HABRÍA MÁS DE CIEN DAMNIFICADOS

Cursos que serían truchos: continúa la investigación ante una probable estafa


Una mujer y un hombre son los sospechados. Figuran como los responsables del Centro de Capacitación San Antonio. Varias personas que cursaron diferentes carreras en Azul a través de esa entidad los señalan a ambos por haberles otorgados títulos que al parecer no son válidos. Por esos cursos los aspirantes habían pagado importantes sumas de dinero. La causa penal que se inició no tiene por el momento calificación ni tampoco imputados, aunque ya se hizo un allanamiento. Voceros allegados a ese expediente judicial no descartan que se esté ante una presunta “estafa”.
 
Un fiscal que instruye un sumario relacionado con el dictado en Azul de supuestos cursos truchos está frente a lo que a escala penal podría ser considerada una “estafa”. Y esa eventual maniobra defraudatoria, además, estaría relacionada con la comisión de otros delitos, que alcanzan a quienes brindan capacitaciones, cursos u otro tipo de perfeccionamientos de diferentes carreras o especialidades sin contar con los avales o habilitaciones necesarias y requeridas desde los organismos estatales que se encargan de controlar todo eso.
Si bien ese expediente judicial que se sustancia a través de la UFI 13 departamental con sede en los Tribunales de Azul, la fiscalía a cargo de Javier Barda, aún no tiene calificación ni imputados, fuentes judiciales señalaron a EL TIEMPO que en principio las sospechas apuntan a dos personas: un hombre y una mujer que figuran como los responsables del dictado de esos cursos, que se brindaban en esta ciudad a través del Centro de Capacitación San Antonio, que figura con sede en la ciudad de Chivilcoy.
Una mujer que aparece como la directora de dicha institución y se llama Claudia Viviana Teves y el hombre que figura como el Coordinador en el ámbito local de dicho centro, Rafael Oscar Balvidares, podrían en un futuro ser procesados en esa causa penal que se está instruyendo.
A ambos los señalan como los responsables de esas supuestas estafas varios de los que tomaron esos cursos que ofrecía el Centro de Capacitación San Antonio en Azul a través de diferentes lugares usados como espacios para el dictado de las clases.
Cursos por los que los aspirantes pagaron y, en el caso de aquellos que los completaron, todavía hoy no han recibidos sus títulos, lo que les impide trabajar de aquello para lo que se habían formado.
Una denuncia y un allanamiento
El lugar más reciente donde el Centro de Capacitación San Antonio dictaba esos cursos es la sede del Círculo Árabe, ubicada en Bolívar entre Necochea y Arenales.
Tal como EL TIEMPO informara en su edición del domingo anterior, ese lugar había sido allanado dos días antes por policías de la DDI Azul, quienes en el marco de esa causa que se instruye en la UFI 13 hallaron e incautaron diferentes elementos que son considerados de importancia para dicha Investigación Penal Preparatoria.
Una denuncia presentada a fines del año pasado por una mujer que hizo un curso de Mandatario de Automotor -desde el Centro ahora investigado se dictaban, además, otros relacionados con el área de Salud- y todavía no ha recibido su título se convirtió en el puntapié inicial de esta investigación penal.
Judicializado el caso, fueron apareciendo más damnificados por estos cursos que, según se ha podido comprobar hasta ahora, no contaban con el aval de ninguna entidad estatal.
Quienes figuran como los responsables del Centro de Capacitación San Antonio habían llegado a Azul durante el año 2016.
Así se menciona, por ejemplo, en una publicación del CEDA del año pasado, donde se daba cuenta de que por “segundo año consecutivo” la entidad estaba siendo sede del dictado de los cursos de “Mandatario Automotor y Mandatario Judicial, Notarial e Inmobiliario, a cargo del Centro de Formación Laboral San Antonio, de Chivilcoy”.
