DESDE AZUL A NAIROBI

“Cuando uno elige esta carrera sabe que más de la mitad del tiempo en actividad será lejos de la familia y amigos”

 

Así lo expresó Nicolás Varzilio, el azuleño que actualmente está desarrollando funciones en la Embajada Argentina en Kenia. “Estoy a cargo de la Sección Consular y de la Sección Política”, destacó en el marco de una entrevista mantenida con este medio. En la oportunidad, el joven  también se refirió a diferentes aspectos de su vida en ese país de África.   

El azuleño Nicolás Varzilio es diplomático de carrera y actualmente está desarrollando funciones en la Embajada Argentina en Nairobi. “Estoy a cargo de la Sección Consular y de la Sección Política.  De todos modos, al ser una embajada medianamente chica, estamos involucrados en todos los temas de competencia de la sede”, expresó.  FOTOS GENTILEZA NICOLÁS VARZILIO. El azuleño Nicolás Varzilio, la canciller Susana Malcorra y el embajador en Kenya Martín Gómez Bustillo. La adaptación fue muy buena, no he sufrido mucho la “nostalgia”.  El diplomático debe enfocarse en el trabajo encomendado y no desviar el foco. Creo que eso viene un poco con la personalidad de cada uno. Si vas a extrañar todos los días los fideos de la abuela y eso altera tu funcionamiento, mejor dedicarse a otra cosa. Cuando uno elige esta carrera, sabe desde el principio que seguramente más de la mitad del tiempo que uno esté en actividad, será lejos de la familia y amigos.  Es duro, pero hay que saber lidiar con eso”, destacó Varzilio.  Varzilio comparte el trabajo con  otros dos funcionarios. Se trata de Cecilia Altamiranda, de Córdoba capital, y Martín Gronda, de San Salvador de Jujuy.
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La adaptación fue muy buena, no he sufrido mucho la “nostalgia”. El diplomático debe enfocarse en el trabajo encomendado y no desviar el foco. Creo que eso viene un poco con la personalidad de cada uno. Si vas a extrañar todos los días los fideos de la abuela y eso altera tu funcionamiento, mejor dedicarse a otra cosa. Cuando uno elige esta carrera, sabe desde el principio que seguramente más de la mitad del tiempo que uno esté en actividad, será lejos de la familia y amigos. Es duro, pero hay que saber lidiar con eso”, destacó Varzilio.

 

Nicolás Varzilio es azuleño, tiene 36 años, egresó del Colegio Sagrada Familia de esta ciudad y es diplomático de carrera. Es licenciado en Relaciones Internacionales y Graduado del Instituto del Servicio Exterior de la Nación (ISEN), del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la República Argentina.

También se reconoce  como futbolero -hincha de River Plate-, lector y cinéfilo empedernido, y aficionado a la Historia y a la Geografía. “Encuentro en viajar una de los mayores placeres de la vida”, dice y comenta que ya lleva recorridos alrededor de una veintena de países en cuatro continentes.

En diálogo con EL TIEMPO, Varzilio -entre otras cosas- actualmente está desarrollando funciones en la Embajada Argentina en Nairobi, Kenia. “Estoy a cargo de la Sección Consular y de la Sección Política.  De todos modos, al ser una embajada medianamente chica -embajador y 3 funcionarios- estamos involucrados en todos los temas de competencia de la sede”, mencionó.

“Un centro económico muy importante”

¿Cuánto tiempo hace que está trabajando en África?

– Un poco más de dos años. Llegué en abril de 2015 y más allá de haber tenido breves experiencias laborales en el exterior -en la Embajada Argentina en Ankara, Turquía, y en el Consulado Argentino en Maldonado, Uruguay- este es mi primer “destino”, el que extendí por un año más, hasta mayo de 2018, en principio.

– ¿Dónde estás residiendo actualmente?

– La Embajada se encuentra ubicada en la ciudad de Nairobi, capital de la República de Kenia, por lo tanto esa es mi ciudad de residencia. Desde Kenia se llevan otros países, que son nuestras “concurrencias”.  Actualmente cubrimos -además de Kenia- Uganda, Ruanda, Burundi, Tanzania, Somalia, Eritrea, República Democrática del Congo y Seychelles.

