Cuatro años y medio de prisión para un tresarroyense que vendía drogas en Azul

FALLO DE UN JUICIO ABREVIADO

Meses atrás también fueron condenados dos imputados más que tenía esta causa penal. A los tres los habían detenido durante una serie de allanamientos realizados por la Policía en noviembre de 2016, procedimientos donde se incautaron cocaína y elementos que sirvieron para demostrar que todos estos hombres se dedicaban en la ciudad al “narcomenudeo”.

Un tercer implicado en una causa por una infracción a la Ley de Estupefacientes que se había iniciado en esta ciudad años atrás fue condenado también durante la realización de un juicio abreviado que se tramitó días pasados en un Tribunal local.

Se trata de un hombre que tiene 63 años de edad, a quien un juez le dictó una pena de cuatro años y seis meses de prisión y otra consistente en el pago de una multa de dos mil pesos, señalaron ayer a EL TIEMPO voceros judiciales.

El encausado fue hallado autor penalmente responsable del delito de tenencia ilegal de estupefacientes con fines de comercialización en dosis fraccionadas destinadas al consumidor, según se mencionó en la resolución de lo que había sido este juicio abreviado.

El hombre condenado es oriundo de Tres Arroyos, figura con actual domicilio en Azul y fue identificado como Ernesto Edelmiro Quintana.

Había sido sometido a este juicio abreviado en el Tribunal Oral en lo Criminal número 2, proceso que contó con la intervención del juez Gustavo Abudarham.

En ese mismo Tribunal, meses atrás, habían sido condenados dos imputados más que tuvo este expediente judicial relacionado con una infracción a la Ley 23.737.

Allanamientos y detenciones

Al igual que los demás implicados en esta investigación penal, Quintana había sido detenido en Azul el 3 de noviembre de 2016, durante una serie de allanamientos que la Policía realizara aquel día, los cuales incluyeron diferentes objetivos.

Ese día, poco antes de la hora 20, Ernesto Edelmiro Quintana “fue hallado en el interior de la parrilla ‘La Criolla’, sita en Avenida Juan B. Justo y Ruta Nacional número 3 de esta ciudad de Azul, poseyendo entre sus ropas, bajo su  guarda y disposición y con fines de comercialización al menudeo, 40,7 gramos de clorhidrato de cocaína fraccionados en siete envoltorios de nylon”, según escribió el juez Abudarham en el fallo.

Al dar por demostradas la existencia del ilícito y la autoría del encausado en esta infracción a la Ley de Estupefacientes, el magistrado perteneciente al TOC 2 local afirmó que cuando los policías arrestaron a Quintana, durante el procedimiento en la parrilla incautaron también dos teléfonos celulares y alrededor de 4.300 pesos.

Uno de esos celulares “se encontraba sobre la guantera de la camioneta marca Volkswagen Amarok estacionada en el exterior de la parrilla”.

En el interior del vehículo los efectivos de seguridad a cargo del procedimiento habían encontrado también –“esparcidos en la guantera”– restos de clorhidrato de cocaína.

Dicha sustancia estupefaciente, “comprendida dentro de los alcances de la ley 23.737”, la tenía el nombrado “con fines de comercialización al menudeo”, según escribió en el fallo de este juicio abreviado el magistrado Abudarham.

La investigación penal que se iniciara por lo sucedido sirvió para demostrar que tanto el hombre condenado en este proceso como los demás encausados y, a esta altura, también condenados en una primera instancia, desarrollaban “actividades compatibles con la distribución de estupefacientes bajo la modalidad ‘delivery’”.

En otros casos, esa droga que comercializaban al menudeo implicaba “la entrega de un elemento a cambio de otro”, en lo que habitualmente se conoce como “pase de manos”.

“Los registros testimoniales y fílmicos aludidos anteriormente dan cuenta que el sujeto imputado, utilizando un vehículo de su propiedad tipo camioneta Amarok, distribuía estupefacientes, concertando entrevistas con eventuales consumidores en diferentes puntos de la ciudad de Azul o bien desde un comercio de venta de fiambres situado sobre calle San Martín entre Castellar y Lavalle”, escribió también el juez.

