FALLO DE UN JUICIO ABREVIADO

Cuatro años de prisión para un albañil que le había causado graves lesiones a su ex pareja

En junio de 2015, en el Barrio Pedro Burgos de esta ciudad, una mujer se convirtió en víctima de una brutal agresión. El autor de ese ataque fue un hombre al que condenaron días pasados. A la víctima, su novio de aquel entonces la atacó con una cuchilla y le provocó graves lesiones que le deformaron de manera permanente su rostro. También, el albañil la golpeó con un martillo de madera, le produjo varios daños en su propiedad y le sustrajo dinero, un teléfono celular y otros elementos. Este caso de violencia de género había sido materia de un proceso abreviado en un Tribunal local y derivó en la condena para el encausado, que actualmente está preso.

 

El albañil condenado en este juicio. El mismo día que cometió la agresión, se había presentado en sede policial y quedó aprehendido. 
NACHO CORREA/ARCHIVO/EL TIEMPO
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El albañil condenado en este juicio. El mismo día que cometió la agresión, se había presentado en sede policial y quedó aprehendido. NACHO CORREA/ARCHIVO/EL TIEMPO

Los hechos que fueron materia de un juicio abreviado que se tramitó días atrás en un Tribunal local ocurrieron en uno de los departamentos del Barrio Pedro Burgos de esta ciudad el 12 de junio de 2015.

Aquel día, en horas de la noche, un hombre atacó brutalmente a su ex pareja con un cuchillo. A la víctima le provocó, entre otras graves lesiones, la deformación permanente de su rostro.

Además, con un martillo de madera de esos que se usan para tiernizar la carne, el agresor destrozó gran parte de los elementos que había en la propiedad de su ex mujer, de donde se fue llevándose otros, antes de que esa misma noche decidiera presentarse en sede policial y entregarse por lo que había hecho.

Al considerado a escala penal autor de los delitos de lesiones graves por deformación permanente del rostro perpetrado por un hombre a una mujer mediando violencia de género en concurso real con hurto simple y daño simple lo condenaron a una pena de cuatro años de prisión en ese proceso judicial ya referido.

Identificado como Juan Carlos Luna, oriundo de esta ciudad y de 50 años, el albañil implicado en este caso de violencia de género había sido sometido a un juicio abreviado en el Tribunal Oral en lo Criminal número 1 de Azul.

En ese proceso intervino el juez Joaquín Duba. Y las partes estuvieron representadas por el fiscal Javier Barda y la defensora Oficial Graciela Durán.

La pena que le impusieron a Luna como autor penalmente responsable de este caso de violencia de género fue la misma que las partes habían acordado, una sanción que el juez que interviene en un proceso de estas características no tiene -por impedimento legal- la facultad para elevar.

Brutal agresión

Para cuando estos hechos ocurrieron la mujer que resultara víctima, llamada Liliana Lucía Diorio, vivía en uno de los departamentos del Barrio Pedro Burgos que está en la planta baja de uno de los monoblocks de ese complejo habitacional, a la altura de las calles Mujica y De Paula de esta ciudad.

Según lo que quedó probado en este proceso abreviado tramitado días atrás, sobre la base de las pruebas y testimonios incorporados durante lo que fue la Instrucción Penal Preparatoria del expediente penal, alrededor de la hora 22 de ese ya referido 12 de junio de 2015 Luna atacó en el departamento a su ex pareja.

Una de las habitaciones de dicha propiedad fue el lugar donde, “con el claro propósito de causarle lesiones a su ex pareja Liliana Lucía Diorio” -escribió el juez Duba en el fallo- el albañil primero la tomó del cuello.

Después, “comenzó a provocarle cortes en la cara con una cuchilla cuadrada de mango de plástico color negro, para posteriormente propinarle un golpe en la cabeza con un martillo de madera, haciendo que la misma caiga al suelo”.

En ese momento, Luna se colocó encima de Diorio. Para inmovilizarla y después continuar agrediéndola con ese cuchillo que portaba.

En la cara y la cabeza de la víctima quedaron para siempre marcadas las secuelas de ese ataque, en términos médicos traducidas en “heridas cortantes de 3 a 7 cm de longitud aproximadamente en región del cuero cabelludo y en región fronto parietal izquierda oblicua; heridas cortantes de 1 cm aproximadamente de longitud en región fronto parietal derecha; de 1.5 cm aproximadamente de longitud transfixiante contuso cortante en oreja derecha con exposición del cartílago; de 8 a 10 cm aproximadamente de longitud en región frontal izquierda y zona supersiliar izquierda, ángulo interno del párpado móvil derecho; de 3 cm aproximadamente de longitud en región malar derecha; de 8 a 10 cm aproximadamente de longitud en región geniana, de 3 cm de longitud aproximadamente en región del mentón, de 5 a 6 cm de longitud aproximadamente en región maxilar inferior, todas las cuales requirieron sutura; de 0.5 cm aproximadamente de longitud en bermellón del labio superior”.

El cuello, el hombro derecho, el pecho, el antebrazo derecho, una de las manos y algunos de los dedos; al igual que la espalda y el tórax de la víctima también fueron lugares donde esa noche resultó herida a causa de ese brutal ataque perpetrado por su ex pareja.