Según contaron a EL TIEMPO tres mujeres que ahora aparecen como damnificadas por estas presuntas estafas (ver notas aparte en la Página 32 de esta misma edición), la primera denunciante fue -precisamente- una de las asistentes al curso de Mandatario Automotor que durante 2016 el Centro de Capacitación San Antonio dictó en las instalaciones del Centro Empresario de Azul.
Ahora, según voceros judiciales refirieron a EL TIEMPO, se cree que “en principio los damnificados por esos cursos que se hicieron son muchos”. Al respecto, se habla de más de cien personas.
Cursos que, como ya se mencionó, apuntaron también a carreras relacionadas con el ámbito de la Salud, como por ejemplo Auxiliar de Laboratorio, Extraccionista o Auxiliar de Farmacia, entre otros.
Cursos “cortos”, con salida laboral “rápida”
“Cursos de capacitación corta con salida laboral rápida”. Así, según contó a este diario una de las damnificadas, desde el Centro de Capacitación San Antonio se ofrecían, a través de anuncios en redes sociales, las carreras para las cuales -incluso- ni siquiera era necesario tener el Secundario aprobado.
“En principio son dos personas, de Chivilcoy, las investigadas”, se informó por parte de allegados al sumario penal. Las mismas que “no estarían habilitadas para dictar esos cursos”.
A modo de ejemplo, y teniendo en cuenta lo que le dijo a este diario una de las damnificadas, Teves dictaba esos cursos de Mandatario Automotor. Pero después los mismos aspirantes comprobaron que estaba suspendida como mandataria. Al parecer, porque no volvió a empadronarse.
Ante la Dirección Nacional de los Registros Nacionales de la Propiedad del Automotor y de Créditos Prendarios tendrían que haberse avalado, por ejemplo, esos títulos de Mandatario Automotor y Mandatario Judicial, Notarial e Inmobiliario que los aspirantes obtuvieron.
Pero hasta ahora ninguno de ellos ha logrado conseguir esa certificación, según mencionaron los propios damnificados. Y algo similar sucede con los cursos dictados en lo referente al área de Salud.
Al respecto, una joven que se entrevistó con este diario contó que después fue a buscar trabajo a una farmacia, respaldada por un certificado que le habían otorgado en el Centro de Capacitación San Antonio. Pero en esa farmacia, cuando la recibieron, le dijeron que eso que tenía en sus manos “no servía”, ya que “no estaba avalado por nadie y no tenía ningún sello”.
Desde la UFI 13, teniendo en cuenta la cantidad de presuntos damnificados que pueden surgir, se informó a Marcelo Sobrino, el fiscal General del Departamento Judicial Azul, con relación a esa causa penal que se está llevando adelante.
Mientras tanto, un vocero judicial le dijo a EL TIEMPO: “Estamos trabajando para determinar si hubo una tercera persona implicada, ya que también en principio había hecho uno de los cursos y después daba las clases, aunque por el momento no sabemos si estaba en conocimiento de esa aparente inhabilitación que tenían las otros dos”.
Por estos días, más allá de que algunos de los presuntos damnificados ya han estado en la DDI Azul de Policía denunciando sus casos, está previsto que todos aquellos que figuren como asistentes a dichos cursos pasen por Tribunales para que les sean tomadas declaraciones testimoniales.
“Además, vamos a realizar pericias contables para determinar el perjuicio patrimonial y a recabar informes a entes municipales y provinciales para ver si estas personas estaban habilitadas o no para dictar estos cursos”, agregó finalmente la fuente judicial consultada sobre esta investigación donde son varias las personas que aparecen como perjudicadas.

