Cuando la profesión está implícita en el ADN

COMBINACIÓN DE CAPACIDAD Y JUVENTUD

La martillero y corredor público Alejandra Pinello, quien está a cargo de Organización Pinello, la casa que tiene su sede en Belgrano 577, es una de las jóvenes profesionales de la actividad en el ámbito local. En una charla con EL TIEMPO nos habló sobre sus inicios y del presente, en un contexto difícil a nivel país.

Alejandra Pinello es martillero y corredor público egresada de la Universidad Nacional de La Plata. Sin embargo, la profesión está en su ADN gracias a la influencia del colega más importante que haya pasado por su vida: su padre. “Siempre venía de chica a la oficina y me gustaba. El trato con la gente me gusta mucho”, definió y destacó el hecho de haber tenido la posibilidad de estudiar. “Por suerte mis papás me dieron la posibilidad de irme a estudiar a La Plata. Cuando terminé, me vine a ejercer y me di cuenta que (el oficio) es algo totalmente diferente de la teoría a la práctica”, explicó.

Admitió que la situación actual del país “está bastante complicada”, pero afirmó que tiene fe en que la solución llegará en breve. “Vamos a salir adelante. Cuando se vuelvan a dar créditos, se podrá mejorar rápido”, se esperanzó.

Respecto de los alquileres advirtió que en Azul “están muy elevados en proporción a los sueldos”. “En mi forma de ver, somos muy responsables de eso los martilleros, pero hay mucha competencia y no hay mucho acuerdo entre nosotros. Le damos una orientación al propietario en base a los antecedentes del posible inquilino, en cuanto a si es cumplidor o no, pero él es el que acepta. En las renovaciones lo que vemos es que, si es buen inquilino, el aumento es moderado y, al año, se ve qué es lo que pasa”, indicó.

Sostuvo que, en el contexto actual, lamentablemente no es inusual que el inquilino plantee la imposibilidad de pagar. “Tenemos un caso donde la chica no podía seguir pagando, pidió irse antes de cumplirse los seis meses y la dueña lo aceptó”, ejemplificó.

La joven profesional dijo que hace falta una generación mayor de oferta. “Si bien se han otorgado créditos y se han hecho casas y departamentos, sigue habiendo muchísima necesidad de alquiler. Nos ha pasado de publicar en la revista una propiedad en alquiler y, cuando la gente viene a consultar, el inmueble ya se alquiló”, acotó.

A criterio de la entrevistada, es evidente el parate en el que entró el circuito de alquileres de locales comerciales, producto de la coyuntura actual. “Son pocos los que se animan a instalar un comercio. Hay gente que ha puesto una pausa y que no sabe cuándo esto va a mejorar o qué va a pasar de acá adelante. También se da de mucha gente que compra por internet y eso conspira contra la posibilidad de cerrar determinadas operaciones”, mencionó.

Alejandra Pinello diferenció dos tipos de situaciones que se dan con los terrenos. Por un lado tuvieron la experiencia de un loteo que “en tres meses se vendió” gracias a que los pagos eran en cuotas fijas y en pesos, pero por lo demás “la situación está complicada porque no hay financiación o los plazos que ofrecen los bancos no satisfacen a los particulares”.

Cuando se le preguntó qué diferencias notaba entre la teoría y la práctica del oficio de martillero aseguró que uno y otro no tienen “nada que ver”. “Aquel que estudió y que no tiene algún referente como para formarse es muy difícil ir haciéndose de práctica y tomar contacto con la gente. La mayoría de los profesores son abogados y yo tuve un docente que nunca nos sacó a la calle para darnos un ejemplo de cómo se tasa una propiedad. Una vez que volví a Azul, empecé a salir con mi papá y él me fue enseñando. Ahora me largué sola; igual él sigue viniendo porque es productor de seguros y ante cualquier duda me asesora. De la misma manera tengo confianza con colegas con los que nos llamamos sin problemas”, precisó.

Pinello dijo sentirse reconfortada por el hecho de haberse radicado en su ciudad natal. “Yo no quería saber nada de quedarme a vivir en una ciudad grande. Me fui (a La Plata) con la idea de venirme. Es más; después me fui a hacer el curso a Tandil y tampoco me quise quedar. En otro lugar sería empezar ‘de cero’; acá tengo el apoyo de mi familia que me acompaña”, concluyó.

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