ARTESANÍAS ANCESTRALES

De paseo por la Escuela de Platería

Mariela Bevacqua con algunos de sus alumnos. Lala Grierson en plena tarea con el telar.
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Mariela Bevacqua con algunos de sus alumnos.

Profesores y alumnos de los talleres dialogaron con este diario y contaron cuál es su experiencia dictando clases y absorbiendo conocimientos, respectivamente. Algunos de estos últimos lo cursan como un hobby, un “cable a tierra” o una salida laboral.

La Escuela de Platería ofrece varios talleres durante la semana y, además, una exposición de los trabajos se realizan cada domingos. Las capacitaciones son de talla en madera; telar y cerámica aborigen; platería; soguería; y marroquinería. Algunos de los alumnos lo realizan como hobby; otros como un “cable a tierra” y, los demás, como salida laboral. Para conocer más sobre esta rica propuesta que se viene desarrollando anualmente, bajo la coordinación de Cristian Soriano, EL TIEMPO dialogó con los profesores y algunos de los alumnos.

Los profesores y sus objetivos

El docente de talla en madera, el olavarriense Mariano Verón, contó que “trabajo en la escuela desde 2013. Como parte del proyecto que tenía en mente para el establecimiento comienzo con la técnica de calado para luego ir por el grabado con el objetivo final de que el alumno llegue a realizar piezas escultóricas de diferentes tamaños”.

Por su parte el profesor de soguería, Julián Gennuso, quien arrancó en la escuela este año, dijo que “a Cristian (Soriano) lo conozco a través de la feria artesanal y sabía del trabajo que está realizando en la entidad y como el profesor que daba este taller no pudo venir este año, me contactó a mí y me encantó la propuesta, aunque no tenía experiencia con alumnos”. Contó que “tratamos de ver la soguería desde el inicio, el tratado del cuero y de ahí ir incrementando la dificultad de los trabajos”.

Consultado sobre la recepción de los alumnos, mencionó que es “muy buena”. “Están aprendiendo algo porque la soguería es un trabajo que lleva su tiempo, no se ven los resultados inmediatos pero con constancia se llega lejos”, agregó.

En cuanto al objetivo que tiene Julián con este taller, sostuvo que “transmitir lo que uno sabe para que no se pierda, sobre todo porque utilizamos técnicas tradicionales y después cada uno le dará el uso que desee, puede ser una salida laboral porque el día de mañana tienen el oficio”.  

A su turno la docente de cerámica aborigen, Mariela Bevacqua, quien está dictando clases desde el año pasado, contó que “estoy trabajando este arte desde hace seis años. Los alumnos que asisten a mis clases son algunos del pasado año y otros que se sumaron en este 2016”. Sobre la manera de enseñar, explicó que “siempre empiezo desde lo más básico hasta las esculturas más complejas. Me baso mucho en utilitarios, me gusta que trabajen con tazas, mates, cazuelas, jarritos porque son elementos de poco tamaño y además, porque lo puede utilizar y ello muestra que si bien utilizamos técnicas ancestrales de todas formas se pueden usar”.

Evaluando las clases, aseguró que “la respuesta de los alumnos es muy positiva y la sociedad también. Observo una gran evolución en los alumnos en gente que no sabía manipular la cerámica”.

Añadió que “si bien uno le transmite los conocimientos en cada uno de los talleres lo pueden utilizar como salida laboral. Yo trato de que el alumno que venga al taller no lo haga presionado sino que desee disfrutar el momento, pasarla bien. Después, si con el tiempo se da que tienen una salida laboral, buenísimo”, finalizó Mariela.

La profesora de telar aborigen, Marisa Martins, se encuentra trabajando en la escuela hace once años. “La matrícula es muy buena, incluso hay gente que queda en lista de espera porque los trabajos son muy grandes, ocupan espacio y cada uno necesita una atención personalizada. Mis alumnos, los nuevos, comienzan tejiendo una faja aprendiendo el punto como para tomarle la mano a los bordes y después van haciendo trabajos más anchos o importantes, después pasan a laborear que es hacer dibujos cambiando las lanas de lugar en el telar. Cada uno va haciendo según su grado de dificultad lo que puede”, dijo y amplió: “No usan este taller como salida laboral porque los trabajos se tendrían que vender a valores muy grandes, ya que llevan mucha mano de obra”.

Posteriormente la profesora de marroquinería, Claudia Pérez, recordó que “desde este año que estoy en la escuela de platería y trabajo con un programa de desarrollo que tienen una duración de dos años, pero ocurre que la ansiedad de las alumnas va más allá y ellas quieren saber”. “En su mayoría trabajamos con llaveros porque es todo cosido a mano y es lo primero que tienen que aprender. Después encolar hasta elaborar billeteras, bolsos, carteras”, dijo y mencionó que “si hay algo que tienen que aprender a hacer es a dibujar porque está sumamente relacionado. Este año las alumnas son pocas pero es un lindo grupo, vamos a seguir por más”.

Soriano rememoró que “hace tres años que soy coordinador del establecimiento y docente del taller de platería. En mi taller trabajo con un programa donde lo que se enseña son técnicas que permiten confeccionar piezas como llaveros, anillos, hebillas, yuntas, mates, cuchillos, gargantillas entre otras. Al mismo concurren  41 alumnos divididos en dos grupos; los jueves con los que se iniciaron este año y, el resto, los viernes”.

La opinión de los alumnos

José Emilio Barbieri comenzó a cursar el taller de soguería desde abril de este año. “Me gusta los trabajos en soga, aunque no tenía nada de experiencia; estoy contento porque hay que mantener constancia, paciencia, prolijidad. Para mí es un cable a tierra. Mi objetivo es aprender a hacerlo para realizar trabajos para mi casa”, sostuvo.

En cuanto a la muestra que será a fin de año, dijo que “haremos algunos trabajitos para sentirnos orgullosos de lo que estamos haciendo”. 

Pedro Alberto Tuminaro, jubilado, realiza trabajos en cerámica. “Uno de mis propósitos fue aprender a hacer algo de nuestras raíces, de nuestras pampas y para aprender algo que también puede ser útil porque estamos haciendo cerámica que se puede colocar en un microondas, en el horno y lleva su tiempo. Aprender sirve siempre, uno no sabe el día de mañana si lo puedo utilizar como salida laboral”, señaló.

Lala Grierson indicó que “quería hacer algo distinto a lo que venía haciendo y hace siete años que estoy acá. Se requiere mucha paciencia, ganas de trabajar, de pasar un buen momento. Es como una terapia”.

El taller de soguería se dicta los días lunes, de 14 a 17 horas; el de cerámica aborigen los lunes, de 17 a 20 y los viernes, de 14 a 17; el de telar aborigen los martes de 15 a 18; marroquinería los jueves de 14 a 17 y platería, los jueves de 17.30 a 21.30 y viernes de de 17 a 21.

 

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