El dato

Según voceros de la DDI Azul, la dependencia policial que hiciera el allanamiento en el Círculo Árabe el pasado viernes 9 del corriente mes, en el lugar se habían incautado más de cincuenta certificados de títulos de cursos de “Auxiliar de Electrocardiograma, Secretario de Clínicas y Laboratorio; Emergencias Médicas; Mandatario Nacional del Automotor y Extraccionista de Laboratorio”. También, “cuadernillos con inscripciones de los cursos a dictar con sus materias, manuales, fotocopias de exámenes, constancias de certificados en trámite, planillas de inscripción con datos completos de inscriptos, recibos de pagos de cursos, una computadora portátil y teléfonos celulares”.

“ERA TODO TRUCHO” 


Belén Gómez tiene 20 años. A través del Centro de Capacitación San Antonio  cursó dos carreras: Auxiliar de Farmacia y Extraccionista. Paola Palma, de 29 años, también estudiaba en dicho centro y esperaba obtener los títulos de Extraccionista y de Asistente en Hemoterapia.
Ambas, según contaron a EL TIEMPO, se sienten ahora “estafadas” por todo esto que está pasando.
En el caso de Gómez, ambos cursos los comenzó el 29 de abril del año pasado. Y el 9 de diciembre de 2017 los culminó a los dos, después de que en total “pagué 8.100 pesos”.
“No sólo nos sentimos estafadas. También está el tiempo que perdimos y la ilusión. Todavía soy joven y tengo tiempo por delante y puedo seguir estudiando una carrera. Pero está también la ilusión que le crearon a esa otra gente que tiene más de treinta años y que ingresaba a estos cursos sin siquiera tener un título secundario. Yo lo terminé, por suerte, pero hubo mucha gente que se metió a estos cursos y pagó sin tener el secundario, buscando un futuro, una salida laboral no sólo para ellos sino también por sus hijos. Y esto que está pasando es horrible”, mencionó Belén en diálogo con EL TIEMPO.
Al igual que sucedió con la otra entrevistada, ambas tuvieron su primer contacto con el Centro de Capacitación San Antonio a través de los anuncios que la entidad publicaba en las redes sociales.
Cursos de capacitación corta con salida laboral rápida. Así los ofrecían”, recordó Palma sobre esa propuesta que a ella le pareció que podía convertirse en el modo de encontrar un ingreso laboral importante y, además, de la mano de un título.
Pero después, o al menos hasta el momento, nada de eso pasó. En el caso de Palma, porque no alcanzó a finalizar los cursos, ya que ambos cursos los había comenzado a hacer el 17 de noviembre pasado.
Pero semanas atrás, ya cuando los que figuran como responsables o caras visibles de la entidad no estaban en Azul, todo quedó inconcluso tras ese allanamiento que se hiciera en la sede del Círculo Árabe, el pasado 9 de febrero.
Ni bien vio el anuncio en Facebook de los cursos, Belén Gómez contó que se comunicó con Claudia Teves, “la dueña del instituto”.
“Nosotros cursábamos fin de semana por medio, los días viernes y sábado. Cursé en varios lugares: frente al Club Alumni -donde está la sede del Partido GEN-, tuve una clase en el Salón Cultural y otra en Azul Rugby. Después, en el Gran Hotel Azul y donde estaba la sede de Unidad Ciudadana, al lado de la Escuela 2. Y terminé cursando los últimos tres meses en el Círculo Árabe”, recordó.
La joven nombró como otro de los responsables del Centro de Capacitación San Antonio a Rafael Balvidares, “que era mi profesor en el curso de Extraccionista. Pero él decía que nunca sabía nada. Decía que la que manejaba todo era Claudia Teves”.
Cuando culminó sus estudios hubo un acto que tuvo como escenario el Salón Cultural y se llevó a cabo el 22 de diciembre del año pasado.
“Ahí nos entregaron un certificado que más que nada era simbólico, un simple papel de fotocopia. Tiene la firma de Claudia Teves, pero no tiene validez para nada”.
“Era todo trucho”, coincidieron ambas en señalar sobre esos cursos. Al respecto, Belén recordó también que en una farmacia, donde desde el Centro en el que cursaba le dijeron que iban a hacer una pasantía, “un chico que yo conozco me dijo que abriera los ojos”.
A Teves la responsabilizó por ir creando en los estudiantes “una ilusión tras otra”, cuando en realidad después ellos mismos pudieron comprobar que nada de lo que les decía era verdad.
“La plata ya no me importa, pero lo que quiero es que no estafen a más gente.
Yo fui a pedir trabajo a una farmacia con ese título que me dieron y me dijeron que eso no servía, ya que no estaba avalado por nadie y no tenía ningún sello”, agregó la joven.
Paola Palma, que por los dos cursos que estaba haciendo no llegó a terminarlos y pagó “unos 7.500 pesos más la inscripción”, recordó que lo primero que preguntó cuando se inscribió vía Facebook fue si necesitaba el Secundario, “ya que yo recién ahora lo estoy haciendo”.
“Pero me dijeron que no porque estos cursos eran cortos y para una rápida salida laboral”.
“Ahora esperemos que la Justicia actúe, que se mueva y que los metan presos. Es como un pedido de auxilio esto que estamos haciendo para que la Justicia actúe rápido”, sostuvo.
Finalmente, especuló con que acá en Azul no fueron sólo Teves y Balvidares los presuntos implicados en esta aparente estafa con los cursos. “Han estado respaldados por alguien, pero no sabemos quién puede haber sido, Alguien que está muy metido en este tema y se llevaba plata también”, afirmó.

