CUADRAGÉSIMA SEXTA ENTREGA

Derecho del Trabajo

Responsabilidad de la Empresa principal que Subcontrata a otra Empresa para realizar tareas de su emprendimiento, respecto a los trabajadores de esta última.

 Escribe: Dr. Aníbal Bocchio (*)

EL DATO:

El contenido de la sección tiene únicamente carácter informativo y no puede en ningún   caso ser considerado como asesoramiento legal integral y definitivo o de otra naturaleza, debiendo el usuario contactarse personalmente con un profesional abogado o de otra especialidad. Diario EL TIEMPO no se responsabilizará por las respuestas ni garantizará en modo alguno las mismas, como así tampoco será responsable por las decisiones de los lectores tomadas a partir de ellas

La ley vigente contempla el caso de las empresas que ceden total o parcialmente a otras empresas subcontratadas parte de la explotación habilitada a su nombre, para que realicen trabajos o servicios de la actividad normal del establecimiento. Y en estos casos muchas veces responsabiliza a la empresa principal por el cumplimiento de la empresa subcontratada respecto de sus trabajadores.

 

EXPLICÁNDOLO MÁS FÁCIL: una empresa principal subcontrata por ejemplo a otra más pequeña, para que se ocupe del mantenimiento de su planta industrial. Esta empresa tiene a su vez sus propios trabajadores con recibos laborales a nombre de la misma y donde la principal no figura para nada. Y entonces aparece la pregunta obvia: La empresa principal también responde a las obligaciones que existen sobre esos trabajadores, de pagarles el sueldo, de cumplirles con las leyes de protección laboral, de realizarles los aportes jubilatorios y de obra social, etc ?

 

Un artículo  

La Ley de Contrato de Trabajo 20.744 dispone:

“Art. 30. — Subcontratación y delegación. Solidaridad.

Quienes cedan total o parcialmente a otros el establecimiento o explotación habilitado a su nombre, o contraten o subcontraten, cualquiera sea el acto que le dé origen, trabajos o servicios correspondientes a la actividad normal y específica propia del establecimiento, dentro o fuera de su ámbito, deberán exigir a sus contratistas o subcontratistas el adecuado cumplimiento de las normas relativas al trabajo y los organismos de seguridad social.

Los cedentes, contratistas o subcontratistas deberán exigir además a sus cesionarios o subcontratistas el número del Código Único de Identificación Laboral de cada uno de los trabajadores que presten servicios y la constancia de pago de las remuneraciones, copia firmada de los comprobantes de pago mensuales al sistema de la seguridad social, una cuenta corriente bancaria de la cual sea titular y una cobertura por riesgos del trabajo. Esta responsabilidad del principal de ejercer el control sobre el cumplimiento de las obligaciones que tienen los cesionarios o subcontratistas respecto de cada uno de los trabajadores que presten servicios, no podrá delegarse en terceros y deberá ser exhibido cada uno de los comprobantes y constancias a pedido del trabajador y/o de la autoridad administrativa. El incumplimiento de alguno de los requisitos harán responsable solidariamente al principal por las obligaciones de los cesionarios, contratistas o subcontratistas respecto del personal que ocuparen en la prestación de dichos trabajos o servicios y que fueren emergentes de la relación laboral incluyendo su extinción y de las obligaciones de la seguridad social”.

 

La Responsabilidad Solidaria de Ambas Empresas es Relativa.

La respuesta entonces, es relativa. Ya que la ley solo considera a la empresa principal y a la contratista responsables en la misma medida ante el reclamo del trabajador si el servicio que presta la contratista hace a la actividad normal y específica propia del establecimiento. Como ejemplo: si una empresa constructora subcontrata la confección de la losa de la vivienda que edifica, se trata de una actividad propia de la construcción y de la obra de ingeniería civil. En cambio no sería responsable la empresa principal si la contratista solo se dedica a la vigilancia o el mantenimiento de la limpieza de la obra, porque estas tareas no serían la actividad normal y específica de la misma. La empresa principal deberá exigir a sus contratistas el cumplimiento de todas las normas laborales, previsionales y de seguridad social de todos los empleados que posea el contratista. El incumplimiento de este control torna responsable solidariamente a la empresa principal de todos los derechos laborales de los empleados de la empresa contratada, que en su caso podrán reclamar sus acreencias a la firma que los contrató y también a la empresa principal. Para que se dé esta solidaridad (responsabilidad compartida y por el 100 por ciento de las obligaciones) la empresa principal debe ser una empresa en todo el sentido de la palabra, o sea que tiene que tener fines económicos o benéficos, por lo que el particular que encomienda una obra a un tercero no es responsable de las obligaciones laborales de éste, por ejemplo cuando un particular encomienda una obra a una empresa (de pintura o de refacción de su casa propia, etc.). Si bien las Cámaras Nacionales de Apelaciones del Trabajo tienen fallos muy recientes que responsabilizan cada vez más a las empresas que tercerizan su propia actividad en pequeñas empresas contratadas, en el interior de la provincia aún esta tendencia es muy resistida por los jueces.

