UN VETERINARIO, CONDENADO POR PEDOFILIA

“Cuando los chicos hablan hay que denunciar”

Ambas mujeres fueron coincidentes en señalar que se trató de “un fallo inédito”. E indicaron: “Que hayan pedido catorce años de prisión y que los jueces le hayan dado diecisiete... Estamos más que agradecidas con los tres jueces”.
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Ambas mujeres fueron coincidentes en señalar que se trató de “un fallo inédito”. E indicaron: “Que hayan pedido catorce años de prisión y que los jueces le hayan dado diecisiete... Estamos más que agradecidas con los tres jueces”.

Las madres de las dos menores abusadas por César Marcelo “Yeye” Vitale hablaron con este diario de las impresiones que les quedaron después de lo que fue el juicio. También, sobre diferentes aspectos relacionados a cómo sus hijas vivieron esas aberrantes situaciones que las tuvieron como víctimas. Hechos que derivaron en que el imputado fuera condenado anteayer a diecisiete años de prisión. Durante la entrevista, se mostraron conformes con este fallo de primera instancia y agradecieron muy especialmente a todos los funcionarios judiciales que trabajaron en el caso.

Las contenciones para ambas víctimas de los abusos sexuales por los que el viernes pasado el veterinario César Marcelo “Yeye” Vitale fue condenado en un juicio a diecisiete años de prisión vinieron desde lugares distintos. Para una de ellas, desde la Psicología. Para la otra, desde la religión.

Hoy una de esas menores tiene 13 años y la otra, 15. Y según sus respectivas madres sostuvieron, actualmente ambas “están bien”. Estudiando y con las típicas inquietudes y actividades de chicas de sus edades, que transitan por la adolescencia.

“Vos ves a mi hija y está íntegra. Pero a veces yo noto que está como renegada de los hombres. Por ejemplo, no soporta que un hombre la mire mucho. Perdonando la expresión y siendo sincera, lo putea. Se manifiesta de esa manera si un hombre la mira mucho. O le dice ‘viejo baboso’, contó una de las mujeres.

“Nosotros somos evangélicos. Al igual que se hizo él -dice la otra mamá en alusión a Vitale- después, por lo que yo esperaba que confesara lo que había hecho. Mi hija fue a la psicóloga dos veces. Pero después no necesitó ir más. Pero eso fue porque la contención la tuvo en la iglesia”.

Anteayer, el mismo día en que el veterinario que está preso en la Unidad 2 de Sierra Chica era condenado, ni bien ambas mujeres se enteraron de esa pena de diecisiete años de cárcel para el implicado en este caso de pedofilia lo primero que hicieron fue contárselos a sus respectivas hijas.

“Yo simplemente la abracé y lloramos juntas. Pero nada más”, dijo la mamá de la menor de las víctimas de esos abusos, cometidos en formato de un juego perverso por el azuleño que está preso desde septiembre de 2015.

“La mía ni lloró. Y el otro día, cuando lo vio por televisión, dijo que tan hecho pedazos no está”, contó la otra mujer sobre lo que su hija le refirió con relación a esa persona que había abusado sexualmente de ella en el marco de esos hechos, ocurridos durante los años 2012 y 2013.

El Tribunal Oral en lo Criminal número 1 de Azul había sido el escenario de este juicio. Un proceso que incluyó las realizaciones de tres audiencias. Dos de ellas se hicieron los pasados lunes 5 y jueves 8 de este mes. Y en ambas estuvo presente el ahora condenado en esta primera instancia. El mismo hombre que el viernes último prefirió no asistir al debate cuando se anunció el fallo que lo condenó.

Anteayer los jueces Joaquín Duba, Martín Céspedes y Carlos Pagliere (h) condenaron a “Yeye” Vitale a esos ya referidos diecisiete años de cárcel.

Una pena superior a la que el jueves de la semana anterior había pedido en su alegato Marcelo Fernández, el representante del Ministerio Público Fiscal.

Aquel día, una vez finalizada esa audiencia, un grupo de personas escrachó en Tribunales al veterinario, situación ocurrida cuando era retirado por personal del SPB de la sala de debates.

 Conformes y agradecidas

 Para las madres de ambas adolescentes, hay ahora una sensación de alivio después de conocido este fallo de primera instancia, resolución que seguramente el abogado de Vitale -el marplatense Dino Datola- apelará ante Casación, teniendo en cuenta que en el juicio había pedido que absuelvan a su cliente.