“QUIERO EL TÍTULO” 

 

María Soledad Fuentes tiene 25 años. Oriunda de Ayacucho, está radicada en Azul, donde desde hace tres años trabaja para una concesionaria que vende  autos mediante planes de ahorro.
El curso de Mandatario Nacional del Automotor que hizo a través del Centro de Capacitación San Antonio iba a convertirse en una herramienta de suma importancia para ese trabajo que lleva adelante desde un local ubicado en la zona céntrica de Azul.
Pero, al igual que otros que cursaron en esa institución, todavía la joven está a la espera de que ese título que obtuvo se convierta en algo realmente válido.
“En febrero de 2017 vi en el Diario EL TIEMPO un clasificado del CEDA, que hacía propaganda de los cursos que iban a empezar a darse, entre los cuales estaba el de Mandatario del Automotor. Esos cursos los dictaba el Instituto San Antonio. Pero como no tenían sede propia iban a estar instalados, como el año anterior, en el CEDA”, recordó en diálogo con este diario.
“Vi el anuncio en el diario y mandé un mensaje al número que aparecía ahí, que resultó ser el de Rafael Balvidares. Él es uno de los responsables del instituto. En la factura que tengo él está como titular. Me acuerdo que me hizo depositar en una cuenta 750 pesos, que era el monto de la inscripción. En total, por el curso pagué 11.550 pesos”.
Después contó: “Hice el curso muy con los tiempos justos. Pagué un jueves la inscripción y al sábado siguiente ya pagué 1.000 pesos de la primea cuota. Iba a durar cinco meses, pero después se extendió hasta noviembre, que di un examen y hubo entrega de diplomas y todo en un acto que se hizo en el Salón Cultural”.
“Lo que me dieron -afirmó- fue algo simbólico, de color. Decía San Antonio, Mandatario de Automotor y con un fibrón estaba escrito mi nombre. A eso lo firmaba Rafael Balvidares”.
Con relación a los títulos, “nos decían que iban a tardar entre veinte días y un mes. Claudia Teves fue profesora desde el primero hasta el último día. Después aparecieron dos chicas de acá de Azul. Una se llama Natalia Trejo. Me acuerdo que la aplaudimos el día que nos dijo que le había llegado el titulo, ya que había hecho el curso de Mandatario del Automotor en 2016. Decía que iba a abrir una gestoría. Pero no la pudo abrir porque esto es todo trucho”.
Las sospechas para quienes hicieron este curso comenzaron a hacerse más evidentes cuando tuvieron contacto con personas que habían hecho una capacitación similar en Azul a través de otra institución, “en el Colegio Inmaculada”.
“Ellos tardaron unos quince días en obtener sus matrículas. Ahí empezamos a sospechar. Pero en el Centro de Capacitación San Antonio nadie consiguió el título”, afirmó.
En la actualidad, “ni mis compañeros ni yo aparecemos como que tenemos nuestras matrículas en trámite. Ahora estoy como que perdí un año. Y plata. Por eso, espero que mínimamente esta gente termine presa. Yo quiero el título de lo que estudié”.
“Ella -sostuvo al aludir a Claudia Teves- dice que esto es todo legal y que nos van a conseguir la matrícula. Nos lo sigue diciendo en la cara. Dice que tiene contactos en la DNRPA. Pero nosotros la buscamos y está como mandataria suspendida desde 2014. Según dice, eso fue porque se olvidó de reempadronarse”.

