CELEBRACIÓN CON FAMILIARES, AMIGOS Y VECINOS

Delia Canosa cumplió 100 años y lo festejó a lo grande

La vecina azuleña fue agasajada en un salón por unas 150 personas radicadas en esta ciudad y procedentes de Bolívar, Tandil, Olavarría y La Plata. Hubo mucha expectativa y emoción por una fiesta donde la principal protagonista del evento bailó chamamé. 

Delia Canosa junto al resto de la familia, amigos y vecinos de toda su vida en una reunión muy especial celebrando sus cien años.NICOLÁS MURCIA  
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Delia Canosa junto al resto de la familia, amigos y vecinos de toda su vida en una reunión muy especial celebrando sus cien años.NICOLÁS MURCIA  

Ayer, la vecina azuleña Delia Canosa celebró sus 100 años de vida. Lo hizo en el Club San Lorenzo, de España y Mendoza, rodeada de familiares, amigos y vecinos. La mujer, que cumple años el 29 de agosto, es siempre agasajada por su familia “con asado y música”. Madre de 7 hijos (2  fallecidos), 18 nietos, 31 bisnietos y 14 tataranietos, Delia tuvo ayer un festejo especial e inolvidable.

De pocas palabras pero con una probada lucidez, Canosa se tomó unos cuantos minutos para saludar, abrazar y agradecer a cada uno de los integrantes de su familia que llegaron a la fiesta. El espíritu alegre y una condición física inmejorable para su edad, le permitieron bailar piezas de chamamé con hijos y sobrinos.

Cerca de las 12, la lluvia pasó a ser un minúsculo detalle para las 150 personas que se reunieron en la citada institución social y deportiva del barrio Del Carmen.

Delia es y fue siempre, según describieron sus hijos, dulce, tierna, elegante, fina, educada, pero sobre todo trabajadora y “madraza”. Crió a sus hijos en el campo, con todo lo que eso implicó para la época; le ayudaba a su marido, Ismael Bautista Zárate (fallecido en 1981), con tareas que son comúnmente de varones, como carnear animales.

“Lo único que no hizo fue ordeñar vacas; después, hizo de todo; hasta le cocinaba a los peones, que eran muchos”, mencionó a EL TIEMPO una de sus hijas.

A Delia se la notó en la víspera contenta, y es lógico; no todos los días se llega a 100 años de una vida plagada de amor no exenta de sacrificios. Ayer, esta dama de piel de porcelana, estaba perfumada e impecablemente vestida para la ocasión.

Los muros del salón donde se desarrolló el festejo habían sido “vestidos” con fotografías de épocas remotas, como cuando Delia tuvo su primer hijo, y hasta la actualidad. En un árbol genealógico figuraban los nombres de sus hijos y nietos, con las fechas de nacimiento y mención de maridos y esposas, bisnietos y tataranietos.

Como decoración no faltaron los souvenir con la frase “100 birthday”, así como centros de mesa y todo lo demás atinente a un cumpleaños.

La fiesta tuvo “algo” de sorpresa. Es que la agasajada sabía de la realización de un festejo. Lo que nunca había imaginado fue la dimensión del acontecimiento. Sorprendida por la cantidad de asistentes, Canosa le preguntó a una de sus hijas: “¿Todos van a pagar…?”, lo que originó la carcajada de la descendiente.

“Muy orgullosos de mamá” 

“Parece que están todos contentos conmigo…vinieron amigos y vecinos”, dijo Delia, y ansiosa agregó: “Estoy esperando bailar chamamé…” (risas).

Este medio dialogó con los cinco hijos, una nieta y una bisnieta de Canosa al promediar el festejo en el Club San Lorenzo.

La mayor de las hijas, Delia, contó que “mi mamá siempre vivió en Azul. En el año 1930 se conocieron con mi papá, porque eran de campos vecinos en la zona de la Boca de las Sierras; se pusieron de novio, se casaron, nací yo, que tengo 77 años; luego llegaron Alicia (fallecida), Ismael, con 75; Nélida, con 74 años; Bautista, de 73 y Ana de 71 años; el más chico (fallecido) es Roberto”.

Ismael, a su turno, explicó: “Yo comencé a estudiar a los 11 años en un almacén que montaron como escuela; entre varios puesteros ocuparon una maestra que nos daba clases. Los tres mayores fuimos a esa escuela; a caballo, en sulky o como podíamos. Cuando crecimos y papá se jubiló, se vinieron a la ciudad; él falleció en 1981 y mamá entristeció muchísimo”.

Delia dijo que “con mucho sacrificio, papá y mamá hicieron lo que pudieron hasta nos mandaron a la escuela; estábamos alejados de todo, pero nunca nos faltó nada”.

Nélida indicó sobre su progenitora: “Ella es muy buena, y ahora si no vamos a verla un domingo al geriátrico donde vive, al cual ella quiso ir por su propia voluntad ‘para no molestar a nadie’, se reniega”.

Ana sostuvo que “le encanta arreglarse, vestirse bien; si no encuentra el maquillaje se enoja y, si tiene alguna pelusa en la ropa, se la saca”.

Consultados de qué la mantiene bien, sus hijos comentaron risueñamente: “el vinito tinto que se tomaba todos los días, un vasito…”.

La propia agasajada –feliz de ver a sus seres queridos reunidos festejando en torno de ella- dio cuenta de su propia receta para llegar a los 100 años. “El secreto es la familia…”, dijo.

Y…algo de eso hay; seguramente.

“ESTAMOS TODOS”

 

Cristina Volpi, como nieta y ahijada de Delia Canosa, trabajó mucho en la organización de la fiesta. “Todos los años a la abuela se le festeja con la familia, aunque como este año era un acontecimiento un tanto más importante, sus 100 años, nos pusimos a organizar todos: primas y tíos, y se armó esto. Estuvieron Rubén Pardo y cuatro coreografías de baile alemán ya que mi mamá, Delia, forma parte del Ballet ‘De la Dulce Vida’”, expresó y agregó: “Llegar a esta edad con semejante lucidez, la piel y su propia dentadura pese que tuvo una vida muy sacrificada, es un privilegio”.

Ayelén Quiles, bisnieta de Delia, tiene 26 años. “No pensé que íbamos a ser tanta gente; estamos todos. Es un orgullo que llegue a la edad que tiene con la familia que formó; mi bisabuela tiene mucha fuerza de voluntad”, manifestó.

 

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