CRISTINA SANTILLÁN ESPERA EN TRIBUNALES EL VEREDICTO

Santillán durante una de las seis audiencias que tuvo el juicio. Foto: Nacho Correa / Diario El TiempoFoto: Nacho Correa / Diario El Tiempo
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Santillán durante una de las seis audiencias que tuvo el juicio. Foto: Nacho Correa / Diario El Tiempo

“Hubiera preferido ser ‘una menos’”, dijo hace instantes en el juicio, en la previa a que se conozca por parte del jurado popular el veredicto que la declarará “culpable” o “no culpable” por el homicidio de su marido.

 

María Cristina Santillán, la enfermera que está siendo juzgada por matar a golpes con un hacha a su esposo, permanece ahora en Tribunales, a la espera del anuncio del veredicto del jurado popular que debe declararla “culpable” o “no culpable” de ese hecho.

La cuarta de las jornadas relacionadas con este debate aún no ha terminado. Y en unos instantes el jurado comenzará a deliberar.

Hoy también quedó cerrada la recepción de la prueba testimonial con las declaraciones de más personas citadas por las partes. Entre ellos, otro de los hijos de la enfermera de 59 años imputada.

Desde las 18 hasta las 20.30 aproximadamente las partes formularon sus alegatos, con diferentes pedidos para la mujer.

Por un lado, la fiscal Laura Margaretic le pidió al jurado que la declare “culpable” de lo que considera que fue un “homicidio agravado por el vínculo”. En subsidio, y teniendo en cuenta las diferentes versiones de testigos escuchadas en el proceso, solicitó también una declaración de culpabilidad para la mujer que actualmente está presa en su casa, aunque por un “homicidio agravado por el vínculo” en el que hubo “circunstancias extraordinarias de atenuación”. En este caso, relacionadas con ese contexto donde Santillán -según han afirmado diferentes personas que pasaron por este debate- era golpeada por su esposo y sometida a diferentes situaciones de violencia de género.

Los pedidos del equipo de defensores oficiales que está patrocinando a la enfermera, en sintonía con lo que había sido el lineamiento formulado cuando el pasado martes este juicio se inició, apuntaron esta tarde a que el jurado declare “no culpable” a Santillán.

Tanto el defensor General Diego Fernández como después los defensores oficiales Mariana Mocciaro y Diego Araujo insistieron con encuadrar el caso en un contexto de violencia de género en el que -sostienen- Santillán se defendió de una agresión de su marido aquella noche del 16 de septiembre de 2014 en que le aplicó tres golpes con un hacha en la cabeza al hombre, cuando estaba acostado en una cama de una plaza de una habitación.

El hecho se produjo en la vivienda que el matrimonio ocupaba en Villa Piazza Centro, una casa de dos plantas situada sobre la calle San Martín en donde también vivía María, la única hija mujer del matrimonio, que en total tuvo tres hijos.

En esa casa Santillán cumple actualmente prisión domiciliaria, después de que la jueza Alejandra Raverta -actual titular del Tribunal 2 y quien está interviniendo en este juicio con jurados- le había otorgado años atrás ese beneficio, a modo de morigeración a la prisión preventiva que le fuera dictada en su momento como la acusada de este homicidio agravado.

Ricardo Orlando Hernández, que tenía 61 años, murió ocho meses después a que resultara agredido. Su deceso se produjo el 30 de mayo de 2015, luego de que estaba en un geriátrico y sufrió una descompensación pulmonar que, según la Fiscalía sostiene y la Defensa niega, estuvo relacionada directamente a la agresión con el hacha.

El juicio está siendo seguido por una importante cantidad de público. No sólo en la sala escenario de este debate, la que la Cámara Penal posee en el tercer piso del Palacio de Justicia local.

A esta hora, después de que varias agrupaciones partidarias y políticas -además de familiares y amigos de María Cristina Santillán- han estado desde la mañana en la puerta de Tribunales, también se lleva a cabo en ese lugar una vigilia en espera a lo que será el desenlace de este juicio.

La AMLA, Asamblea de Mujeres en Lucha de Azul, viene llevando a cabo desde hace tiempo una campaña a través de la cual está pidiendo la liberación y absolución de la enfermera.

Santillán no quiso declarar durante el debate. Pero sí lo hizo después de los alegatos de las partes, cuando la jueza Raverta le concedió la última palabra en la previa a lo que será dentro de un rato el anuncio del veredicto.

“Yo fui depositada en una cárcel”, le dijo a la jueza de este juicio con jurados la enfermera con relación a su situación procesal hasta que le fuera otorgada la prisión domiciliaria.

También, a modo de últimas palabras, expresó: “Yo estaba por perder a mi hija María de los Ángeles. Y el padre me hacía levantar a cocinarle. Me daba palizas con el cinto… Si yo hace cuarenta años atrás hubiese pensado que hoy iba a estar sentada acá lo habría filmado, habría buscado vecinos para que me vieran. Hoy, en este momento, acá sentada, hubiera preferido ser ‘una menos’, señaló.

 

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