ENTREVISTA CON EX PRESIDIARIOS

Cuando se quiere…se puede

Tres de ellos, uno en libertad condicional, trabaja en la construcción de cuatro viviendas en el marco de una iniciativa de la Madre Covadonga y el Obispo Hugo Manuel Salaberry para asistir a mujeres en situación de calle y con hijos. En esta nota los testimonios de personas que desean progresar, tanto por sus familias como por su dignidad, y dejar atrás experiencias negativas que los llevaron a estar en la cárcel.

Lugar donde se edifican dos viviendas con fines solidarios, en Guaminí esquina Comercio.NICOLÁS MURCIA

Por Laura Méndez – lmendez@diarioeltiempo.com.ar

En una nota publicada en la edición del pasado lunes, la Madre Superiora Covadonga mencionó que la realidad de la demanda de viviendas para gente en situación de calle es importante. Fue por ello que se lanzó la “campaña del ladrillo”, una cruzada solidaria para que la comunidad done ladrillos o dinero para comprar bloques u otros materiales para la construcción que pueden llevar al convento ubicado en Industria y Avenida Piazza, o comunicarse con el teléfono 431722. Otra posibilidad es comprar los ladrillos en el corralón que está a metros del paso a nivel, donde la Madre Covadonga pautó la comercialización de ese tipo de ladrillo a 16 pesos por unidad, siempre y cuando tengan el mismo destino solidario.

Además de ayudar a personas en situación de calle que necesitan con urgencia un techo donde guarecerse, el Obispo Hugo Manuel Salaberry apostó a un trabajo de reinserción laboral de personas que acaban de salir de prisión y, por ende, se les hace casi imposible conseguir empleo.

A esas personas se les encomendó la construcción de las viviendas en un terreno de calles Guaminí y Comercio.

EL TIEMPO visitó el lugar y dialogó con los trabajadores, quienes, mate de por medio, contaron sus historias de vida, pero también dejaron en claro que, cuando hay buena voluntad y ganas de salir adelante, todo es posible.

“Las rejas no son para nadie” 

Cristian Frías tiene 38 años. Fue condenado a 6 años y medio de presión por robo calificado, tenencia de arma de guerra y lesiones leves. Al promediar la pena, pudo salir en libertad. “Uno se manda macanas en la vida hasta que sienta cabeza, pero aprendí mucho en la cárcel, como por ejemplo que las rejas no son para nadie. Desde que salí, nunca pisé una comisaría. Estuve en varias cárceles pero lo que más me costó fue estar lejos de mi familia”, expresó.

Cristian tiene 3 hijos; el mayor de ellos -de 14 años- vive con él. No así un bebé de 8 meses y una nena de 8 años.

“Junto a dos compañeros que estamos trabajando en esta construcción pintamos Las Carmelitas, tarea que hacía 70 años que no se realizaba, y quedamos en hacernos cargo del mantenimiento de la casa”, recordó Frías y confió que “estoy muy contento por haber conocido a la Madre Covadonga”.     

Frías advirtió que tiene varios oficios; es electricista de obra y panadero, entre otras cosas, “pero nunca trabajé en blanco, siempre hice changas. En cambio, acá, nos hicieron un contrato para hacer estas cuatro casas, ya tenemos material para dos y si todo sale bien vamos a continuar”.

Agregó: “es la primera vez que consigo un trabajo por contrato y creo que me va a dar apertura para conseguir otras labores remuneradas. Esto en es una bendición; la Madre Covadonga sabe que somos un grupo que nos llevamos muy bien y depositó toda su confianza en nosotros. Pienso en mis hijos, aunque no esté con dos de ellos, pero tengo buena relación al igual que con la madre”.

De ser “el Mauri” a Mauricio

Mauricio Germán Damaso tiene 46 años; estuvo preso 3 años y 7 meses por tentativa de homicidio. Tiene una nena de 8 años. “La tengo conmigo desde que era bebé;  tiene madre pero no se hace cargo, y además tengo un nene de 6 años. Cuando mi hijo estuvo internado, la Madre Covadonga estuvo conmigo acompañándome; es algo impresionante e impagable lo que hicieron conmigo”.

Mauricio trabaja en la Parroquia de Lourdes y, actualmente, en la construcción de estas casas solidarias.

Sobre su paso por la cárcel afirmó que “es triste; somos adultos pero tenemos una parte de niños. Es decir, somos vulnerables. Cuesta mucho vivir adentro de un penal porque hay chicos que no piensan, están muy enfermos por la droga porque hay muchas cosas raras allí. Incluso la familia, con tal de que estén bien, para que no peleen, les llevan lo que ellos piden”. 

Indicó que “en la cárcel estuve en la cocina, oficié de pintor; por eso tuve lo que tuve. No me quedé en que ‘voy a estar en cana esperando el día de mi libertad’. De hecho antes era ´el Mauri’; ahora soy ‘Mauricio’”, añadió.

Acerca de su actividad en la obra especificó que “la Madre Covadonga conocía a mi hermano porque él trabajaba en la capilla de Lourdes, y fue algunas veces a verme al penal; hicimos una gran amistad con ella y es el único sostén que tengo, al igual que mi madre verdadera”.

“Gracias a ella estamos logrando muchas cosas: es la primera vez que tengo un contrato laboral, estoy haciendo lo que me gusta, estamos ayudando a gente que lo necesita y de acá sé que voy a conseguir más trabajo”, amplió.

Marcelo Nicosia tiene 31 años; dos de esos años los pasó en la cárcel purgando condena por robo; lleva doce meses en libertad. Este padre de cuatro hijos, acerca de la cárcel sentenció: “lo que más me costó fue el encierro y estar lejos de mi familia”.

Es albañil y tiene conocimientos de constructor. De ahí que uno de sus actuales compañeros lo fuera a buscar para trabajar pintaron Las Carmelitas. “Estoy muy conforme con lo que estoy haciendo; y cebo buenos mates…”, comentó.

SIN TECHO NI TRABAJO

O.D (su nombre y apellido se mantiene bajo reserva a pedido del interesado) tiene 28 años y estuvo dando vueltas con su mujer mientras no contaban con un espacio donde vivir, hasta que el obispo le consiguió trabajo. “Estuve en una situación fea, mala y era tanta la necesidad que tenía que fui a explicarle al obispo eso y él me brindó la posibilidad de trabajar”, contó. “Ahora se dio esta posibilidad y estoy muy cómodo trabajando con mis compañeros. Tenemos contrato laboral ‘en blanco’ para casi todo el año”, señaló.

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