En el fallo de este caso de violencia de género el juez que intervino en el proceso consideró de “carácter grave” a las múltiples lesiones que en el rostro sufrió la mujer, “por haberle causado a Diorio deformación permanente del mismo”.

También cometió daños y un hurto

Pero no todo terminó ahí aquella noche. El albañil, tras agredir a su ex pareja, con ese mismo martillo de madera con el que también la golpeó le rompió “intencionalmente” a Diorio un televisor LED de 32 pulgadas y otro de 42 pulgadas, un equipo de música y varios floreros, jarrones y adornos que estaban en el living comedor de ese departamento donde la mujer residía.

Y antes de irse del lugar en moto y dejar gravemente lesionada a su ex pareja, Luna le sustrajo un teléfono celular, un monedero donde la víctima tenía ocho mil pesos, su tarjeta de cobro y otros papeles.

“El dolo de lesionar surge, sin dudas, acreditado de la naturaleza de las lesiones infringidas por Luna a Diorio acompañadas de las frases ‘te voy a matar hija de puta, te voy a matar’, ‘no vas a poder ir al baile, nadie te va a querer, vas a tener que estar encerrada’ y ‘si no sos mía, no vas a ser para nadie, porque desfigurada como te dejé nadie te va a querer’, las que en conjunta demuestran claramente que la intención era la de causarle heridas con secuelas permanentes”, escribió el juez Duba en el fallo teniendo en cuenta la figura penal por la cual, finalmente, el encausado fue condenado.

El dato

Juan Carlos Luna, el hombre condenado por este caso de violencia de género, luego de ocurrido el hecho se había ido en una moto del departamento de la víctima. Instantes después de aquel día en que cometió la agresión, se presentó en sede policial, donde quedó aprehendido. Actualmente está preso.

“SI NO SOS MÍA, NO VAS A SER PARA NADIE”

Por las agresiones que sufrió cuando fue atacada, Liliana Lucía Diorio estuvo internada en el Hospital Pintos. Al definir su relación con su ex novio, había afirmado que el hombre “estaba muy obsesionado conmigo” y “era muy celoso”.
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El testimonio de la víctima Liliana Lucía Diorio sirvió para conocer que con Juan Carlos Luna había iniciado una relación de noviazgo aproximadamente cuatro años antes a que el albañil la atacara aquel día y la hiriera de gravedad.

También, que ese 12 de junio de 2015 ambos habían llegado al departamento del Barrio Pedro Burgos donde ella vivía cuando era alrededor de la hora 17.

Estando juntos en esa ocasión, la mujer le señaló que quería cortar con la relación, dado que el hombre era muy celoso y posesivo.

Después de que ese sábado ambos cenaron juntos en el departamento fue que se produjo el hecho convertido días atrás en materia de este juicio abreviado.

“‘Te voy a matar hija de puta, te voy a matar’”, declaró la mujer que el hombre le dijo antes de comenzar a agredirla con la cuchilla que portaba.

“No vas a poder ir al baile, nadie te va a querer, vas a tener que estar encerrada”, afirmó también que el hombre le decía mientras le provocaba cortes en la cara con el arma blanca.

Después de que aquella noche Luna se fue del departamento, como pudo la mujer se levantó y abrió la puerta para pedir ayuda.

La llegada de personal policial hizo que fuera asistida y que luego la trasladaran en una ambulancia, aquella misma noche, al Hospital Pintos, el centro asistencial municipal donde permaneció internada.

“La verdad que me arruinó. No me mató porque no le sirvieron los cuchillos. Yo tengo heridas en la cara, en el brazo derecho, en la vagina, en la cabeza y detrás del oído derecho. Y también tengo dos heridas en el pecho, y en el cuello porque me quiso ahorcar dos veces”, había afirmado la víctima cuando le fuera tomada una declaración testimonial en el marco de la investigación penal iniciada por este hecho.

“Él estaba muy obsesionado conmigo, era muy celoso. No podíamos ir a bailar porque él decía que yo miraba a otros hombres y no le prestaba atención a él. Tenía celos de mi hermana y de mi hijo, no quería que tuviera contacto ni siquiera con mis hijos y con mi hermana. Siempre decía que yo salía a la calle mientras él estaba trabajando. Quería verme mugrienta y despeinada y así era feliz, no quería que yo me arreglara. Hasta me hacía los mandados él para que yo ni fuera a la almacén. Y también me ha dicho que él andaba en el barrio para ver si yo ando en el barrio. Inventaba cosas. Nosotros no convivíamos, andábamos de novio, salíamos a pasear y a la noche venia a dormir a mi casa”, había expresado con relación a ese vínculo que mantenía con el hombre condenado días atrás en este juicio abreviado.

Y la mujer afirmó también sobre su ex pareja:“Era celoso al máximo. No podía ni mirar por el balcón que me celaba y por todo esto yo había intentado en estos últimos cuatro meses cortar la relación. Pero él nunca quiso, estaba muy obsesionado conmigo, se aparecía a las dos o tres de la mañana a tocarme timbre. No quería entender que yo quería cortar la relación, me llamaba por teléfono. Una vez le tuve que pedir a mi hijo que hablara con él para hacerle entender que yo no quería estar más con él. Pero no lo quería entender. Y por eso, mientras me lastimaba con la cuchilla, me decía: ‘Si no sos mía, no vas a ser para nadie. Porque desfigurada como te dejé nadie te va a querer’“.

 

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