CUADRAGÉSIMA CUARTA ENTREGA

Derecho del trabajo

Firmas del trabajador renunciando derechos. Acuerdos sin formalidades. Qué valor tiene la firma del trabajador?.

 Escribe: Dr. Aníbal Bocchio (*)

EL DATO:

El contenido de la sección tiene únicamente carácter informativo y no puede en ningún   caso ser considerado como asesoramiento legal integral y definitivo o de otra naturaleza, debiendo el usuario contactarse personalmente con un profesional abogado o de otra especialidad. Diario EL TIEMPO no se responsabilizará por las respuestas ni garantizará en modo alguno las mismas, como así tampoco será responsable por las decisiones de los lectores tomadas a partir de ellas.

Ningún valor cuando renuncia a derechos que le otorga la legislación, ya que la ley laboral dice expresamente que toda firma del trabajador que implique suprimirle o reducirle derechos que le otorguen la misma ley, o los Convenios Colectivos, es nula y sin valor. Ello es así, porque los Derechos Laborales, se consideran de Orden Público. (Se denominan de esa forma, los derechos que las partes no pueden modificar aunque estén de acuerdo trabajador y empleador y firmen lo que sea). Este acuerdo realizado contra lo que establece la ley no tiene ningún valor, aunque esté firmado por el trabajador y autenticada su firma por un escribano o funcionario público. Es muy usual que algunos empleadores al finalizar la redacción de un recibo agreguen el texto “sin tener nada más que reclamar” para que debajo firme el trabajador. Este texto, aún firmado por el trabajador, no tiene ningún valor y el empleado igual está habilitado para reclamar todos aquellos créditos laborales que no le fueron abonados.

Firma del trabajador que coincide con la verdad de lo acontecido  

Una cuestión muy usual y muy debatida es qué valor tiene la firma del trabajador cuando está puesta en un contrato o en una sanción disciplinaria o en un recibo de remuneraciones, o en un recibo de indemnizaciones. Y la respuesta es relativa, ya que cuando lo que firma el trabajador responde a la verdad y a la realidad de lo acontecido, la misma tiene pleno valor. Por ejemplo, si un trabajador firma un contrato Eventual (por un plazo no establecido para reemplazar a otro empleado que está enfermo) tiene pleno valor y cuando se reincorpora a sus labores habituales el enfermo, finaliza el contrato sin indemnización por despido alguna. Pero… si todo ello solo encubre una mentira y se prueba que no había ningún empleado enfermo que reemplazar y que el empleador había utilizado este tipo de contrato para poder despedir sin indemnización al nuevo empleado en cualquier momento, la misma ley determina que en ese caso la firma del trabajador no tiene ningún valor, porque se aprovechó de su inferioridad cultural y económica para hacerle firmar una cosa que no era cierta.

Otras situaciones  

Lo mismo ocurre cuando se le hace firmar al trabajador un recibo sin las formalidades de ley (de esos celestes simples que venden en talonarios en las librerías, que no cumplen los requisitos que exige la ley laboral) y el pago nunca existió. El empleador tiene múltiples maneras de probar que hizo efectivamente el pago, porque lo abonó con un cheque, o porque ese día retiró del banco de su cuenta corriente una suma idéntica a la que pagó al trabajador, y además porque en su libro contable diario aparece la “salida” del dinero como pago a un empleado, y porque el pago se compadece, o se correlaciona con el resto de su documentación laboral, impositiva, contable, previsional, etc.

Pero si el patrón no puede probar ninguno de esos extremos, la ley dice que la firma del trabajador puesta en el recibo No tiene ningún valor; ya que la ley laboral manifiesta expresamente que toda firma del trabajador que implique suprimirle o reducirle derechos que le otorguen la misma ley, o los Convenios Colectivos, es nula y sin valor. Es muy usual, como decía más arriba que algunos empleadores al finalizar la redacción de un recibo agreguen el texto “sin tener nada más que reclamar” para que debajo firme el trabajador. Este texto, aún firmado por el trabajador, no tiene ningún valor y el empleado igual está igualmente habilitado para reclamar todos aquellos créditos laborales que no le fueron abonados. Por la sencilla razón de que si al trabajador se le adeudan horas extras, o diferencias de sueldos, o indemnizaciones, las mismas según dice la propia ley vigente son irrenunciables, por lo que ni siquiera la misma firma del trabajador le permite renunciar a rubros y créditos que nunca le fueron pagados. Lo mismo ocurriría con una sanción disciplinaria que el trabajador firma engañado entre otros papeles, ignorando que le están notificando una sanción (seguramente para acumular antecedentes y después despedirlo sin pagar indemnizaciones). Si el trabajador prueba que la inconducta que se le imputa nunca existió, la sanción pierde todo valor, aunque esté firmada por el trabajador.

 LOS ACUERDOS TRANSACCIONALES ENTRE EMPLEADOR Y TRABAJADOR LIBERAN AL PATRÓN DE FUTURAS RESPONSABILIDADES?: Los acuerdos que se celebren entre empleador y trabajador con relación a créditos y derechos laborales que pudieren corresponderle a éste último, únicamente son válidos cuando se celebran ante el Ministerio de Trabajo o ante el Juez o Tribunal del Trabajo, y siempre y cuando dichas autoridades después de estudiar el convenio arribado dicten una resolución aprobando el acuerdo por considerarlo justo, acto que se denomina “Homologación”. También se puede realizar un acuerdo privado con la firma del trabajador, del empresario y de los abogados de ambos, siempre y cuando este convenio sea presentado posteriormente ante el Ministerio de Trabajo o Tribunal del Trabajo, como se mencionara, para su aprobación. La totalidad de los pagos que se realicen al trabajador deberán ser por medio de depósito en el Banco de la Provincia de Buenos Aires a la orden del Ministerio o del Tribunal del Trabajo. Todos los pagos que se realicen en forma directa (aunque intervengan abogados o escribanos) son nulos y sin valor, y no liberan al empresario, permitiendo que en un futuro el trabajador pueda volver a reclamarlos.

Los acuerdos celebrados ante escribano público tienen valor?

Tampoco tienen valor los acuerdos celebrados ante escribano público. Los escribanos no poseen facultades otorgadas por la ley para celebrar ni aprobar acuerdos laborales. En el caso de que lo hicieran, lo que es bastante común a requerimiento del empleador, el escribano sólo certifica que se ha realizado un pago que puede acreditarse como a cuenta ante un reclamo administrativo o judicial posterior ante el Ministerio de Trabajo o ante el Tribunal del trabajo, que son las Autoridades competentes para entender en los acuerdos laborales. Pero los límites del acuerdo alcanzado no son válidos ni siquiera para las partes, ya que los escribanos no están autorizados por la ley laboral de orden público para aprobar tales acuerdos.

 ACLARACIÓN: El autor de este trabajo ha priorizado el entendimiento del mismo por parte de personas corrientes, sin conocimiento del idioma jurídico, razón por la cual en la redacción se a tratado de prescindir de terminología específicamente legal.

(*) Abogado laboralista.

www.estudiobocchio.com.ar   

 

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