PAPA FRANCISCO – PRESIDENTE MACRI

¿Desencuentros o encontronazos?

¿Lo uno o lo otro, ni lo uno ni lo otro o lo uno y lo otro?.

Escribe: Dr. Horacio Guillermo Rodríguez – Abogado.

 

 Acababa de ser designado monseñor Jorge Bergoglio  Jefe –nada menos- de la grey católica con sede en la eterna Roma, y ya la relación con la autoridad secular de la Argentina se tensó inmediatamente por el manto de indiferencia que en un primer momento la titular del Poder Ejecutivo de entonces (Cristina Fernández de Kirchner) y su entorno político, quiso cubrir el ascenso del que había sido tenido como un enemigo del matrimonio presidencial en el arzobispado de la ciudad de Buenos Aires, por motivos que no vienen al caso analizar.

Pero por suerte para todos, a poco de andar las rispideces originales se vieron rápidamente superadas, entablándose entre Papa y Presidente una muy buena relación institucional y personal, aunque en este último aspecto, aparentemente un poco fatigosa para el hombre de  la Santa Sede ante los frecuentes pedidos de audiencias que la primera dama argentina requería para sí para un cada vez mayor número de personajes de su gobierno o meramente de su grupo de allegados, que incluso lo llevó a reconocer que estaba siendo “usado” políticamente (no olvidar que ello sucedía estando en pleno desarrollo la campaña presidencial que culminaría con el triunfo de Cambiemos).

Buenos augurios pero…  

Cuando asume Macri la presidencia, tal vez gracias a la posición de muchos curas locales que apoyaron abiertamente a María Eugenia Vidal para bloquear un triunfo de Aníbal Fernández en la provincia de Buenos Aires generando voluntades electorales en la Provincia que luego se trasladarían al balotaje, era lógico y natural pensar que a partir de entonces y salvo algún incidente severo que no se avizoraba, las relaciones entre ambos jefes no sólo iban a continuar de manera positiva como con Cristina, sino que inclusive iban a mejorar producto del estilo propio del nuevo líder, mucho más medido es decir y para decirlo claramente, mucho menos cargoso e interesado que el de la mandataria saliente.

Los argentinos de a pie supusimos entonces que la relación entre Gobierno Nacional y La Santa Sede avanzaría, no importa si mucho o poco y, que en cualquier caso ello sería siempre más positivo para los intereses del país, de su gente.

Pero de entrada se prendieron luces de alerta: la clásica llamada telefónica de salutación por el éxito electoral de Macri no se produjo, la invitación al Vaticano tampoco, el pedido de audiencia del Presidente se hizo por canales estrictamente diplomáticos y formales como si el viejo Jorge Bergoglio fuera ahora un desconocido para el flamante presidente o para su entorno entre en el que se destaca la vicepresidente Gabriela Michetti (fervorosa católica y amiga personal del prelado de entonces), lo cual desembocó a su vez en un encuentro entre Papa y Presidente que a la luz de la gráfica que se te tomara en la ocasión parecía más un velorio que un auspicioso encuentro de dos hasta hace poco conciudadanos llegados ambos a la máxima consagración en sus respectivas carreras. Los rostros de felicidad brillaron por su ausencia.

En realidad el encuentro fue frustrante sobre todo en comparación con las jolgoriosas reuniones mantenidas con Cristina Kirchner (y aún con otros políticos), largas, aparentemente distendidas, y a veces en una comensalidad que habla de cierta intimidad, hasta ese momento impensable a la luz de la gélida relación mantenida por uno y otro durante el arzobispado ejercido por el ahora Papa durante todo el gobierno del último matrimonio presidencial.

Por si fuera poco y con una carencia tan llamativa de tacto diplomático que hasta puede ser interpretado como todo un gesto político casi explícito, el Papa recibe a Hebe de Bonafini (también durante una larga audiencia en las que se los ve fotografiados con semblante de plena felicidad), archienemiga de casi todo el mundo pero muy particularmente de Macri, a quien denostó en más de una ocasión con toda su furia habitual, y le envía de regalo un rosario a Milagro Sala, activista del FPV de Jujuy quien se encuentra detenida por causa de las denuncias de su Gobernador Gerardo Morales, aliado de Macri, en un gesto que se asimila mucho a una crítica a su encarcelamiento como significándola de arbitraria y política.