 

EXISTEN DOS POSTURAS SOBRE EL TEXTO DE LA LEY:

En torno a esta noción de  trabajos o servicios de la actividad normal y específica del establecimiento se han levantado dos posturas que establecen un mayor o menor alcance a la solidaridad del empresario que contrata o subcontrata con otro para proveerse de mano de obra. Así encontramos una tesis estricta que solo establece la solidaridad del contratante sobre actividades normales y específicas y por otra parte una tesis amplia que considera que la solidaridad alcanza también la prestación de trabajos necesarios y normales en un determinado ciclo productivo.

La postura amplia, con un sustento más propio en el principio protectorio laboral entre otros elementos, apartándose un poco de la letra fría del art. 30 de la LCT, incluyen por ejemplo los trabajos de vigilancia o de limpieza o aún el comedor de la empresa que consideran que forman parte de la totalidad de la organización y contribuyen al logro del resultado final, por lo que el empresario es responsable solidariamente con los contratistas por las obligaciones laborales y de la seguridad social. Juan Carlos Fernández Madrid (uno de los doctrinarios laboralistas mas importantes del país) sostiene que: “…por actividad ‘normal y específica’ debe entenderse toda aquella que haga posible el cumplimiento de la finalidad de la empresa y que puede ser relativa tanto al núcleo del giro empresario (por ej.: fabricación de cubiertas en una fábrica de cubiertas) como a los trabajos que coadyuvan al cumplimiento del objetivo correspondiente, pues la empresa es un todo y no puede ser fraccionada en partes a efectos de establecer la posible existencia de responsabilidad solidaria”.

 

Que Significa Ejercer el Control del Cumplimiento de las Obligaciones Laborales ?  

En cuanto la ley exige: la responsabilidad del principal es ejercer el control sobre el cumplimiento de las obligaciones que tienen los cesionarios o  subcontratistas respecto de cada uno de los trabajadores que presten servicios. Se plantea si el principal cumple con su obligación con solo vigilar que el subcontratista cumpla, o si debe detectar los incumplimientos y rescindir el contrato si no se aviene a cumplir las obligaciones laborales, para evitar ser también responsable de todos los trabajadores subcontratados.

La postura amplia propugna que la responsabilidad emergente de la ley deriva de una obligación de resultado y no de medios, en la que el empresario principal no podría eludirla acreditando haber dirigido al contratista o subcontratista alguna exhortación formal en tal sentido o supervisado sus libros. La postura restrictiva considera que se está ante una obligación de medios en la que la diligencia opera como criterio para valorar la exactitud del cumplimiento. Sólo impone al empresario el “deber de exigir”, este debe solamente acreditar el cumplimiento de este deber que realizó la vigilancia, independientemente de si logró que se enderezaran los incumplimientos detectados. Finalmente la postura intermedia comparte básicamente los fundamentos expuestos por la tesis restrictiva, pero señalando que la obligación del principal no se agota simplemente en el “deber de exigir”, sino que ha de observarse su comportamiento posterior. Así, si el principal verifica un incumplimiento por parte de cesionarios, contratistas o subcontratistas de sus obligaciones laborales y de la seguridad social respecto del personal, debe poner en movimiento los mecanismos previstos contractualmente destinados a rescindir el contrato, de otro modo, su omisión ha de interpretarse como la asunción de los riesgos del incumplimiento de su contratista y por consiguiente, se hará pasible de la responsabilidad legal solidaria consecuente.

Esta conclusión surge también de otro de los artículos de la propia ley, el Art. 136 que en su primer párrafo dispone: “Sin perjuicio de lo dispuesto en los artículos 29 y 30 de esta ley, los trabajadores contratados por contratistas o intermediarios tendrán derecho a exigir al empleador principal solidario, para los cuales dichos contratistas o intermediarios presten servicios o ejecuten obras, que retengan, de lo que deben percibir éstos, y les hagan pago del importe adeudado en concepto de remuneraciones u otros derechos apreciables en dinero provenientes de la relación laboral...”.

Como vemos está norma habla de empleador principal solidario poniéndolo como gendarme entre otras cosas de la remuneración del trabajador

Finalmente a modo de corolario, debemos decir que una interpretación amplia del Art. 30 de la LCT es más concordé con el Art. 14 bis de la Constitución Nacional; que no debemos olvidar al comienzo dice: “El trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes…”.

 ACLARACIÓN: El autor de este trabajo ha priorizado el entendimiento del mismo por parte de personas corrientes, sin conocimiento del idioma jurídico, razón por la cual en la redacción se a tratado de prescindir de terminología específicamente legal.

 (*) Abogado laboralista.

www.estudiobocchio.com.ar  

¡Deja un Comentario!

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *