Cuidar a los niños de la bronquiolitis

Durante la época de bajas temperaturas se debe tener cuidado con los lactantes para evitar que contraigan bronquiolitis, enfermedad causada por el virus sincicial respiratorio (VSR). Es una patología bastante común y algunas veces grave porque presenta una inflamación aguda de las vias aéreas inferiores (bronquiolos).

Afecta principalmente a los más pequeños, en especial a los bebés menores de 6 meses.

El virus se transmite de una persona a otra por el contacto directo con las manos contaminadas con secreciones nasales o a través de gotitas aerotransportadas generadas al toser o estornudar.

La bronquiolitis suele comenzar como un resfrío, luego de dos o tres días de ese cuadro, algunos niños pueden tener pocos síntomas o síntomas menores y otros desarrollar más problemas respiratorios, como sibilancias, ruido similar a un silbido en el pecho al respirar, y tos.

Amamantar al bebe es un método de prevención por excelencia, ya que la leche materna es la mejor protección para los niños contra infecciones respiratorias y aporta los anticuerpos necesarios para evitar el contagio de muchas enfermedades.

Además, la higiene de manos es absolutamente esencial para prevenir enfermedades respiratorias, parasitosis y otras.

En lugares cerrados y abiertos las manos son el medio más propicio para el contagio de patologías, ya que están en contacto permanente con superficies que pueden contener los agentes transmisores.

Es importante mantener las manos limpias lavándolas con agua y jabón, antes de la atención de un bebé o niño y la preparación de los alimentos que consumirá toda la familia. El alcohol en gel no reemplaza a la acción de lavado de manos.

Mas allá de la seriedad que puede alcanzar la bronquiolitis, resulta importante proteger a los más chicos del humo del cigarrillo. También no menos importante para cuidar a los bebés de esta enfermedad es controlar los factores ambientales y extremar las medidas higiénicas de prevención, sobre todo si los chicos tienen menos de tres meses de vida, nacieron prematuros, presentan bajo peso o sufren alguna patología.

Los hogares deberán mantenerse libres de humo del tabaco para preservar la salud de sus habitantes. El cigarrillo potencia las complicaciones respiratorias en los adultos y niños.

Si ya de por sí el humo del cigarrillo resulta muy nocivo para los bebés, en esta época del año es que resurgen los cuadros bronquiales. Ello implica un riesgo todavía mayor.

Fumar dentro de una casa aumenta hasta seis veces la posibilidad de que los chicos desarrollen bronquiolitis y de mayor gravedad.

El humo del cigarrillo es un irritante de las vías aéreas que facilita que los virus se instalen en ellas, pero también que tengan un desarrollo más severo.

El perjuicio del tabaco en relación a esta enfermedad no se limita sólo a la presencia del humo en el ambiente. Un niño cuya madre fumó durante el embarazo también corre mayor riesgo de contraer o ser internado por bronquiolitis porque esa conducta les produce daños irreversibles a nivel de los bronquios.

Por eso es necesario prevenir para evitar males mayores con la bronquiolitis.

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