Cultura

Federico García Lorca en 1931 expresó: ataco violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas.

Feder Dostoievsky, cuando estaba preso en Siberia, alejado del mundo, pedía libros, es decir horizontes, escalera para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe pero falto de luz ha expresado Menéndez Pidal.

Una canción escrita por León Gieco decía que la cultura es la sonrisa que brilla en todos lados. En un libro, en un niño, en un cine o en un teatro. Solo tengo que invitarla para que venga a cantar un rato.

Es un homenaje a la cultura, un bien común, social. Un bien de todos. Su potencialidad es un motor más del desarrollo económico y territorial de la comunidad, ha expresado Guillermo Ravizzoli.

Azul es una mina de oro en industrias culturales. En primer lugar, porque posee una gran producción artística en todos sus niveles, tanto en acciones vinculadas al Estado, como en lo privado y en centros culturales independientes.

Se tiene el lujo de poseer un enorme patrimonio cultural que va desde los pueblos originarios hasta los clubes de barrios, pasando por el Teatro Español, la Biblioteca Popular Bartolomé J. Ronco con la casa Ronco y el Museo Squirru, etcétera.

El patrimonio cultural de Azul es un todo, no son sólo edificios. La cultura atraviesa horizontalmente para que todos los hombres sepan y puedan gozar los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas.

Sin embargo, en estos momentos, los azuleños adolecen de un modelo que conciba a la cultura como una industria productiva, y para eso es necesario tejer una red, donde esté la sociedad civil, la iniciativa privada y la parte pública, el Estado, con el objetivo de generar bienes y recursos en común. Creando una plataforma para el desarrollo económico y sustentable de la industria cultural.

Para comenzar hay que comprender que unir el arte con el dinero no es negativo, todo lo contrario, es la valorización económica de la creación y desarrollo cultural.

Cuando se habla de cultura en materia económica, se piensa que es un sector dormido que no genera ingresos representativos y por lo tanto no es visto como negocio. Pero no se sabe realmente cuánto representa la cultura en el PBI de nuestra comunidad. Tampoco se sabe cual es el valor monetario de la cultura, además del bienestar social, emocional y ayuda a buscar horizontes. La escalera para subir la cumbre del espíritu y del corazón.

Es necesario investigar, analizar, diagnosticar y planificar en las diferentes industrias creativas y culturales para tener un plan de acción concreto a corto, mediano y largo plazo. Hay que profesionalizar el potencial económico de las creaciones culturales. El desarrollo de la industria cultural potencia al turismo, al deporte y así sucesivamente a todas las actividades de una sociedad.

Eso es lo que está faltando a esta ciudad. No se tiene información y estadística. Por lo tanto no se puede comenzar a trabajar para generar una dinámica activa y un plan de acción con un cronograma de actividades con difusión.

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