CUANDO LA POLÍTICA LE MARCA LOS TIEMPOS POLÍTICOS AL PAÍS

Las necesidades políticas de Cambiemos están tensando la cuerda y la obsesión de la Casa Rosada por ganar las elecciones de medio término, está minando la recuperación económica.

La abrupta salida de Carlos Melconian al frente del Banco Nación y la llegada de Javier González Fraga, para darle más protagonismo y afianzar la alianza con el radicalismo, es otra señal indeleble que la política está marcando los tiempos del país, aun cuando la crisis de la Argentina tiene un entramado económico.

¿Cuál fue el revés de la trama en la salida de Melconian? “La homogeneidad del equipo de gobierno”, según la argumentación de los voceros del oficialismo. “La rentabilidad del Banco Nación”, según algunos funcionarios de la entidad. “Un botín de 100.000 millones de pesos anuales que serán quemados en la campaña proselitista, repartiendo  fondos a diestra y siniestra”, según economistas independientes. Una muestra más de la debilidad de las finanzas públicas.

Los créditos hipotecarios otorgados por el BNA que habían crecido en torno del 14 por ciento durante 2016 desaparecieron del mercado porque la entidad se quedó sin fondeo. Y los créditos a los productores rurales, ahora en emergencia, también.

Ese dinero servirá para atender favores políticos. Una vieja práctica prohijada por el peronismo y practicada por toda la dirigencia política, ahora por Cambiemos. ¿Alcanzará? Se verá en los comicios de octubre. ¿Octubre? Mientras tanto, la economía sigue mostrando signos contractivos. La pérdida de empleo en el sector privado es una clara manifestación que la economía está en el segundo escalón. Los 127.000 empleos que se destruyeron en el sector productivo implican una pérdida neta de riqueza que va a ser muy difícil de recuperar.

Son empleos productivos que generaban crecimiento y movían la actividad económica. Ya no están y detrás de esos empleos hay familias. El desempleo no crece porque se generan nuevos puestos de trabajo sino porque en las estadísticas crece el empleo público y la burocracia. Y mientras no crece el desempleo, baja el nivel de actividad porque la persistencia de los planes asistenciales aleja a la gente de la demanda laboral.

Fue así durante el régimen kirchnerista y lo continúa, paradójicamente, Cambiemos. Más burocracia, más presión fiscal y menos actividad económica y empleo privado.

No alcanzan los ingresos fiscales para financiar un monumental gasto improductivo y la administración Macri se lanza a la aventura del endeudamiento.

En las últimas dos semanas, la deuda de la Argentina creció 15.000 millones de dólares -casi 3 por ciento del PIB-, sólo para financiar el déficit fiscal generado por un gasto público improductivo.

La euforia oficial y el entusiasmo del ministro Luís Caputo, por la colocación de nueva deuda contrasta con el resultado de la licitación, ya que el gobierno macrista pagó tasas de 5 5/8 y 7 por ciento, no sólo por encima de sus pares regionales, sino mucho más que países como Grecia con ratios de deuda/PIB peores que la Argentina.

Mientras tanto, habrá que revisar las proyecciones económicas para el resto del año. Las inusuales lluvias que castigaron a cientos de miles de hectáreas de la Pampa húmeda, provocaron pérdidas multimillonarias en los cultivos y dejaron campos improductivos al menos por este ciclo económico. Habrá menos dólares genuinos y más dólares por vía endeudamiento, menos actividad privada, más déficit fiscal, más retraso en el tipo de cambio y más inflación en dólares, todo, con el marco de las paritarias como telón de fondo.

 

¡Deja un Comentario!

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *