CUADRAGÉSIMA TERCERA ENTREGA.

Derecho del trabajo

La protección del trabajador es la idea matriz del derecho del trabajo.
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La protección del trabajador es la idea matriz del derecho del trabajo.

¿Por qué el Gobierno debe proteger al trabajador desde el Ministerio de Trabajo?

 

Escribe: Dr. Aníbal Bocchio (*)

EL DATO:

El contenido de la sección tiene únicamente carácter informativo y no puede en ningún   caso ser considerado como asesoramiento legal integral y definitivo o de otra naturaleza, debiendo el usuario contactarse personalmente con un profesional abogado o de otra especialidad. Diario EL TIEMPO no se responsabilizará por las respuestas ni garantizará en modo alguno las mismas, como así tampoco será responsable por las decisiones de los lectores tomadas a partir de ellas.

El Derecho Laboral (las leyes, decretos, reglamentos, y normas legales en general que elaboran los diputados, los senadores, el presidente, los gobernadores, los convenios colectivos acordados entre las corporaciones empresarias y las Federaciones de Sindicatos, etc., que rigen las relaciones laborales entre empleadores y trabajadores) tiene una clara vocación de tutela y protección del más débil, el trabajador. En las relaciones sociales se dan vínculos de poder y uno de los más intensos es probablemente el de las relaciones de trabajo. Se podría señalar que el principio de protección es la razón de ser del derecho del trabajo.

La protección del trabajador  

El principio de protección, llamado también principio tuitivo, proteccionistas o de favor, se fundamenta en la falta de libertad inicial y consecuente del trabajador. Dejar sujeto al trabajador a la autonomía privada y al mercado, implica cosificarlo (convertirlo en una cosa) y cambiarlo en un verdadero objeto disponible al mejor postor.

Para este contenido tutelar el legislador dispone de un estatuto protector del trabajador, como normas de orden público (que no pueden ser modificadas por la voluntad y firma del empleador y el trabajador aunque aparentemente estén de acuerdo; y digo aparentemente porque seguramente, aunque pareciera que ambas partes están contestes, el trabajador no sabe a ciencia cierta lo que está firmando ni sus consecuencias legales, en su vida y en sus bienes), que establecen derechos mínimos irrenunciables, en materia de remuneraciones, higiene y seguridad, descansos, capacidad laboral, feriados, finalización del contrato, etc.

Se trata del derecho individual del trabajo. Asimismo, el trabajador reconoce y promociona el momento cuando los trabajadores se asocian en sindicatos y negocian colectivamente con el empleador. Se trata del derecho colectivo del trabajo.

Finalmente, el legislador contempla la vigilancia administrativa de la ejecución del contrato de trabajo por medio de la Dirección del Trabajo, que se deja en manos del Ministerio de Trabajo. Es el derecho administrativo del trabajo. En resumen, la protección del trabajador es la idea matriz del derecho del trabajo. El derecho del trabajo debe humanizar las relaciones laborales.

Protección flexible

En todo caso, esta protección no es absoluta, pues el derecho laboral requiere que la empresa pueda funcionar económicamente, por tanto la protección siempre tiene en cuenta la continuidad y el lucro (ganancia del empleador). Esta protección flexible está muy presente en nuestras leyes, a través de diversas normas que directamente benefician al empleador, que incluso no podrían fundamentarse desde una óptica contractual, tales como:

– El derecho a variar las condiciones de trabajo, como el horario, el lugar de tareas o la forma de realizarse, denominado en latín “ius variandi”

– La potestad reglamentaria que establece la propia Ley de Contrato de Trabajo otorgándole al empleador el poder de dirección, y de organización de las tareas incluso por medio de un Reglamento Interno

– La potestad disciplinaria; que le permite al empleador sancionar al trabajador con amonestaciones o suspensiones sin goce de sueldo, cuando éste incurre en inconductas laborales.

– El reconocimiento explícito de su facultad de organizar, dirigir y administrar la empresa;

Es un delicado equilibrio que han establecido nuestras leyes.

Cinco reglas de oro del Derecho del Trabajo 

El principio protector del trabajador contiene cinco manifestaciones:

– Regla de la norma más favorable. Cuando existen varias leyes parecidas sobre una misma situación laboral, debe aplicarse aquella que es más favorable para el trabajador.

– Regla de la progresividad. Una nueva ley o disposición no puede empeorar las condiciones laborales que ya tiene un trabajador, siempre debe tenderse a su progreso.

