LA UNIVERSIDAD EN AZUL  

Desde Agronomía generaron un proyecto de vinculación con las escuelas agrarias

Con el nombre “Pan para hoy, hambre para mañana” desarrollaron una iniciativa de extensión para mejorar los cultivos de trigo con prácticas sustentables, en el marco de una experiencia donde además intervinieron alumnos de las escuelas agrarias de Azul y la zona.

Clase experimental con estudiantes de 6° año en la Escuela Agraria de Azul. La Facultad de Agronomía desarrolló el proyecto de extensión “Pan para hoy, hambre para mañana”, para mejorar los cultivos de trigo con prácticas sustentables.

Los alumnos de las escuelas agrarias tuvieron un rol preponderante en el  desarrollo del proyecto.    

 

El proyecto de extensión de la Facultad de Agronomía de Azul denominado “Pan para hoy, hambre para mañana”, cuyos responsables son los ingenieros Adriana Arrigoni y Agustín Arata, docentes y becarios de la unidad académica local, tuvo una doble función: mejorar la producción y vincularse con las escuelas agrarias.

Ayer en contacto con EL TIEMPO, el profesor Agustín Arata, al informar acerca de los alcances de esta iniciativa, destacó que no solo se trató de un proyecto de extensión de la universidad en el medio, sino también de vinculación con  escuelas medias, en este caso del rubro.

La investigación se basó en generar que el cultivo de trigo sea sustentable y en este sentido también se debe resaltar que el material surgido de este proyecto se encuentra en un compilado que está disponible en la facultad para quien lo solicite.

Necesidad de pequeños productores   

El docente explicó que la iniciativa surgió a partir de que en los últimos años se ha puesto de manifiesto la dificultad de la subsistencia de los pequeños productores de la  región, agravado por la gran fluctuación en los precios de los productos y la escala de producción.

De ahí devino la importancia de mejorar el margen bruto del cultivo de trigo, sin incurrir en un aumento de los costos de la explotación por incrementar la superficie sembrada o los insumos utilizados, sino a partir de comprender cómo hacer un uso más eficiente de los recursos de una forma sustentable para el sistema y agregándole valor a la producción, obteniendo granos de mejor calidad.

Destinado al nivel medio  

En este sentido, Arata aseguró que los alumnos de las escuelas agrarias tuvieron un rol preponderante ya que “fueron los principales destinatarios de este proyecto, ya que en  su mayoría presentan vinculación con el medio agrícola”.

Se planteó entonces como objetivo general intervenir para mejorar el sistema agrícola triguero tendiendo a cubrir necesidades particulares de los pequeños productores de la región como son la competitividad, la sustentabilidad y la subsistencia de su sistema productivo, generando un espacio de extensión donde participen jóvenes de escuelas agropecuarias que puedan transmitir los conocimientos aprendidos y la forma de ponerlos en práctica en su entorno más cercano.

Material disponible    

El proyecto transcurrió durante un plazo aproximado de 20 meses, desde abril de 2016 hasta diciembre de 2017, y según lo especificó Arata, en este lapso se realizaron talleres y encuentros entre los distintos integrantes del proyecto, llevados a cabo en el campus y en la chacra de la Facultad de Agronomía como así también en la Escuela Agraria de Azul.

Además, se elaboró un cuadernillo de actividades incluyendo conceptos básicos sobre la utilización del nitrógeno en los cultivos, la calidad industrial de trigo, y una sección de actividades.

Este material impreso “está disponible para quienes lo soliciten”, destacó.

Al mismo tiempo, permitió a los docentes de las escuelas medias ir trabajando con los alumnos en sus aulas y además le posibilitó a los estudiantes continuar trabajando desde sus hogares, sobre todo en el caso de los CEPT de Espigas y Pablo Acosta, donde la modalidad de asistencia al colegio es de una semana al mes, siendo el resto del tiempo utilizado por los alumnos para hacer tareas en sus hogares.

Un grupo heterogéneo    

Tanto en los CEPT como en la Escuela Agraria de Azul, la temática planteada en el proyecto se abordó desde distintas asignaturas y en distintos momentos del ciclo.

Las materias curriculares involucradas fueron: Investigación del medio (1º- 2º año), Cereales (4º año), Oleaginosas y cultivos industriales (5º año), Agroalimentos (6º año), Intensificación agropecuaria (6º año), Biología, genética y sociedad (6º año).

Durante el tiempo que duró el proyecto se conformó un grupo de trabajo integrado por actores con conocimientos heterogéneos donde “se pudieron debatir aspectos del cultivo de trigo inherentes a la problemática del sector socio productivo, como son la fertilización nitrogenada, desde el punto de vista ecológico y económico, y la calidad industrial, como forma de agregar valor a la producción”, detalló Arata.

Objetivos paralelos    

También se fomentó el interés de los estudiantes por la temática y la concientización en  la importancia de la toma de datos en su ámbito cercano, para complementar la información aportada por los docentes y productores.

A su vez, se favoreció la interacción entre los alumnos de las distintas escuelas agrarias, con alumnos de la facultad y docentes, familiarizando así a los alumnos de las escuelas secundarias con el ámbito universitario.

Asimismo, se entrenó a estudiantes universitarios en la transmisión oral del conocimiento y el debate, y la difusión de los resultados de las actividades realizadas, cumpliéndose así ampliamente con los objetivos específicos planteados.

LA EXPERIENCIA EN LA PRÁCTICA

 

Stand en las Jornadas a campo para estudiantes de Escuelas Agrotécnicas donde se pudo observar la morfología de los granos de trigo pan y de trigo candeal.

En el de este proyecto de la Facultad de Agronomía, estudiantes de 5º año de la Escuela Agraria de Azul visitaron el Laboratorio de Calidad Industrial de trigo, realizando análisis nitrógeno y alveogramas para “valorar la calidad comercial de los granos y la calidad panadera de la harina”.

Los estudiantes también recorrieron ensayos de trigo en el invernáculo de la facultad, llevando los conocimientos a la práctica.

Asimismo, como parte de esta experiencia alumnos de 6 año de la Escuela Agraria de Azul participaron de una clase experimental donde molieron granos y realizando un test de sedimentación para estimar su calidad panadera.

Según lo especificó,  el ingeniero Arata que dialogó con este diario, los estudiantes de las escuelas agrotécnicas que intervinieron en este proyecto estuvieron demás en un stand en las jornadas a campo que todos los años realiza la facultad.

En la oportunidad, se pudo observar la morfología de los granos de trigo pan y de trigo candeal, mediante una lupa óptica y una lupa electrónica, y sus implicancias en el uso final y la calidad.

En este caso asistieron estudiantes de los CEPT de Espigas y Pablo Acosta, de la Escuela Agraria de Azul y de otras instituciones de educación secundaria.

 

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