– ¿Que podrías contarnos de esa ciudad?

– Fue fundada por los británicos a fines del siglo XIX, era prácticamente un depósito ferroviario entre la ciudad costera de Mombasa y Uganda. Creció rápidamente hasta convertirse en la capital del África Oriental Británica. Luego de la Independencia de Kenia, siguió como capital de la República Independiente en 1963.

Nairobi es una ciudad inmensa, con más de 3,5 millones de habitantes, es la cuarta ciudad más grande de toda África y la más poblada del África Oriental. Con el plus además, de ser la sede del Programa de Naciones Unidas Para el Medio Ambiente y de Un-Hábitat, lo que genera que haya una gran comunidad de expats.  Nairobi cuenta también con muchas  representaciones diplomáticas acreditadas de distintos países y varias compañías internacionales, haciendo de esta un centro económico muy importante.

Se encuentra a más de 1600 metros sobre el nivel del mar, muy cerca de la línea del Ecuador. Posee un clima muy agradable, con temperaturas  más o menos similares a lo largo de todo el año, que van desde los 14 grados por las mañanas a casi 30 rondando el mediodía.  Lo que si varía mucho es el régimen de lluvias. Hay dos temporadas de lluvias, una corta y otra larga -de casi 3 meses-, donde llueve de manera torrencial durante 5 o 6 horas casi todos los días. Esto permite mantener una vegetación espectacular, única en una metrópolis de estas características.

Hay un gran movimiento de personas todo el tiempo, la ciudad amanece muy temprano.  A las 5 AM ya hay mucha gente en las calles. La movida cultural es importante y tiene mucha vida nocturna. Como toda  gran ciudad, tiene problemas como el tráfico, que es tremendo.

“Se ha trabajado muchísimo”

– ¿Cómo ha sido el trabajo diplomático este tiempo en Kenia?

– Han sido dos años demasiado intensos. Se ha trabajado muchísimo para seguir fomentando las relaciones diplomáticas con Kenia y la región.  Un paso fundamental fue la inauguración de la nueva sede de la Embajada en diciembre del año pasado, algo que urgía desde hace muchos años.  Demandó mucho esfuerzo y empeño de mucha gente, pero el resultado fue muy gratificante.

En el 2016 contamos con la presencia de la canciller Susana Malcorra aquí en Nairobi, y a principios de este año, la Canciller de Kenia, Amina Mohamed, visitó nuestro país.  Fue un hecho inédito en las relaciones bilaterales de ambos países, lo cual para nosotros ha significado un paso positivo gigantesco.

Se están impulsando encuentro con empresarios del sector agrícola. Este es un sector donde la Argentina es líder, y es un nicho interesante sobre todo para maquinaria agrícola.  También se han avanzado en acuerdos de cooperación en distintas áreas.

El pueblo de Kenia demuestra siempre su cariño hacia nuestro país y muchas veces nos elogian. Admiran nuestros futbolistas y hay milongas de tangos en Nairobi. Damos lo mejor de nosotros y aportamos nuestro granito de arena para poder avanzar cada día un poco más en las relaciones de cooperación y amistad en los países de esta parte del mundo.

“El trabajo no es nada rutinario, cada día surge algo nuevo”

– ¿Cómo es su vida en Nairobi?

– He encontrado una rutina que me gusta mucho, aunque el trabajo no es nada rutinario, cada día surge algo nuevo.

Generalmente juego al fútbol tres veces por semana en el complejo que tiene Naciones Unidas. El United Nations Recreational Center (así se llama el lugar) cuenta también con pileta y lugar para practicar otros deportes. Es un buen sitio para despejar la mente después de la oficina.

Me gusta llegar temprano al trabajo, casi siempre abro la Embajada, alrededor de las 8.30 y preparo el día de trabajo.  Muy seguido surgen imponderables que alteran la agenda del trabajo, pero ya he aprendido a lidiar con ello.

