ENTREVISTA A JUAN MANUEL URTUBEY 

“Debemos acostumbrarnos a vivir en un país republicano serio”

 

Juan Manuel Urtubey participó de la cena de camaradería de ADEPA que tuvo lugar el pasado jueves. ALDO SESSA 
El gobernador salteño se refirió a los ejes de gestión del Gobierno Nacional, la relación del Papa con el presidente Macri, las causas de corrupción ligadas al kirchnerismo y el desequilibrio fiscal que afecta a las provincias. PRENSA ADEPA
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El gobernador salteño se refirió a los ejes de gestión del Gobierno Nacional, la relación del Papa con el presidente Macri, las causas de corrupción ligadas al kirchnerismo y el desequilibrio fiscal que afecta a las provincias. PRENSA ADEPA

Por Daniel Dessein/Especial para ADEPA

El gobernador de Salta, quien participó de la cena de camaradería de ADEPA que tuvo lugar el pasado jueves, se refirió a los ejes de gestión del gobierno nacional, la relación del Papa con el presidente Macri, las causas de corrupción ligadas al kirchnerismo y el desequilibrio fiscal que afecta a las provincias.

¿Qué opinión tiene sobre la extraordinaria trama de corrupción que se está develando en estos meses con el avance de causas judiciales que muestran las conexiones entre la obra pública y empresarios muy cercanos a la familia Kirchner?.

-Me parece positivo que en la Argentina tengamos el nivel de información y de avance en términos institucionales que permita el esclarecimiento de esos hechos. Cuando ese tipo de causas no avanzan, se genera la sospecha de la existencia de una mano política que encubre. A la inversa, cuando avanzan, se instala la sospecha de que hay una mano política que utiliza a la Justicia en su beneficio. Creo que debemos acostumbrarnos a vivir en un país republicano serio, en el que haya división de poderes, un sistema en el que cada uno haga lo que deba hacer.

-Acompañó al presidente Macri al Vaticano a ver al Papa. ¿Cómo analiza la relación entre ambos?

-Pienso que tenemos que sacar los componentes de tipo personal en este tipo de análisis. El hecho de que el Santo Padre sea argentino hace que muchos pretendan involucrarlo en la política local y eso es un error. Tenemos que sacar a la relación del Papa con los políticos argentinos del radar de la política doméstica porque son cuestiones que deben ir por carriles diferentes. La relación del Gobierno y la Iglesia, por un lado, y la vinculación de la Argentina con el Vaticano como estados, por otro, van por carriles totalmente separados. Lo digo siendo gobernador de una provincia con un fuerte vínculo con la religiosidad.

-Usted cuestiona duramente el unitarismo fiscal, sosteniendo que socava el federalismo y el equilibrio de poderes por la dependencia que genera en las provincias respecto de los fondos del gobierno central. ¿Qué reformas concretas cree que deben impulsarse en esa materia? 

-Quiero pararme en tres patas con respecto a eso. En la Argentina, en las últimas décadas, hubo una profunda tendencia a descentralizar el gasto y concentrar el ingreso, generando un déficit fiscal inevitable. A mayor distancia entre el que recauda y el que gasta, se produce un mayor desequilibrio. Esto impacta en la política y en la capacidad operativa de las provincias. Por otro lado, a mi juicio las provincias deben asumir mayores responsabilidades en términos de recaudación que, naturalmente, esté ligada a una lógica de mayores o menores beneficios de acuerdo a la eficacia en la recaudación. En tercer término, y creo que es lo más importante, se debe garantizar el federalismo en términos de competitividad de los sectores productivos. No me interesa discutir por mayores recursos si mi economía no es competitiva. Lo que quiero es que una pequeña o mediana empresa de Salta, Tucumán o Tierra del Fuego sea competitiva, que cuente con logística, acceso a transporte, energía, comunicaciones e innovación tecnológica que le permitan estar al nivel de aquellas que están en los grandes centros urbanos. Mientras no logremos eso, es técnicamente imposible una Argentina integrada.

“Necesitamos una Argentina que de oportunidades en serio”

-Ha manifestado coincidencia con los ejes que ha marcado el macrismo como pilares de su gestión y se trata de áreas en las que ha recibido cuestionamientos por los índices de pobreza y desnutrición en su provincia, la responsabilidad en la lucha contra el narcotráfico y algunas reacciones temperamentales que reconoció como errores.

-Obviamente estamos de acuerdo con los tres ejes del Gobierno (pobreza cero, lucha contra el narcotráfico, unión de los argentinos). Lo que hay que discutir en cómo lograr esos objetivos. Necesitamos una Argentina que de oportunidades en serio. La lucha de la pobreza se resuelve por dos vías. La lucha contra la pobreza estructural tiene que ver con una fuerte inversión pública vinculada a sistemas de saneamiento, energía, agua, caminos, etc. Entiendo todos los problemas objetivos que hay en el país pero un dato objetivo es que luego de seis meses de gobierno no hay un nivel importante de inversión. Por otro lado, tenemos pobres por ingresos o por irregularidad de su actividad. Para esa cuestión necesitamos una fuerte competitividad. Desde ya que Salta tiene problemas de pobreza estructural y un nivel de mortalidad infantil 11,3 por mil (aunque es el porcentaje más bajo de la historia de la provincia). Nuestra tasa de vulnerabilidad es igual a la tasa nacional, teniendo un índice de pobreza que duplica al de todo el país. Eso muestra que algo se está haciendo mal, sin pretender cargar con la responsabilidad a un gobierno que acaba de asumir. Lo que necesitamos son políticas públicas nacionales. En materia de narcotráfico, debemos involucrarnos en el tema. En la provincia tomamos la decisión de dar la lucha en el frente más duro, que implica enfrentar cuerpo a cuerpo a los que venden la droga a los chicos. La posición más cómoda es correrse a un costado y decir que se trata de una cuestión de responsabilidad federal. Tuvimos resultados muy favorables en el poco tiempo de vigencia de la ley de desfederalización de la lucha contra el microtráfico.

-¿Qué opina del viraje que ha llevado adelante el Gobierno en materia de política internacional?

-Probablemente sea el punto en que tengo mayores coincidencias con el Gobierno. Es algo que yo planteaba durante la administración anterior. La necesidad de salir del default, entrar al concierto internacional de la mano de alianzas que tengan que ver con nuestros intereses regionales y no solamente con posiciones políticas. Un gobernador de una provincia como Salta, que era la llave de vinculación entre el Virreinato del Río de la Plata y el Alto Perú, no puede no ser un férreo defensor de un acuerdo con los países de la Alianza del Pacífico porque tiene que ver con nuestra historia, nuestra tradición y nuestro futuro. La Argentina debe recuperar un rol de articulador entre el Mercosur y el Pacto Andino. Debemos tener una mirada mucho más integrada de la Argentina.

 

 

 

 

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