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Después de cuatro años la papelera volvió a funcionar y a producir, pero en manos de los propios trabajadores

 

La planta encendió su maquinaria el martes y ayer a la mañana se convocó a los medios de prensa para expresar la enorme alegría que representa la reapertura de una fuente laboral, especialmente luego de la sucesión de trabas que la Cooperativa Pachi Lara tuvo para volver a operar. Hubo tiempo para la emoción, entre otros aspectos por el triste final del obrero que se quitó la vida a poco de estallar la crisis con el grupo empresario que administraba la fábrica.

Marcelo Lotero, maquinista de la Cooperativa “Pachi Lara”, trabajando con una bobina ya elaborada. La lucha de los trabajadores papeleros arrojó los primeros resultados positivos. Así lo resaltó ayer, en diálogo con la prensa, Elisén Pereyra. SONY DSC Jorge Moreno y Bruno Santi trabajaron por los papeleros desde el punto de vista judicial para destrabar distintas cuestiones inherentes a la operatividad de la planta. SONY DSC
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Jorge Moreno y Bruno Santi trabajaron por los papeleros desde el punto de vista judicial para destrabar distintas cuestiones inherentes a la operatividad de la planta.

Si había una noticia que todo medio de comunicación o periodista soñaba con dar era la puesta en marcha nuevamente de la papelera que tiene su sede en esta ciudad. Más aún si, como efectivamente sucedió, esta reapertura es fruto de la lucha de los propios trabajadores de la industria, organizados en la Cooperativa Pachi Lara, en memoria de un obrero del emprendimiento que se suicidó a poco de estallar la crisis en la firma que era manejada por capitales ajenos a Azul.

Ayer a la mañana, cuando los cooperativistas recibieron a los medios de comunicación a los que previamente habían convocado pudieron mostrar con orgullo el andar de la maquinaria que les ha permitido dar vuelta una página de constantes dificultades para poder salir delante de un atolladero.

“Esto nosotros lo veníamos esperando y teníamos la plena convicción…más que convicción un capricho a pesar de todas las cosas que nos pasaron, de todas las trabas que hemos tenido, hemos ido sorteando un montón de dificultades y hemos podido romper ese maleficio y decir ‘acá estamos trabajando, con las máquinas funcionando, sacando papel’, que era nuestro objetivo”, expresó un emocionado Elisén Pereyra, uno de los referentes de la cooperativa.

“Una experiencia muy linda”

Pereyra recordó que, en los cuatro años de parate de la fábrica, hubo infinidad de trabas a la reactivación de la fuente laboral de las que fue posible salir adelante gracias a la unión que mantuvieron los obreros y al apoyo que recibieron de distintos sectores de la comunidad.

“Cuando nosotros tomamos la planta pensamos que en quince o veinte días estaríamos otra vez trabajando. Pasaron casi cuatro años para volver a poner a poner la planta en funcionamiento. Ha sido una experiencia muy linda porque hemos aprendido mucho, sobre todo en valorar la solidaridad de nuestros compañeros, de nuestra familia, de la gente, de todo el pueblo de Azul salvo aquellos pocos agoreros que siempre hay, que no creen, que esto no iba a volver a funcionar. Más allá de eso queremos agradecer a la gente que ha aportado, que ha colaborado, que viene todos los días a preguntarnos qué necesitamos, qué pasa con la papelera que no arranca. Todas esas cosas son las que te van dando la fuerza para poder seguir llevando adelante este tiempo de lucha”, agregó.

El cooperativista dijo que actualmente son nueve los trabajadores que están asociados en el emprendimiento (hacen turnos de 12 horas para mantener la maquinaria en funcionamiento) pero que, de cumplirse las expectativas que tienen, a futuro podrían ser generadores de nuevas fuentes laborales.

“Cuando podamos hacer un poco de pie ahí sí haremos turnos de ocho horas, como corresponde durante toda la semana. Por ahora estamos trabajando de lunes a jueves para poder el resto de los días de la semana ir levantando el papel, cargar los camiones. A full vamos a estar toda la semana igual. Después lo importante de todo esto es que tenemos clientes, que tenemos pedidos para poder trabajar. Nos va a costar un poco tener la materia prima pero una vez que empecemos a hacer la cadena nos va a resultar más fácil”, destacó Pereyra.