Esa fiambrería había sido uno de los objetivos allanados por la Policía el día en que Quintana y los demás implicados en esta causa penal fueron aprehendidos.

Otras pruebas valoradas para condenar a Quintana en este juicio abreviado -que años atrás había estado preso por un homicidio- fueron las escuchas telefónicas colectadas en el marco de la instrucción de este sumario penal.

El hallazgo de los estupefacientes en la parrilla donde el encausado fue arrestado, en la camioneta en la que circulaba y en la fiambrería fue otro indicio valorado para dar por demostrada su autoría en lo sucedido.

En el fallo el juez del TOC 2 concluyó que existían varias pruebas que incriminaban al hombre en esta investigación penal.

Entre ellas, que personal policial lo había observado en varias ocasiones “concurrir a diferentes puntos de la localidad de Azul a bordo de su vehículo”. En esos lugares, “permanecía estacionado cortos espacios de tiempo” y “se entrevistaba con diferentes personas”, las mismas que -generalmente- “ingresaban al interior de la camioneta conducida por el encausado” y “después de breves lapsos de tiempo se retiraban”.

A ello se sumaron como más pruebas para condenarlo que en poder del tresarroyense y “en los lugares que éste habitaba fueron encontrados estupefacientes del tipo cocaína acondicionados para ser distribuidos al menudeo, teléfonos celulares y dinero en efectivo”.

“Todo ello conduce directa y lógicamente a señalar a Ernesto Edelmiro Quintana como autor del hecho que se le imputa”, sostuvo también en la resolución el juez Abudarham.

El dato

En otro tramo del fallo el magistrado del TOC 2 con sede en el edificio de los Tribunales de Azul dispuso “el decomiso de la sustancia estupefaciente secuestrada” para su posterior destrucción.

TRES JUICIOS ABREVIADOS Y TRES HOMBRES CONDENADOS 

Con la sentencia para Ernesto Edelmiro Quintana dada a conocer recientemente, tras la realización de este juicio abreviado, la totalidad de los encausados que tuvo esta investigación penal ya han sido condenados en una primera instancia por esta infracción a la Ley de Estupefacientes.

El primero de los imputados había sido condenado luego de un juicio abreviado que, también en el Tribunal Oral en lo Criminal número 2 local, se tramitó en junio pasado.

Identificado como Carlos Antonio “Charly” Páez, en aquel proceso fue hallado autor del delito de tenencia ilegal de estupefacientes con fines de comercialización en dosis fraccionadas destinadas al consumidor, ilícito por el que un juez -Carlos Pagliere (h)- le dictó una pena de cuatro años de prisión y otra consistente en el pago de una multa por un valor de 1.500 pesos.

Por ese mismo delito, las mismas penas le habían sido dictadas durante el pasado mes de agosto a otro de los involucrados en esta causa penal.

En ese juicio abreviado, también tramitado desde el TOC 2, había sido la jueza Alejandra Raverta quien intervino.

Al igual que Páez, en ese proceso el que resultó condenado a las penas ya referidas de cuatro años de prisión y una multa de 1.500 pesos fue un chapista identificado como Gustavo Daniel Conde.

Policías pertenecientes a la Delegación Departamental Azul de Investigaciones del Tráfico de Drogas Ilícitas y Crimen Organizado habían llevado a cabo los allanamientos. Procedimientos que, aquel ya referido 3 de noviembre de 2016, finalizaron en esta ciudad con las aprehensiones de Quintana, Conde y Páez.

También, con el hallazgo de la cocaína y de elementos relacionados con la venta al menudeo de esa sustancia, al igual que de una importante cantidad de dinero en efectivo.

Además de la parrilla y la fiambrería ya mencionadas, ese día se allanaron los domicilios de los encausados, quienes ahora ya han sido condenados en esos juicios abreviados a los que fueron siendo sometidos desde junio pasado a la fecha.

 

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