Cuando la desidia ya no se puede esconder

Escribe: Omar Arnaldo Duclós.

Ex Intendente

Municipal

de Azul.

Los azuleños necesitamos resolver los problemas del presente y recuperar la esperanza de un futuro mejor, pero insistentemente el intendente Bertellys, mientras acumula ya dos años y medios de gestión sin dar respuesta a los requerimientos básicos de la comunidad intenta eludir su responsabilidad, cargándola a sus antecesores.

Entonces plantea la imposibilidad de reparar calles de la ciudad y de las localidades y los caminos rurales, sostener el sistema de salud, atender las demandas sociales o mantener distintos espacios públicos, porque las dos últimas gestiones incorporaron 800 empleados, que consumen el presupuesto municipal.

Es cierto que la gestión del Intendente Inza, de la que Bertellys formó parte, tuvo una capacidad de destrucción inigualable y dejó una situación caótica, pero a esta altura el actual Intendente debería mostrarnos qué ha hecho para remediar las dificultades y exhibir al menos un cambio de tendencia con un sendero de recuperación.

Como el recurrente apelativo alcanza también a nuestra gestión que culminamos hace siete años, les traigo algunos datos reveladores y verificables de la situación recibida al comenzar nuestro gobierno en diciembre de 1999, la que dejamos al completarla en 2011 y la que refleja el decadente estado del Municipio en este tiempo, que desmienten las afirmaciones recientes del Intendente Municipal.

En diciembre de 1999 el municipio contaba con 899 empleados y 715 titulares de “becas de capacitación”, haciendo un total de 1.614 sueldos municipales. Algunos de dichos “becarios” que se desempeñaban en áreas municipales sensibles hubo que contratarlos para no resentir servicios y al culminar nuestra gestión había 1.406 empleados, que representaban una erogación equivalente al 58% del presupuesto de gastos corrientes, mientras que en la actualidad existen 1.835 empleados, más 75 monotributistas que supuestamente prestan tareas habituales, totalizando 1.910 haberes/ honorarios, que equivalen al 75 % del gasto corriente.

Dentro de los sueldos que paga el Municipio está el de los funcionarios políticos, vale entonces recordar que terminamos nuestra gestión con 27 funcionarios y actualmente se desempeñan 58, más 8 asesores en funciones equivalentes a cargos políticos, totalizando 66.

Si realmente se quisiera ordenar la administración municipal, ¿no debería comenzarse por reducir la planta de funcionarios, mostrándole a la comunidad, que el esfuerzo empieza desde arriba?

La deuda municipal, sumando la flotante (de exigibilidad inmediata) y la consolidada (préstamos) equivalía en 1999 al 70% del presupuesto municipal, al finalizar nuestra gestión se redujo al 18 % y actualmente representa el 25 % del presupuesto ejecutado. Claro que a la deuda computada habría que agregarle la descapitalización de la infraestructura asociada a la prestación de los servicios básicos: destrucción del parque vial, que habíamos dejado parcialmente renovado y en pleno funcionamiento, lo que ha provocado el profundo deterioro de la red vial urbana y rural. Actualmente el equipamiento sigue sin repararse y el personal afectado parado, mientras paradójicamente se contratan horas maquinas. Otro gravoso caso de abandono fue el de la planta de tratamiento y disposición final de residuos “Eco Azul” que creamos y dejamos equipada y en adecuado funcionamiento, luego abandonada y colapsada durante la gestión de Inza, demandando en los últimos meses su recuperación aproximadamente 40 millones de pesos, que bien se podrían haber requerido al Estado Provincial para otra inversión.

Son sólo algunos ejemplos de la desidia que padecemos los azuleños y que ya no se puede esconder por más excusas que se busquen. En épocas de crisis y restricciones, se debe actuar con especial responsabilidad al momento de priorizar la inversión de los recursos escasos, en la atención de los servicios esenciales, con sensibilidad para atender a quienes más necesitan del Estado y austeridad para que el esfuerzo de los contribuyentes sea invertido con sentido de equidad y ejemplaridad desde el poder.

Somos conscientes que nuestra  responsabilidad no se agota en exponer las debilidades y contradicciones del gobierno municipal, sino fundamentalmente promover una propuesta alternativa superadora. En ello pondremos nuestras mejores energías en adelante, a partir de una convocatoria amplia junto a distintas fuerzas políticas y vecinos independientes, para generar primero un programa de gobierno consistente y finalmente el año próximo definir la estrategia electoral y los mejores candidatos, junto a un equipo de gestión solvente, en condiciones de asumir el desafío de sacar a Azul adelante.

 

 

 

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