pintos.

La Defensa Oficial de Álvarez había sostenido también que la muerte de Pucheta en el hospital obedeció a una situación ajena -se habló de una “infección generalizada”– a lo que fueron esas puñaladas que recibió durante la agresión, una de las cuales había afectado gravemente a su corazón y su pulmón. Pera a esa versión, finalmente, el jurado no adhirió.

Sobre esa cuestión, durante la recepción de la prueba testimonial que continuó ayer antes de conocerse el veredicto de culpabilidad para el encausado, las abogadas del joven habían convocado al debate a un médico legista para que declarara.

Y también aportaron como otro testigo a una trabajadora social, profesional que -según dijo- intervino en el caso durante la instrucción de la causa penal relacionada con este homicidio. Lo hizo, relató en la audiencia, entrevistándose con Álvarez, con integrantes de su familia y también con vecinos del mismo barrio donde vivía y este homicidio se produjo. Además, señaló que había elaborado un informe ambiental relacionado con la situación del joven al que ayer un jurado popular declaró “culpable” de un homicidio simple con exceso en la legítima defensa.

El dato

En su alegato de ayer, el fiscal Vaticano había pedido al jurado que Álvarez fuera declarado culpable de un “homicidio agravado criminis causa” o, en forma subsidiaria, de un “homicidio simple”. Pero ninguna de esas solicitudes prosperó. Sí, en cambio, el jurado tuvo en cuenta uno de los pedidos formulados por las defensoras oficiales Mocciaro y Kelly con relación a la calificación del hecho: el ya mencionado “homicidio simple con exceso en la legítima defensa”.

NO PUDO LEER EL VEREDICTO

El presidente del jurado, el segundo de espaldas en la imagen que también completa la defensora Oficial Mariana Mocciaro. Afectado por la situación, comenzó a llorar y no pudo leer el veredicto.
NICOLÁS MURCIA

 

La tensión y expectativa que suele generar el anuncio del veredicto de un juicio alcanzó ayer un registro más elevado que el habitual, cuando una insólita situación se produjo con el hombre que había sido elegido para leer el pronunciamiento de lo que fue este proceso.

Tras deliberar por alrededor de una hora, cuando el reloj marcaba que faltaban unos minutos para las 16 uno a uno fueron reingresando a la sala de debates -ubicada en el tercer piso del Palacio de Justicia local- los doce ciudadanos que habían arribado a una conclusión en torno a lo que fue el crimen en que derivara aquella agresión a puñaladas a un joven que se produjo el 12 de abril de 2015 en Villa Piazza Sur.

Con las partes y el público aguardando por la presencia del jurado desde instantes antes, tras el procedimiento habitual que se realiza en este tipo de debates se le hizo entrega a uno de los secretarios del Tribunal 2 del sobre en cuyo interior se anunciaba que Ariel Aníbal Álvarez era declarado “culpable” de un homicidio simple con exceso en la legítima defensa. Y después de que la jueza Alejandra Raverta hiciera una observación a eso que estaba escrito en el papel que contenía el sobre que le hicieron llegar al estrado, nuevamente el silencio invadió la sala; a la espera de que se conociera la conclusión a la que el jurado popular había arribado.

Los ciudadanos que lo integraron eligieron como presidente a un hombre con domicilio en Olavarría, que era quien tenía que ponerse de pie, tomar el micrófono y dar a conocer un veredicto de estas características, el cual se inicia con el ya conocido “Nosotros el jurado, en nombre del pueblo…”.

Pero el presidente del jurado, perteneciente a la religión mormona, con el papel en sus manos no pudo ni siquiera pararse. Y mucho menos, darle lectura a ese veredicto de culpabilidad para Álvarez.

Visiblemente afectado por la situación y los nervios que en ese entonces lo invadían, comenzó a llorar mientras pedía disculpas por no poder hacerlo.

Al presidente del jurado intentaron calmarlo sus compañeros. Y la jueza Raverta pidió que le dieran agua, mientras le explicaba que esa decisión que tenía que dar a conocer no era sólo de él, sino de todo el jurado que instantes antes lo había elegido para que lo presidiera.

En esos instantes, una mujer del jurado le señaló a la jueza que era “muy difícil” estar en el lugar del hombre.

