“De querer dejar de correr a disfrutar  de un campeonato de la Fórmula A”  

El actual campeón de la Fórmula A habló con EL TIEMPO, mientras prepara su desembarco en el Turismo 4000 Argentino. El piloto tandilense analizó los factores que influenciaron en su consagración (“Para mí se trató de un campeonato raro, pero, bueno, fue raro pero a favor mío”, dijo) y ofreció su visión sobre la actualidad de la categoría local.

¿A ver cómo te queda? Natalio Jugón dentro del habitáculo del Ford que comandará en el Turismo 4000. Lo acompaña Diego Garavano.
GENTILEZA NATALIO JUGÓN


Habla de rareza el actual campeón de la Fórmula A y cuando busca ampliar la noción, la misma se le traslada al entrevistador. Natalio Jugón es el piloto tandilense nacido hace 38 años en Tandil que al cabo de la primera semana de diciembre pasado logró su primer título como piloto de carreras. Un logro a todas luces singular por su unicidad. Lo efectivamente raro es que ahora, en diálogo con EL TIEMPO, reafirme que un par de meses antes de ganarse el 1, él pensaba en no correr más. Sentía que la suerte le era esquiva y eso es mortificante para alguien que considera que “si no te acompaña la cuota de suerte siempre necesaria, creo que no se logra nada”.
Nació el 1 de mayo de 1979, quizá por eso debió trabajar y trabajar mucho desde aquel debut competitivo a los 19, en el APAC, para poder gritar campeón. Hasta hace muy poquito, cuando aún no había confirmado su paso nacional (se incorporó al Turismo 4000), su ámbito natural como piloto había sido (y seguirá siéndolo también) el del Sudeste: Promocional, TSS, APAC, Fórmula A. “Empecé a correr de grande”, concede Jugón al otro lado de un teléfono que minutos antes sonó en Campo de Mayo, donde vive y trabaja. Tiene su hija en Azul, con lo que las visitas a la ciudad son frecuentes y otros familiares en su suelo natal.
–Pasó más de un mes de tu coronación en la Fórmula A, relevante dado que se trata de tu primer título. ¿Cómo has ido asimilando el logro?
–El campeonato que se me dio en la Fórmula fue algo con mucha suerte, fueron carreras que se fueron dando, quedadas de pilotos que vos creías que no se podían parar y se pararon. Para mí se trató de un campeonato raro, pero, bueno, fue raro pero a favor mío. Así que estoy muy contento de haber logrado el campeonato en la Fórmula que es lo que más quería. Se había trabajado mucho en dos autos, se había hecho un sacrificio enorme todo el año. Hasta se me había pasado por la cabeza dejar de correr. Eso también es raro: de querer dejar de correr pasé a disfrutar un campeonato de la Fórmula.
–Pareciera que se trata de dos orillas una muy alejada de la otra.
–Es lo que te digo, todo tuvo esa rareza. Así es como hoy lo veo. Yo digo que por más que seas un buen piloto o tengas un gran auto, si no te acompaña la cuota de suerte siempre necesaria, creo que no se logra nada.
–Desde afuera uno puede entender que es muy distinto acumular una racha de carreras sin suerte a decidir dejar de correr. ¿Había algo más que mala fortuna en tu decisión?
–Muchas cosas, mucha gente detrás. Yo dije eso pasando mitad de año, creo que faltaban 3 ó 4 fechas. Todavía estaba con la oportunidad de salir campeón, estaba vivo, y así y todo me quería bajar. No hay que olvidarse que de 10 fechas que tiene la Fórmula, me bajé una sola vez del podio. Fui muy regular.
–Eso lo hace un poco más singular todavía: ibas de podio en podio pero, de todas formas, deseabas dejar de correr.
–Por un lado había problemas personales de uno, y por el otro, se venía negando la victoria en Roque Pérez, donde habíamos hecho la pole, habíamos ganado serie y prefinal, pero nunca podíamos ganar una final. Y alcanzó con que dijera “dejo de correr” para que, a la semana o a los quince días, volviera a trabajar en el auto, fuera a correr y ganara todo: serie, prefinal y final en Roque Pérez. Y una carrera antes había dicho que dejaba de correr.
–Una vez que te quitaste ese “maleficio”, ¿cómo se fue dando el tramo final del certamen?
–Después de esa, en todas las carreras decía que dejaba de correr para poder seguir ganando (risas). Andaba bien, teníamos chances todavía pero no se me daba la victoria. Después de haber ganado todo en esa séptima fecha, todo se dio diferente. Y los volví locos a todos conque dejaba de correr. En realidad, yo no creo en las cábalas ni nada de eso, pero sí estoy convencido de que tenés que tener suerte.
–¿Si te dan a elegir tres momentos trascendentales a lo largo de todo el campeonato, cuáles serían?
–El toque con “Nano” Matta en la prefinal de la anteúltima fecha, en Roque Pérez. Lo supero a Miralles y lo salgo a correr a “Nano” que venía ganando. En las dos últimas vueltas lo supero, me paso un cachito yo y pierdo la punta, me recupero y saliendo de la 1 y la 2 le meto el auto por adentro, ya era posición ganada (con medio auto puesto), y de repente él se cierra, como si no viniese nadie. Terminamos los dos afuera.
Para mí todas las carreras son importantes, no sé si puedo marcarte muchos más. Por ejemplo, el que te decía recién: cuando gané todo, justo después de haber dicho que no corría más. Ese momento fue clave, le pude ganar a todos los rivales directos.
Desembarco nacional  
Al buscar obtener referencias precisas sobre el Turismo 4000 Argentino, la web oficial de la categoría asegura: “Disputó su primera competencia en el automovilismo nacional el 13 de Agosto del año 2000, ocasión en la que en el Autódromo de Buenos Aires se presentaron en el Circuito Nro. 8 una cifra cercana a las 30 máquinas. Desde ese momento, el automovilismo argentino había adoptado nuevamente en el ámbito nacional una categoría de vehículos impulsados por motores de 4000 cc, siendo la única en su especialidad hasta el día de hoy. Con una preparación similar a distintas categorías zonales pero con el profesionalismo de una especialidad nacional, el Turismo 4000 Argentino fue avanzando notoriamente en el plano deportivo e institucional”.
Los días 2, 3 y 4 de marzo debutará, en La Plata, como piloto de un Ford del equipo de Diego Garavano (de la bonaerense ciudad de Salto). Una experiencia iniciática que no lo apartará de la divisional azuleña.
–¿Cuál podría ser el máximo desafío como piloto en el Turismo 4000?
–¡El mayor desafío va a ser poder escuchar el 6 cilindros! (risas) Esa música me encanta. No sé si puedo manejar el 6 cilindros, supongo que sí porque hemos tenido muy buenos resultados manejando ese tipo de motores, no los autos pero sí esa potencia de motor.
–¿Esta nueva etapa te lleva a abandonar la Fórmula?
–No, en la Fórmula me voy a quedar. Estoy haciendo un Fiat nuevo que va a correr Jesús Carballo, eso está confirmado, y yo voy a seguir con el Renault con el que salí campeón. Tenía ganas de hacer binomio con otro pibe porque a mí se me va a juntar alguna carrera con el 4000 y no me gustaría que el auto quedara parado.
–Además, hay que lucir el 1. Debe ser algo muy lindo correr con esa distinción.
–No sé si es tanto eso de mostrar el 1. Obviamente debe ser lindo, nunca me pasó. Viví y sufrí mucho la última fecha, así que calculo que va a ser muy lindo.
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Sobre la Fórmula A: “La categoría es de Azul y del piloto de Azul”.
MIGUEL ANGEL


