“De los errores se aprende…”

 

Por Laura Méndez

De la redacción de ELTIEMPO

Se vivieron cuatro noches a puro Carnaval en la Avenida Catriel entre Mitre y San Martín, desde el sábado 13, domingo 14, viernes 19 y sábado 20 de febrero hasta el domingo pasado que se realizó la entrega de premios a los ganadores, la elección de la reina y la quema de Momo en el Balneario Municipal.

Durante el Carnaval 2016 hubo diferentes rubros de los que participaron comparsas, batucadas, agrupaciones invitadas locales como Orún Aiyé y Los Tambores del Callvú y muchas ingeniosas carrozas, además de las 20 instituciones beneficiadas por los puestos de nieve y cantina, cuyo porcentaje de lo que vendían les quedaba para la entidad.

Pero bueno, hubo cuestiones para remarcar: positivas y negativas.

Por un lado la excelente calidad de los trajes y las coreografías de las comparsas y batucadas. Se notó mucho ensayo en estas, no fue algo “al azar”. Por otro, la buena predisposición de los participantes. Recordemos que hubo una comparsa, cuyos algunos de sus integrantes son hipoacúsicos y tenían que “sobrevivir” al arrojo de nieve ya que llevaban colocados audífonos, como uno de los ejemplos. Claro que la gente, sobre todo los más chicos que se divierten jugando con la nieve, no tenían por qué saber que no podían mojarlos. Hubiera sido bueno que desde el área organizadora se haya advertido con anterioridad.

Pero continuemos, las carrozas que pasaron por este Carnaval son dignas de destacar, por la creatividad e ingenio en su elaboración.

Otro de los asuntos positivos fue la organización. Desde las 20.30 -tanto sean empleados de la Municipalidad como funcionarios a cargo- se encontraban a la mira de que todo esté en orden. Ya sea que no faltasen sillas o distribuyendo los puestos y cantinas para que estén a determinados metros unos de otros; o el área de Control Urbano que cortó las calles desde temprano para que la gente pudiese trabajar tranquila.

También fueron puntuales a la hora de comenzar el desfile.

Aunque por otro lado, hubo gente a quien el lugar no le satisfizo, en razón de que la Avenida Catriel es angosta comparándola con la Cáneva, arteria donde se realizaban los corsos años anteriores. De hecho se pudo comprobar que las carrozas tenían que ir a una velocidad extremadamente mínima para no atropellar a ningún chico ya que no había vallas, entonces les complicaba a los vehículos la pasada. Además de que faltó iluminación.

Tampoco fue apropiado que nadie “escoltara” a las candidatas al reinado porque las mojaban y a cada entidad les costó mucho dinero ya sea alquilar la indumentaria que lucían, calzados o directamente comprarlos o la peluquería, entre otras cosas. Y hasta una de las noches un chico subió a la carroza y le tocó la cola a una de las jóvenes. Se pudo haber evitado.

Y uno de los puntos es que cuando el corso finalizó los integrantes de la Dirección de Cultura ordenaron el lugar y se fueron, los policías, que según comunicaron desde el área había 30 por noche también, y Control Urbano retiró las fajas y por ende dejó pasar a los vehículos cuando el lugar no estaba despejado en su totalidad. Entonces, hubo gente que con ganas de armar disturbios, apedreaban a los autos que circulaban por Avenida Mitre. Esto desconozco que haya ocurrido todas las noches. Sí, y lamentablemente lo experimenté en carne propia, la noche del sábado se concretó.

Así que, cosas para mejorar siempre hay… aunque la buena voluntad desde el área y de los participantes estuvo, ya que con pocos recursos económicos se pudo lograr un Carnaval y que la comunidad no pierda este festejo tan esperado.

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