Se comparte tiempo con extranjeros, especialmente los latinos que trabajan aquí.  Compartimos algunos asados con colombianos, chilenos, mexicanos.  Pero también con mucha gente de otros países del mundo. Por ejemplo, nuestro equipo de fútbol es una verdadera muestra de la vida en Kenia, ya que despunto el vicio de patear la pelota no sólo con keniatas sino con colegas de varios lugares como Turkmenistán, Trinidad y Tobago, Camerún, Senegal, Alemania, Estados Unidos, España, Marruecos, Ucrania, Japón, India,  Francia y Ecuador.

Dado el clima y la vegetación, uno disfruta mucho de la vida al aire libre.

“Muchas veces parece de película”

–  ¿Qué cosas le sorprendieron? ¿Cómo fue su adaptación?

– Aunque luego de dos años quizás ya haya naturalizado muchas cosas, no dejo de sorprenderme de escenas de la vida cotidiana de las que me ser parte.

Es difícil de explicar, pero muchas veces parece de película. Cuando uno anda por los mercados en la calle, la gente, las mujeres transportando cosas sobre sus cabezas, los niños corriendo, gente que anda montada en burros. Muchas veces parece casi irreal para nuestros ojos, pero al mismo tiempo fascinante.

Mucha de la infraestructura edilicia de Nairobi, sobre todo la del “downtown”, quedó sin muchas alteraciones de la década de los 70, por lo que parece un viaje al pasado.  Mucho más si uno sale de la ciudad y conoce el “interior” del país.

La adaptación fue muy buena, no he sufrido mucho la “nostalgia”. El diplomático debe enfocarse en el trabajo encomendado y no desviar el foco. Creo que eso viene un poco con la personalidad de cada uno. Si vas a extrañar todos los días los fideos de la abuela y eso altera tu funcionamiento, mejor dedicarse a otra cosa. Cuando uno elige esta carrera, sabe desde el principio que seguramente más de la mitad del tiempo que uno esté en actividad, será lejos de la familia y amigos.  Es duro, pero hay que saber lidiar con eso.

“La tecnología hoy permite tener un contacto diario”

– ¿Qué extraña de Argentina y de Azul?

– Claro que se extraña la familia y los amigos, pero es parte de esta vida.  El grueso de mi grupo de la infancia y la adolescencia están en Azul. Es un grupo bárbaro que comparte muchas cosas.  Todos los jueves hay peña y cuando yo me estoy levantando el viernes a la mañana acá en Nairobi, allá en Azul todavía están cenando, así que recibo alguna foto del ocasional menú.  Esas cosas uno las valora mucho cuando está afuera.

Además acabo de ser tío y quiero ir a conocer a mi sobrino.  Por eso estoy planeando un próximo viaje a la Argentina, si bien estuve allí en octubre del año pasado.  De todos modos, la tecnología hoy permite tener un contacto diario, impensado años atrás.  Eso facilita la vida del diplomático, sin ningún tipo de dudas.

Azul tiene lugares y cosas muy lindas. Es dueña de un encanto muy particular, de tranquilidad y vida urbana al mismo tiempo. Creo que podría mejorar en algunas cuestiones, en las oportunidades para la gente joven sobre todo, pero sé que ahora hay una oferta académica importante, cosa que en mi época de estudiante no era tan así.

EL DATO

Kenia es un país ubicado en el Este del África Subsahariana que se independizó del Imperio Británico a mediados de la década de 1960.  Cuentas con una gran diversidad étnica, dado que conviven dentro del territorio nacional varias tribus originarias, siendo los Kikuyu el grupo más numeroso, ya que representan alrededor del 22% de la población total, que es de aproximadamente de 40 millones de habitantes.  Cuenta con Reservas Naturales únicas en el mundo, como el Masai Mara, donde se puede disfrutar de increíbles safaris, sobre todo en la época de la “migración”, cuando cientos de miles de animales pasan del Masai Mara al Serengueti (Tanzania). También cuenta con una zona costera de increíble belleza, con playas de arenas blancas y agua cristalina. Lamentablemente en los últimos años, Kenia fue centro de ataques terroristas a manos del grupo Al-shabbaab, por su conflicto en la zona Norte con Somalia.

 

 

 

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