“Estoy muy conforme. Como el Fiscal había pedido catorce años de prisión y a un abuelo que abusó de una nena le habían dado tres años de prisión en suspenso -un juicio abreviado que se tramitara días atrás en el mismo Tribunal donde el veterinario ahora fue juzgado-, yo tenía mucho miedo por lo que los jueces iban a darle. Esperaba que le dieran diez años. Pero la verdad, cuando dijeron diecisiete años de prisión me sentí conforme”, dijo la madre de una de las menores abusadas.

“La verdad, fue un fallo inédito. Que hayan pedido catorce años de prisión y que los jueces le hayan dado diecisiete… Estamos más que agradecidas con los tres jueces”, resaltaron ambas mujeres.

“Yo también estoy conforme con esa pena”, expresó la mamá de la otra víctima, quien al mismo tiempo destacó que “la gente nos ha apoyado desde un primer momento”.

En este caso, desde que en agosto de 2015 las dos denuncias por estos abusos sexuales fueron formuladas y tomó intervención en la causa penal que se inició Luis Palomares, por entonces fiscal a cargo de la UFI 13.

“Aparte, estamos más que agradecidas con la Justicia”, expresaron ambas. Y ese agradecimiento incluye los nombres de diferentes funcionarios judiciales que estuvieron trabajando en el caso. Una lista donde figuran el ya mencionado Palomares -hoy jubilado del Poder Judicial-, el fiscal del juicio Marcelo Fernández, los tres jueces que en esta primera instancia condenaron al veterinario y también el equipo de la Oficina de Asistencia a la Víctima perteneciente a la Fiscalía General departamental.

A ese equipo lo encabeza Sergio Hernández, uno de los funcionarios judiciales que -según las madres contaron- estuvo acompañándolas a ambas “en todo momento”, de la misma manera que lo hicieron los psicólogos que también forman parte de esa Oficina de Asistencia a la Víctima y demás profesionales.

“No tenemos más que palabras de agradecimiento para todos ellos”, recalcaron las dos mamás durante la entrevista con EL TIEMPO. Y una de ellas se acordó también de mencionar a la Dra. Nora Padrón, otra testigo que pasó por este juicio y a quien una de las menores -después de animarse a contarle a su abuela el abuso que había sufrido- se lo refirió también, en la previa a que esa primera denuncia por este caso llegara a la Justicia.

Aquellas declaraciones que ambas menores hicieran en Cámara Gesell durante agosto de 2015, ni bien las dos denuncias quedaron radicadas, fueron escuchadas y observadas durante el juicio que terminó el viernes.

Un debate en el que las madres de las chicas tuvieron también que declarar. Y también lo hizo la abuela de una de las víctimas.

“Lo que hemos vivido es gravísimo, no se lo deseo a nadie”, señaló la mamá de una de esas menores abusadas.

Cuando compareció en el juicio sufrió una descompensación que obligó a que tuviera que ser asistida por personal médico. Y algo similar le ocurrió a su mamá. Es decir, a la abuela de una de las menores que resultara víctima de este caso de pedofilia.

 “Dios guardó a nuestras hijas”

Ya en el tramo final de una charla que se extendió por más de media hora, una de las madres pidió: “Quiero que pongas que estoy agradecida a Dios, que nos ha guardado y cuidado. Y guardó también a nuestras hijas de que no fueran violadas”.

Después, la otra mamá afirmó: “Lo que le pasó a mi hija no quiero que le pase a nadie más”.

“Cuando los chicos hablan hay que creerles. Y hay que animarse a denunciar. Si no, les queda una marca que después nunca se sana”, sostuvo la segunda de las denunciantes que tuvo este caso de abuso sexual. La misma que, en nombre de ambas, agregó: “Las dos ahora estamos tranquilas porque fuimos valientes y pudimos denunciar. Y el día de mañana, nuestras hijas van a poder decir que las defendimos”.

“Cuando los chicos hablan -reiteró- hay que denunciar. Por más duro que sea. Acá en Azul todos nos conocemos y la sociedad por ahí te señala al saber que fuiste abusada. Pero hay que denunciar. Porque si no, esa persona sigue libre y lo sigue haciendo”.

“Son reincidentes. Y en este caso eso está a la vista. Este tipo, si sale, lo vuelve a hacer”, indicó finalmente la otra madre.

El dato

La situación generada cuando en septiembre de 2015 el caso tomó estado público había derivado en ese entonces en que, en varias ocasiones, se produjeran daños, pintadas y robos en la casa donde el veterinario vivía con su familia hasta que resultara detenido. En cuanto a esos episodios delictivos, ambas madres aclararon que en ningún momento tuvieron que ver con los mismos. De la misma manera, aseguraron que fueron completamente ajenas a ese escrache que un grupo de personas le había hecho al veterinario en Tribunales, un hecho que se produjo cuando el hombre era retirado de la segunda de las audiencias del juicio donde el viernes pasado fue condenado.

 

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