“Quédese tranquilo. La decisión no es suya sola”, le dijo la magistrada del TOC 2, con intenciones de que así pudiera ponerse de pie y leer el veredicto, Pero el hombre, mientras no paraba de llorar sentado en la misma silla que ocupó a lo largo de todo este proceso, no pudo hacer eso.

Fue otro miembro del jurado el que, finalmente, anunció que Álvarez era declarado “culpable” por lo que fue considerado un homicidio culposo.

“Nosotros el jurado, en nombre del pueblo, encontramos al acusado Ariel Aníbal Álvarez culpable… por exceso en la legítima defensa”, dijo textualmente ese otro hombre, dando así por concluida la audiencia, marcada por una insólita situación que jamás se había vivido en los demás procesos judiciales de las mismas características que hasta el momento se han desarrollado en los Tribunales de esta ciudad.

LO QUE VENDRÁ 

 

La defensora Oficial Mariana Mocciaro, de cara al jurado durante su alegato de ayer. Mientras tanto, el fiscal Guillermo Vaticano la observa. Mañana ambas partes volverán a juntarse en lo que será la audiencia de cesura de este juicio.
NICOLÁS MURCIA

Mañana jueves, pero ya sin la presencia del jurado popular que ayer lo declaró “culpable”, el juicio continuará con el imputado, las partes y la jueza Alejandra Raverta.

En esa denominada audiencia de cesura, la magistrada integrante del Tribunal Oral en lo Criminal número 2 escuchará los pedidos de pena que hagan las partes para Ariel Aníbal Álvarez, los cuales serán formulados sobre la calificación que el jurado popular le dio ayer al hecho.

Posteriormente, en el transcurso de otra audiencia que se llevará a cabo la semana que viene, la jueza del Tribunal Oral en lo Criminal número 2 dará a conocer la sanción que le impone al autor de este “homicidio culposo”, valorando para eso -si es que existen- circunstancias eximentes, atenuantes y agravantes que el fiscal Guillermo Vaticano y las defensoras oficiales Soledad Kelly y Mariana Mocciaro mencionen cuando mañana vuelvan a juntarse en el Palacio de Justicia local.

Considerando la calificación que el jurado popular hiciera del hecho por el que el joven fue declarado “culpable”, el delito de homicidio simple con exceso en la legítima defensa contempla, si se toma en cuenta la reforma más reciente al artículo 84 del Código Penal -que data de enero de este año-, penas que van de uno a cinco años de prisión.

Pero como el hecho materia de este juicio se produjo en abril de 2015, se aplica para el caso lo que ese artículo del Código Penal señalaba en aquel entonces, con una pena mínima de seis meses de prisión y una máxima de cinco años para quien resulta condenado por el ya referido delito.

En otro de sus artículos, el Código Penal se refiere a la posibilidad de que alguien, ante una agresión considerada ilegítima sobre su persona o sus bienes, puede defenderse.

Si bien señala que esa persona debe usar un medio proporcional a la agresión que sufrió, también -específicamente en su artículo 35- el Código Penal considera el caso de alguien que se exceda en el ejercicio de esa “legítima defensa”, tal como el jurado popular que intervino en este debate entendió que ocurrió con Álvarez al apuñalar a Pucheta.

En ese contexto, es evidente que dicha reacción superó los límites de lo necesario, ya que el primero de los jóvenes mencionados estaba armado con un cuchillo; mientras que con relación al otro nunca se pudo comprobar que lo estuviera, más allá de que una de las defensoras oficiales deslizó ayer en su alegato que la víctima, en un morral que llevaba consigo, podría haber tenido algún elemento de esas características.

En un caso como el que se tradujo en la realización de este juicio con jurados, dada la calificación que le fue otorgada al hecho la ley penal señala que la persona que resulta condenada por sobrepasar ese mencionado límite al defenderse de una agresión debe ser castigada como si hubiera cometido un delito del tipo “culposo”.

En otras palabras, si mató a alguien en un “exceso de legítima defensa” -tal como los doce ciudadanos del jurado sostuvieron que Álvarez hizo con Pucheta- se lo juzga como si hubiera cometido un “homicidio culposo”, un delito que contempla penas de prisión que son inferiores a las de un “homicidio doloso” como el que en principio se le imputó al joven que ayer fue declarado “culpable”.

 

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