Pero quizás el cortocircuito mayor se produce cuando el Papa manda a la fundación Scholas Occurrentes, por él creada y por él apoyada, no percibir la suma de más de 16 millones de pesos que el Gobierno Nacional había dispuesto donarle ante el propio pedido de la entidad.

Se remata la hasta ahora mala relación entre la Santa Sede y el Gobierno de Cambiemos, cuando en una actitud que impacta no directamente en Macri sino en la Gobernadora Vidal, quien se había involucrado fuertemente en la organización de un partido de futbol con máximas estrellas de ese deporte a realizarse en el Estadio Único de La Plata el día 10 de Julio, y cuya total recaudación sería a beneficio de Scolas, el Papa, luego de declarar que sería de su preferencia un mero “picadito” en un “potrero”, determinó que se suspendiera sine die el encuentro.

Que algo está pasando entre estos selectos jefes de Estado es innegable pero, saber lo que en realidad ocurre entre ellos no es tarea sencilla porque, por un lado Macri y su entorno simulan que nada ocurre declarando que las relaciones son normales y, por el otro, el Papa  parece tener canales de comunicación con su grey argentina y con el resto del país no muy formales.

O para ser más preciso, pareciera que el Papa prefiere hacer saber sus posiciones con relación a lo que acontece en su país no por los canales diplomáticos en lo que hace a las relaciones interestatales, particularmente vía la nunciatura apostólica que es la embajada de la Iglesia en los países del orbe, ni tampoco por medio de los obispos locales en lo que hace a las relaciones con los católicos argentinos, sino valiéndose de distintos y aparentes personeros o vicarios informales que traen a estas tierras la palabra de Francisco o sus opiniones en temas en muchos casos bien terrenales cuando no definitivamente políticos.

Por estas extrañas vías ha llegado a la opinión pública alguna explicación de la frialdad inicial del Papa hacia Macri (la audiencia del caso se pidió por canales diplomáticos y no de manera directa -¿Bonafini así lo habría hecho?-), de la audiencia a la misma Bonafini (cualquier mortal merece un perdón), del regalo a Sala (los rosarios hacen al auxilio espiritual), del rechazo de donaciones del Estado argentino (se debe evitar el plano inclinado de la corrupción y el Estado Argentino tiene muchos problemas sociales por resolver).

Pero éstas y otras razones alegadas no parecían suficientes como para justificar la falta de un esfuerzo concreto para mejorar las relaciones interpersonales e interestatales. Hacía falta algo más pero, tal vez, ese “algo más” se produjo aunque por una vía un tanto rebuscada.

Nuevo clima pero…     

Respondiendo a la pregunta del subtítulo de este artículo, hasta aquí pareciera que no han habidos desencuentros sino lisa y llanamente verdaderos encontronazos mostrándose más como embistente el del trono de Pedro que el del sillón de Rivadavia, salvo quizás por las declaraciones del asesor presidencial Durán Barba y expidiéndose acerca de  la incapacidad electoral del Papa y como líder político, aunque desautorizado  por el senador Federico Pinedo. Pero, sin anuncio previo salvo una publicidad en el ejemplar del día anterior, el Diario La Nación del domingo 3 de Julio pasado, publica con bombos y platillos una entrevista exclusiva del editorialista Morales Solá con el mismísimo Papa Francisco, con una rimbombante presentación en primera plana y letras de molde, en un reportaje dedicado nada más que aclarar las relaciones del otrora obispo Bergoglio, quien se refiere al actual Presidente como “una persona noble” con el que no tiene ningún problema.

A partir de allí todo parece indicar que se ha fumado la pipa de la paz y se ha enterrado el hacha de guerra, confirmado por el beneplácito que Macri expresó desde Europa en la que se hallaba de gira, al anoticiarse de estas declaraciones papales, positivas por cierto, pero que no dejan de generar ciertas preguntas y dudas.

