ALGO DE LO TANTO QUE DEJARON LAS PASO DEL DOMINGO 13

De irresponsables y espacios reducidos

La espera fuera de la Escuela Normal (izquierda) y la amplitud de espacios en Sagrada Familia. Dos postales de las Primarias del domingo que pasó.
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La espera fuera de la Escuela Normal (izquierda) y la amplitud de espacios en Sagrada Familia. Dos postales de las Primarias del domingo que pasó.

ameyer@diarioeltiempo.com.ar


 

El desarrollo de las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias dejó mucha tela para cortar.

No sólo en los análisis que se puedan hacer desde el punto de vista político sino también de aquellas cuestiones que, no porque sean recurrentes, haya que dejar pasar.

El domingo, de hecho, algunas de estas situaciones generaron un malestar que, con una pizca de sentido común, se podrían haber evitado. Al menos tal vez sirva el comentario para que –compromiso mediante de alguien- se puedan obviar a futuro.

Lo primero es el faltazo de autoridades de mesa.

No es posible que un presidente de mesa que tenía que cumplir con una carga pública en la Escuela Normal, haya dejado “plantado” el comicio y a electores que tenían la intención de votar temprano, ya que después tenía otras ocupaciones que atender.

Una joven tuvo que poner en riesgo el viaje que tenía previsto realizar a las 10 de la mañana del mismo domingo. Cuando pasadas las 8.30 se retiraba en auto junto con su padre, comentó: “Tengo que preparar el bolso antes de ir hacia la terminal”, expresó contrariada la joven por no poder –al menos inicialmente- cumplir con su voluntad de sufragar.

Recién se abrieron las puertas del colegio a las 8.38. Para ese entonces, tanto ella como otros de los que esperaban desde las 8, se habían retirado sin poder votar.

Y lejos estuvo de ser el establecimiento de Avenida 25 de Mayo el único centro de votación donde hubo inconvenientes y retrasos. En Escuela Nacional, faltaron 6 presidentes de un total de 15; en la Escuela Media de Chillar no se presentaron 8 de 10 presidentes.

Algo parecido sucedió en la Escuela N° 18 de Azul, aunque rápidos de reflejos, los responsables de la delegación local del Correo Argentino enviaron a un reemplazante para cubrir la imprevista vacante.

Entre otras consecuencias, sumada al fastidio de quienes tuvieron que esperar la cobertura a tamaña irresponsabilidad cívica, hubo quienes se tuvieron que “poner al hombro” la gestión del acto comicial, tal vez sin contar con la capacitación suficiente que imponía el ser presidente de mesa.

Unos cómodos, otros apretados

“No cabe un alfiler. Me voy y vuelvo más tarde”, expresó un hombre cuando –visiblemente molesto- se retiraba de la Escuela N° 18. EL TIEMPO corroboró que el hombre no exageraba. Había en ese establecimiento del barrio Del Carmen poco espacio o mucha gente, o ambas cosas a la vez. Lo cierto que en este caso tampoco imperó el sentido común de quien tiene la responsabilidad de diagramar dónde se vota y con qué distribución de mesas, para que haya una proporcionalidad directa entre la cantidad de sufragantes y el espacio físico disponible.

La contratara -cualquiera fuera la hora en la que uno decidiera ir a votar- fue Sagrada Familia. Espacios amplios, con buena separación entre las distintas mesas, lo que lleva a pensar que debería tenerse en cuenta con una dosis mayor de ponderación por el ciudadano. No sólo de aquel que llega a un establecimiento para sufragar sino por la comodidad que merecen tener quienes están trabajando en torno del comicio: autoridades de mesa, personal de seguridad, directivos de las escuelas y los mismos comunicadores que están abocados a cubrir la jornada cívica.

 

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