– Regla latina “in dubio pro operario”. Entre interpretaciones que puede tener una ley por  los jueces, deben seleccionarse y aplicarse siempre la que más favorezca al trabajador.

– Regla “irrenunciabilidad de los derechos”. Los derechos de los trabajadores son  irrenunciables mientras subsista la relación laboral y será nulo y sin valor todo acuerdo de partes que suprima derechos que el trabajador tiene otorgados por leyes.

– Regla “primacía de la realidad” en caso de discordancia entre lo que ocurre en la práctica y lo que surge de los documentos firmados por las partes, debe darse preferencia a lo primero; es decir, a lo que sucede en el terreno de los hechos.

Pero, para que estas reglas de oro del Derecho del Trabajo sean una realidad, es necesario que ante el Conflicto de partes, o ante la duda sobre la ley que se aplica, exista una Autoridad Estatal, con Poderes suficientes para controlar la ejecución y finalización del contrato laboral, y es precisamente el Ministerio de Trabajo, la Institución creada por el estado para mantener este control.

Relaciones asimétricas   

El fenómeno social del trabajo genera unas relaciones asimétricas entre las partes contratantes, en las que por lo general existe una parte fuerte (el Empleador) y una parte débil (el Empleado). Por ello, el Derecho Laboral tiene una función tuitiva (protectora) con respecto al trabajador, tendiendo sus normas a restringir la libertad de empresa para proteger a la parte débil frente a la fuerte, y persiguiendo así fines de estructuración social tutelada, y el Ministerio de Trabajo es el ente que debe velar por mantener ese equilibrio en las relaciones laborales y en los conflictos consecuentes, dando al trabajador los elementos para que se pueda defender en igualdad de condiciones con el empleador (asesoramiento legal, explicación de sus derechos, conocimiento de sus remuneraciones, mediación con el empleador, personalizar a la parte más débil o sea del trabajador en el conflicto, representarlo ante los Tribunales en forma gratuita, etc).

Trabajadores y empleadores despliegan sus estrategias en orden a muy diferentes motivaciones: los primeros defienden una vital posición, la necesidad alimentaria, que determinará las condiciones concretas y efectivas de su existencia; y los segundos ejercerán una actividad vinculada, por naturaleza y definición, a la acumulación del lucro o beneficio.

Esta contienda no se libra desde un plano de igualdad de los contendientes: por el contrario, la organización socio-económica predispuesta o favorecida desde el propio orden normativo, exhibe una clásica diferenciación social, discriminatoria en cuanto a la posesión y distribución de la riqueza, tanto como a los límites de los derechos subjetivos de las partes.

Las relaciones productivas están pensadas según el paradigma de dominación, en el cual el poder se distribuye conforme con el principio de autoridad, centrado en el titular del capital; centralidad de la cual derivarán las características del mismo vínculo, las que, como condición funcional de la preservación de una estructura jerárquica imprescindible a la lógica del sistema, se concentrarán en la situación de dependencia impuesta al trabajo humano así prestado, confirmando el carácter subordinado de éste.

Dificultades    

Por esa razón, es que esta especial protección que debe darse al trabajador, no es necesaria en el Derecho Civil o Comercial donde las partes contratantes están en igualdad de condiciones culturales y económicas, ambas pueden procurarse asesoramiento privado con contadores y abogados de la matrícula, cosa que a veces le resulta difícil al trabajador, no solo por un tema económico (ya que la mayoría de los profesionales no cobra las consultas a los trabajadores), sino por un temor reverencial al patrón, y un  cierto miedo a concurrir a un estudio jurídico, derivado a veces de su falta de cultura o roce o simplemente de la ignorancia de sus derechos a ser escuchado y que alguien lo defienda sin necesidad de quedarse con lo que es del trabajador. Las leyes protegen hoy muy meticulosamente la relación del trabajador con su abogado para evitar todo tipo de abusos, y exige que los acuerdos laborales sean aprobados por el Ministerio de Trabajo o el Tribunal del Trabajo y que la totalidad del dinero o indemnización que corresponda al trabajador sea depositada en el banco de la Provincia de Buenos Aires a nombre del propio trabajador, quien es la única persona autorizada para retirarlo, con su documento de identidad.

 ACLARACIÓN: El autor de este trabajo ha priorizado el entendimiento del mismo por parte de personas corrientes, sin conocimiento del idioma jurídico, razón por la cual en la redacción se a tratado de prescindir de terminología específicamente legal.

 (*) Abogado laboralista.

www.estudiobocchio.com.ar   

 

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