UNA NOTA 

El pasado viernes por la tarde se recibió en la Redacción de EL TIEMPO un llamado telefónico. La persona que se comunicó dijo llamarse “Rafael Balvidares”. También, que hablaba en nombre del Centro de Capacitación San Antonio, para hacer uso de un derecho a réplica en respuesta a lo que se había informado sobre el caso.
Según sostuvo, un abogado que está asesorando a los responsables del Centro de Capacitación había redactado una carta, con intenciones de que fuera publicada en el diario, nota que dijo que enviaría a EL TIEMPO vía correo electrónico.
Si bien esa nota nunca llegó, las presuntas damnificadas por los cursos si tuvieron contacto a través de las redes sociales con esa carta, a la cual también finalmente accedió este diario y ahora se publica.
 “Debido a los dichos y publicaciones varias en distintos grupos de Facebook, el Centro de Capacitación San Antonio hace informar a la comunidad lo siguiente: el allanamiento realizado el día viernes 9/2 en el Círculo Árabe sólo fue para recopilación de información varia del Centro mismo”, se comenzó mencionando.
“En ningún momento se llevaron a nadie detenido ni existe nadie prófugo, como se hizo circular el falso rumor por Facebook, diarios y otras publicaciones”.
“En el artículo 231 del Código Procesal Penal de la Nación se contempla lo siguiente: ‘El juez podrá disponer el secuestro de las cosas relacionadas con el supuesto delito, las sujetas a decomiso o aquellas que puedan servir como medios de prueba. Sin embargo, esta medida será dispuesta y cumplida por los funcionarios de la policía o de las fuerzas de seguridad, cuando el hallazgo de esas cosas fuera resultado de un allanamiento o de una requisa personal o inspección en los términos del artículo 230 bis, dejando constancia de ello en el acta respectiva y dando cuenta inmediata del procedimiento realizado al juez o al fiscal intervinientes’”.
“Según el acta de allanamiento que obra en nuestro poder, la orden de allanamiento es por material competente al curso Gestoría del Automotor, curso que jamás se dictó en nuestro centro de capacitación; ya que el curso que se dicta es Mandatario Nacional del Automotor y Créditos Prendarios”.
“Tanto el estatuto del Centro de Capacitación como los convenios y franquicias correspondientes con distintas empresas se encuentran en manos de la justicia”.
Además, en la nota se advertía que “el propio Centro de Capacitación San Antonio llevará a cabo las denuncias correspondientes a los responsables directos de todo lo ocurrido hasta el momento, tanto de la ciudad de Azul como de Saladillo”.
“Con el debido asesoramiento jurídico, se comprobara la total inocencia ante la falsa denuncia”. Y por último, se indicaba: “Se informa que el Centro abre sus puertas después del receso de vacaciones”.
 

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1 Comment

  1. carlos

    19 de febrero de 2018 at 7:24 am

    El profesor Curatola,ja,ja,jaa¡¡¡

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