El adelanto de un cliente

Pereyra valoró la actitud de un cliente de la cooperativa que, con su aporte, permitió que la maquinaria de la papelera pudiera volver a traccionar.

“La caldera se nos complicó porque tuvimos que hacer todo de nuevo y eso llevó guita y tiempo. Eso nos costó bastante. Por suerte un cliente nos había adelantado un dinero para poder comprar las cosas que hacía falta en la caldera y cumplimos con todos los requisitos, hasta el más mínimo que nos pedía Camuzzi, y hoy en día podemos decir definitivamente que podemos trabajar”, manifestó, para dar cuenta de los productos que hoy por hoy están en condiciones de elaborar.

“Nosotros estamos haciendo papel para la elaboración de caños de envase de cartón pero también hacemos para ruberoi y para cajas. Con estos tres rubros de papel que hagamos tenemos un mercado bastante importante y podemos tener una continuidad”, detalló.

El vocero admitió que la ayuda para que la industria volviera a funcionar llegó también del sector de proveedores. “Cuando aún no habíamos empezado a trabajar ya hay proveedores que nos habían ofrecido papel y nos han donado sin pagarlo hasta que nosotros podamos vender lo que elaboramos y recién ahí reintegrarlo. Ese es el caso de un proveedor de papel de Tandil que cuando en un primer momento fuimos nos querían echar, pero después le explicamos que éramos una cooperativa que había hecho todo este esfuerzo y cedió a darnos el cartón a pagar. Con eso podemos empezar a mover”, sostuvo.

Pereyra puntualizó que, para poder producir las 24 horas, requieren de unas 27 toneladas de papel y de cartón. “Ese es un tema para nosotros porque el precio al que está hoy el papel y el cartón, que son la materia prima, representa una cifra muy importante de dinero. Por ahí se nos complica un poco pero yo creo que una vez que empecemos a andar, vamos a poder ir resolviendo todas las cuestiones”, aclaró.

Un mantenimiento fundamental 

Si en los cuatro años que se mantuvo sin funcionar la papelera los cooperativistas no hubieran realizado el cuidado y mantenimiento de la maquinaria, la reactivación de la planta no hubiera pasado de ser un sueño.

“Nosotros hemos tratado de mantener lo mejor posible las máquinas para poder, cuando llegara este momento, empezar a trabajar. Incluso hemos hecho algunas inversiones, hemos comprado motores gracias a gente que nos ha ayudado para poder mantener la máquina. Cuando tomamos la planta estaba todo destruido porque se habían robado los cables, los tableros, tuvimos que hacer todo de nuevo. Hay un sacrificio muy grande y de ahí que yo estoy muy agradecido con mis compañeros, que han puesto una voluntad y un sacrificio enorme para poder llegar a esto”, indicó Elisén Pereyra.

El cooperativista agradeció el acompañamiento de los familiares de los trabajadores, así como al doctor Jorge Moreno y la Federación de Cooperativas de Trabajo de la República Argentina Ltda. (FECOOTRA), “que nos ha donado los cables para poder reponer los que nos habían robado”.

“Hay mucha gente y no quiero hacer nombres porque seguramente de alguno me voy a olvidar. Tuvimos la colaboración desde chicos de escuelas primarias hasta dela Universidad del Centro. Esto no es sólo un triunfo nuestro sino que es un logro del cual fueron parte organizaciones gremiales, de distintos partidos políticos, de distintas organizaciones barriales. No tengo palabras para poder agradecer a toda esa gente y ni hablar de los medios, que siempre han estado, que nos han dado un soporte para poder nosotros lo que estábamos necesitando y estábamos haciendo”, amplió.

Seguir colaborando

El cooperativista dijo que la ciudadanía “normalmente trae materia prima” y que es de esperar que este tipo de ayuda se mantenga, sobre todo ahora que la maquinaria está en movimiento. “En ese sentido colabora muchísimo con nosotros y todo lo que traiga es bienvenido. Estoy muy agradecido. De alguna forma nosotros trataremos de retribuir todo ese sacrificio a la sociedad”, aseguró.

Pereyra planteó los “sueños” que como responsables de la fuente laboral tienen hacia delante, aún cuando se sabe que se necesitarán de importantes sumas de dinero para avanzar con la producción.

