CURAS VILLEROS: EL EQUIPO DEL PAPA QUE INTERPELA LAS POLÍTICAS DE MAURICIO MACRI

Los curas villeros, el equipo del papa Francisco que actúa y vive en los asentamientos de las periferias de la región metropolitana de Buenos Aires, se convirtieron en la voz de la Iglesia que más interpela las políticas sociales del presidente Mauricio Macri.

Este grupo de sacerdotes acompaña el trabajo de los funcionarios del área social, pero esa cercanía no les impide callar ante una realidad cada vez más compleja: comedores comunitarios desbordados, pérdida de changas que revelan una caída abrupta del trabajo informal, y narcos que copan los barrios, captan jóvenes para el delito y amenazan a quienes denuncian estas situaciones.

En los últimos meses, esos curas hablaron claro y fuerte sobre iniciativas y políticas instrumentadas por el gobierno nacional que consideraron pueden causar daños colaterales en estas barriadas populares, mayormente de inmigrantes, y en un contexto país con 13 millones de pobres.

A principios de marzo, los sacerdotes de las villas de emergencia advirtieron que la decisión del gobierno nacional de endurecer las leyes de migración y ciudadanía tendrá “consecuencias discriminatorias” e incentivará “el racismo y la xenofobia”, y exigieron a las autoridades no “estigmatizar” al migrante, identificándolo con el delito.

Asimismo, objetaron que la medida se haya adoptado mediante un decreto de necesidad y urgencia, salteando la discusión legislativa, a la que consideraron “el espacio apropiado para el tratamiento de un tema tan delicado”.

Los curas villeros rechazaron, a principios de febrero, el proyecto del Poder Ejecutivo para bajar la edad de punibilidad de los menores de 16 a 14 años, al reclamar que el debate no se centre “solamente en la persecución estatal” de adolescentes en conflicto con la ley penal, y exigir que se incluyan otras perspectivas sociales y jurídicas.

“Sería como tomar el toro por la cola, no por las astas”, graficó el padre José María “Pepe” Di Paola, referente más visible del equipo de sacerdotes de villas de emergencia, al plantear que habría que encarar antes un proceso para restablecer aquellos derechos que, durante décadas, los adolescentes perdieron “prácticamente desde su nacimiento”.

En diciembre del año pasado, los curas villeros se metieron en el debate legislativo por la Ley de Emergencia Social, iniciativa a la que considerando “una oportunidad de inclusión” para que muchos argentinos puedan llegan a fin de mes.

Sin embargo, la ofensiva más abierta que encararon los curas villeros se visualizó en noviembre de 2016, cuando le exigieron al Gobierno que declare la Emergencia Nacional en Adicciones para evitar más muertes de jóvenes a causa de las drogas.

La presión de los sacerdotes fue tal que un mes después el Presidente decretó ese estado de emergencia en adiciones hasta el 31 de diciembre de 2018.

Pero el reclamo de los curas villeros no quedó en esa instancia, por lo que a mediados de febrero acudieron al Congreso para exigir a los legisladores una ley en este sentido para instrumentar un plan federal de prevención y asistencia en adicciones de largo plazo.

Los curas villeros fueron los primeros en reclamar en 2007 una integración y no una urbanización de los asentamientos periféricos, y en denunciar en 2009 que la droga se había “despenalizado de hecho” en los asentamientos. Tampoco se quedaron callados ante los varios intentos del gobierno kirchnerista de despenalizar el consumo de estupefacientes.

Di Paola es la cara más conocida de este grupo, porque fue el sacerdote a quien Jorge Bergoglio protegió tras las amenazas de muerte por parte de las mafias del narcomenudeo en la Villa 21 del barrio porteño de Barracas, pero son muchos los curas con esta impronta pastoral en asentamientos porteños y del conurbano.

Todos tienen como modelo al padre Carlos Mugica, quien fue asesinado en 1974 por su opción preferencial por los más desprotegidos, y son seguidores incondicionales del papa Francisco, por lo que su compromiso pastoral los lleva a buscar que se logren las tres T (tierra, techo y trabajo).

Asimismo, toman distancia de los Curas en Opción por los Pobres, grupo con el que muchas veces los confunden, y que ha sido tildado de “kirchnerista” por su apoyo explícito a la administración de la ex presidenta Cristina Fernández.

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