ENFOQUE

  Descubrimos la fuerza de Jesús

Escribe: Padre Juan Carlos Ormazábal.

Párroco de Lourdes

En el relato (Lucas 5,11…) del Evangelio de este domingo, Jesús invita a los apóstoles que vienen tristes de una pesca fracasada. Jesús los invita de nuevo a  ir “mar adentro” para pescar. A estos experimentados pescadores, les parecía que era esto algo raro e ilógico, pero dijeron: “En tu nombre Señor echaremos las redes” –El resultado fue una pesca asombrosa y  milagrosa- ¿Cómo podemos aplicar esta experiencia a nuestras comunidades donde se  hace cada vez más patente la crisis de fe? Es un hecho innegable: la Iglesia está perdiendo de modo imparable el poder de atracción y de credibilidad que tenía hace tan solo unos años. No pesca a los jóvenes!, apenas pesca unas pocas vocaciones laicales y sacerdotales! Pero si, predomina la rutina y “la globalización de la indiferencia”. Qué nos está pasando? Los cristianos venimos experimentando que nuestra capacidad para transmitir la fe a las nuevas generaciones es cada vez menor. No han faltado esfuerzos e iniciativas. Pero, al parecer, no se trata solo ni primordialmente de inventar nuevas estrategias.  Ha llegado el momento de recordar que en el Evangelio de Jesús hay una fuerza de atracción que no hay en nosotros. Esta es la pregunta más decisiva: ¿Seguimos “haciendo cosas” desde una Iglesia que va perdiendo atractivo y credibilidad, o ponemos todas nuestras energías en recuperar el Evangelio como la única fuerza capaz de engendrar fe en los hombres y mujeres de hoy? ¿No hemos de poner el Evangelio en el primer plano de todo? Lo más importante en estos momentos críticos no son las doctrinas elaboradas a lo largo de los siglos, sino la vida y la persona de Jesús. Lo decisivo no es que la gente venga a tomar parte en nuestras cosas sino que puedan entrar en contacto con él. La fe cristiana solo se despierta cuando las personas descubren el fuego de Jesús. Les voy a dar un ejemplo muy alentador. En el mes de enero  estuve con un sacerdote recién venido de un encuentro nacional católico de “Droga-dependiente”. Estaba muy contento y muy entusiasmado. Contaba asombrado que hay innumerables  iniciativas que se están dando en estos momentos a lo largo y ancho del país. Gracias a Dios! Y contó: Un padre franciscano de Brasil conocedor de la espiritualidad (Focolar o Movimiento de la Unidad) basada en la escucha y vivencia diaria de la palabra de Jesús escrita en su evangelio y su mandamiento de amor al prójimo y al enemigo, la aplicó en su parroquia a un grupo de jóvenes alcohólicos y drogadictos que nadie sabía qué hacer  con ellos. Consiguió una granja de unas 20 hectáreas y la donde la trabajan y la llamó “Facenda de la esperanza” Están en todo el mundo.

Ya en la Argentina hay unas siete en distintas partes del país: Córdoba, Santa Fe, Tucumán, Paraná, Florencio Varela; Carhué. También hay “facendas” de mujeres.  Chicos y chicas que vuelven a los templos, alegrando y esperanzando a sus familias y animando a nuestras comunidades. ¿Se está cumpliendo la promesa de Jesús? ¿del Papa Francisco? ¿y las palabras dichas por Juan XXIII hace cincuenta años en el “Concilio Vaticano II”? “Desde los pobres viene la renovación de la Iglesia” -Les doy unos teléfonos a los interesados: (Carhué -Tel. 02923560158. Florencio Varela (54)9 11 -5387-0304.

 

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