–¿Qué consideración tenés de la actualidad de la Fórmula, sobre los “temas” que cada año amenazan a su continuidad?
–No me gusta dar opiniones sin ser yo dirigente. Sí la puedo dar como piloto, pero puede que me equivoque. Yo hace apenas tres años que estoy corriendo de manera firme en la categoría, no conozco mucho, aunque la respeto como a toda categoría. Lo que veo es que la Fórmula, que tiene mucha trayectoria, hoy en día no tiene un calendario establecido cuando termina el año, o bien cuando comienza el año. Eso me molesta. No tenemos dónde ir a correr todavía; el 18 creo que arranca en Roque Pérez o en Olavarría, no tenemos con quién ir. No sabemos en qué fechas vamos a correr, no sabemos dónde vamos a correr después. Si vos me preguntás a mí o al presidente de la categoría dónde se corre la segunda fecha y cuándo es, no lo sabemos.
–¿Ese escenario qué genera?
–Genera que haya chicos de Olavarría o de Roque Pérez o Tres Arroyos que no puedan hacerse a la categoría. No te olvides que hace dos años, un chico de De La Riestra hizo un auto nuevo y la categoría, ese año, a Roque Pérez no fue más a correr. La categoría es de Azul y del piloto de Azul; entonces si correr allá o dónde corren, van a ir. Porque la categoría es de Azul y el piloto es de Azul. Pero que hoy por hoy, la categoría no tenga un calendario armado…de decir vamos a ir acá, después a este otro lugar y después al otro. Entonces, la gente sabe de antemano, los pilotos también. Los pilotos tienen que poder elegir dónde correr: pueden correr en la Promo, en la Fórmula o dónde quieran. Esa es una de las cosas que no deja crecer a la categoría.
Sin ir más lejos, yo hablé con los chicos de Tato Camiones, que corren en la Promo y son chicos que quieren correr en la Fórmula, pero les queda muy lejos. Si tuvieran dos o tres fechas en Roque Pérez se sumarían, pero no pueden ir a lugares como Tres Arroyos. Por eso el comentario entre algunos pilotos es que la categoría no crece porque no tenemos pilotos de afuera. Pero es que no sabemos adónde vamos a ir a correr. Son autos lindos, van rápido, es una categoría barata.
 

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