Por ejemplo: ¿Qué fue lo que movió al Papa a efectuar esas declaraciones tan puntuales en un reportaje que, por su contenido exclusivo sobre la relación Bergoglio-Macri, sólo se circunscriben a dejar aclarado el preexistente o nuevo estado de situación entre ambos? O ¿No parece demasiado personal el elogio hacia el Presidente y, por contraste, nada institucional cuando en otras oportunidades el Papa se ha permitido opinar sobre esos aspectos hasta recomendar acciones concretas como cuando dijo “cuídenla a Cristina”? o ¿es que el elogio estrictamente personal trata de marcar que en nada elogia su acción de Gobierno o que en nada comparte sus ideas, sus objetivos o sus planes políticos?

Alguna prensa (que se supone tal vez sin mucho fundamento) conocedora de ciertas intimidades ajenas al gran público), afirma que este giro papal obedeció a que Macri le habría hecho saber que asumirá mantendrá una férrea una posición antiabortista, lo cual podría estar en duda a partir de las declaraciones de su asesor Durán Barba, francamente a favor de la legalización del aborto, que si bien en su oportunidad no fueron compartidas por el entonces candidato y ahora Presidente, su opinión no pasó de ser meramente personal y no como una decisión política de su sector de no acompañar iniciativas despenalizadoras.

Si esto fuera cierto, se explicaría así el cambio del Papa pero atención: el cambio quedaría limitado a la persona de Macri y no a su Gobierno. Y además: el Papa no estaría reviendo sus posiciones y actitudes pasadas que aún cuando no fuera ello buscado en definitiva afectaron al Gobierno Nacional, ni siquiera revisando sus modos de comunicación que dice haberlos dejado en manos de la Oficina de Prensa del Vaticano, cuando en realidad ello queda inmediatamente desvirtuado por el reportaje mismo, el que se produjo muy probablemente a su propio a su pedido, sin promover un encuentro fraterno y cordial con Macri que borre la gélida reunión anterior, en el que ambos declararan y más importante aún, evidenciaran, que entre ellos, en sus condiciones de hombres y de jefes, no existen rispideces ni animadversión pese, a que como es evidente, no comulgan en lo político.

Como están las cosas y dada la jerarquía de uno y otro en tanto el Papa Francisco no es sólo jefe de un estado sino también líder espiritual de la grey más grande de la tierra, y ha sido él quien a partir de aquel reportaje rompiera el status quo, correspondería ahora que fuera el Presidente Macri quien solicitara ese nuevo encuentro de verdadera recomposición de las relaciones. Por su parte al Papa le correspondería no generar en el futuro nuevas situaciones como las mencionadas y muy particularmente la de Scholas y el Fútbol por la Paz, respecto de las cuales las explicaciones brindadas en relación al rechazo de una donación que venía siendo solicitada por su propia organización, y las dadas para la suspensión de un partido de futbol cuya primera edición ya se había realizado en la misma Roma y con su anuencia, fueron francamente insatisfactorias.

El Papa Francisco no debe olvidar que no es el jefe espiritual de todos los argentinos sino sólo de una parte, por lo que su injerencia voluntaria o involuntaria en asuntos terrenales locales, puede generar en gobernados y gobernantes fuertes rechazos. A su vez, el presidente Macri no debe olvidar que si bien el Estado Argentino no es confesional, un Papa nacional tiene por sí un peso interno enorme, un poder muy considerable, que puede no ejercerlo pero que puede llegar a hacerlo en contra de la política del oficialismo y torciendo su rumbo, tal como lo hiciera Juan Pablo II en su Polonia natal.

Si ello se olvida, es previsible que entre el Papa Francisco y el Presidente Macri sigan habiendo por lo menos desencuentros y hasta algún encontronazo pero si por el contrario, avanza el nuevo clima entre ambos, respondiendo a la pregunta del subtítulo podremos decir: NI LO UNO NI LO OTRO

 

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