FORRAJERAS

Cuidado con la festuca  

Profesionales de la Cuenca del Salado del INTA impulsaron un trabajo sobre el consumo de festuca tóxica en vacas de cría en la segunda mitad de la gestación.

Las pasturas a base de festuca son un recurso forrajero ampliamente utilizado en la cría bovina en provincia de Buenos Aires.
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Las pasturas a base de festuca son un recurso forrajero ampliamente utilizado en la cría bovina en provincia de Buenos Aires.

RAUCH, Buenos Aires (NAP). Las pasturas a base de festuca son un recurso forrajero ampliamente utilizado en la cría bovina en provincia de Buenos Aires debido a su buena promoción natural. Sin embargo, más allá de este beneficio, desde el punto de vista agronómico es frecuente que parte de estas pasturas se encuentran infestadas por un hongo endófito (Epichloë coenophiala), que provoca la intoxicación del ganado, con importantes pérdidas productivas, según el grado de infección de la pastura”.

El consumo de este hongo durante la estación cálida provoca múltiples efectos negativos en bovinos por lo que, “para disminuir los riesgos, habitualmente se sugiere pastorear festucas tóxicas durante las estaciones de menor temperatura”.

Sin embargo, según explican los técnicos “estas épocas del año son coincidentes con el periodo de gestación” y por lo tanto “esta práctica podría afectar la nutrición uterina y el desarrollo placentario por la vasoconstricción causada por los hongos”.

Con el objetivo de evaluar los “efectos clínicos y productivos asociados al consumo de festuca tóxica durante otoño-invierno en vacas para carne en la segunda mitad de la gestación”, profesionales de la Estación Experimental Cuenca del Salado del INTA impulsaron un trabajo sobre el “consumo de festuca tóxica en vacas de cría en la segunda mitad de la gestación”.

El ensayo se llevó a cabo en un campo del partido bonaerense de Ayacucho, entre los meses de mayo y julio, empleando 33 vacas multíparas Aberdeen Angus negro, con un peso promedio de 500 kilogramos, preñadas por inseminación artificial a tiempo fijo con semen de un único toro de la misma raza.

Según explican los técnicos “hasta el día 181 de gestación consumieron una pastura de festuca libre de endófito”. Para el seguimiento “se formaron dos grupos homogéneos por peso y condición corporal que fueron asignados a consumir una pastura a base de festuca tóxica (Grupo E+; n=19) o festuca libre (Grupo E-; n=14), previamente clausuradas”. En las pasturas se determinó grado de consociación sobre cobertura basal, calidad nutricional y porcentaje de infección con hongo endófito.

La asignación de forraje se ajustó para cubrir el 100% de los requerimientos de energía metabolizable (EM), para una vaca en gestación avanzada. Las vacas fueron examinadas y muestreadas los días 181, 219 y 255 de gestación.

Se extrajo orina por masaje vulvar para detección de EA mediante un kit de ELISA comercial y sangre por punción de vasos coccígeos para determinación de hemograma completo y prolactina sérica (PRL) mediante radio-inmunoensayo.

Además se evaluó la condición corporal (escala 1-5), peso vivo (PV), frecuencia respiratoria (FR), temperatura rectal (TR) y diámetro de 5 placentomas (DP) seleccionados al azar mediante ultrasonografía transrectal.

Con el ensayo los técnicos de la Estación Experimental Cuenca del Salado del INTA pudieron observar que bajo las condiciones del ensayo “el consumo de pasturas con festuca tóxica por vacas en la segunda mitad de gestación se asoció a alteraciones clínicas y productivas leves, debiendo considerarse el efecto conjunto de la presencia de EA y de la menor calidad nutricional”, al tiempo que “se notaron diferencias significativas en peso vivo, pudiendo tener consecuencias futuras en la cría (programación fetal) y reproductivas en la vaca”. (Noticias AgroPecuarias)

 

 

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