“Lo que nosotros hablamos con los compañeros siempre es tratar de que esta fábrica se transforme en una planta mucho más grande, mucho más técnica, en modificarla para poder competir porque hoy tenemos las máquinas bastante deterioradas. Tenemos que invertir un montón de plata. El objetivo es llegar a eso y poder ir incorporando alguna otra maquinaria para poder sacar el producto terminado. Por ahora es loco hablar de eso pero creo que se puede”, indicó.

El vivo recuerdo de “Pachi”

Elisén Pereyra tuvo no sólo palabras sino también lágrimas en el rostro al referirse al compañero que a poco de estallar la crisis de la papelera con el grupo empresario que gerenciaba la planta, se suicidó en la misma fábrica.

“Es algo muy triste y muy doloroso lo de Pachi Lara porque pasó en un momento en el que quizás estábamos muy sensibles, muy mal en lo económico, sin saber qué era lo que iba a pasar, con la planta recién tomada. Una decisión que tomó nuestro compañero nos dolió muchísimo…eso también nos dio un poco más de fuerza para poder seguir luchando porque si mi compañero fue capaz de jugársela así, nosotros también tenemos la obligación moral de seguir en la lucha”, expresó.

Ante una consulta puntual sobre el cambio de rol, de trabajador a “empresario”, por el hecho de tener que pasar a conversar tanto con proveedores como clientes, Pereyra aclaró: “Yo no diría empresario”. “En las cooperativas no hay un rol de empresario; lamentablemente en este mundo capitalista es así pero nosotros nos consideramos un trabajador más. No tenemos ambiciones de acumular dinero sino de vivir dignamente y de poder generar fuentes de trabajo que sirvan para que los jóvenes dejen de abandonar Azul porque no tienen posibilidades de trabajar.

Reconoció que, en parte, lo que han vivido los integrantes de la Cooperativa de Trabajo Sudamtex es un ejemplo de lucha. “Ellos están trabajando muy bien, les está yendo muy bien y ojalá que sigan así. Hoy en día hay un cambio en la lucha de los trabajadores, que ya no se lucha solamente por mejores condiciones de trabajo o por mejores salarios sino que hoy en día el trabajador tiene el compromiso que le impuso este sistema capitalista que te deja en la calle en cualquier momento de pelear por la fuente de trabajo. Esa pasó a ser una reinvindicación más del trabajador”, advirtió y ponderó el logro de cerca de 1.300 fábricas recuperadas que hay en el país.

“ES EL LOGRO DE TODOS NOSOTROS”

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Marcelo Lotero está casado y es padre de dos hijos. Es, junto con Elisén Pereyra, otro de los tantos cooperativistas que ayer no pudo contener la emoción tras la puesta en marcha, una vez más, de la maquinaria de la ex Papelera Azuleña, ahora operada por los propios trabajadores.

“Fueron cuatro años de lucha, de sacrificio, de venir a pasar las noches con calor, con frío. Es el logro de todos nosotros”, expresó y agregó que “el rumor de los negativos que decían que no íbamos a poder poner en marcha esta planta lo sentíamos, pero nosotros tenemos que no estar atentos a eso; nuestra lucha era esta y acá estamos”.

Cuando se le preguntó cómo logró subsistir en estos cuatro años de lucha, sostuvo: “Hacíamos seis horas por día. Después salía, manejaba un colectivo, hacía changas. Yo estuve toda la vida acá y después me encontré sin trabajo”.

Enseguida recordó y agradeció el soporte y contención que encontró en el hogar en los tiempos más difíciles.

“Mi señora me ayudó, laburamos los dos y nos pudimos complementar. Le tengo que agradecer a ellos porque uno a veces llegaba con mala cara porque no nos salían las cosas pero ya está, acá estamos”, señaló.

Lotero dijo que, en su opinión, “los políticos nos dieron un poco la espalda” y que “tuvieron que pasar cosas acá como la muerte de un compañero” para que se pudiera reactivar la fuente laboral.

“Sabíamos que esto es rentable; nos habíamos puesto en la cabeza eso. Conocemos las máquinas, sabemos cómo están y ahora tenemos otros desafíos, porque tenemos que salir a comprar y a vender. Eso antes no lo hacíamos; yo terminaba mi turno de ocho horas y me iba. Es lo que nosotros elegimos y vamos a tratar de hacerlo lo mejor posible”, indicó.

Tras pedirle a la comunidad que siga apostando a este emprendimiento fabril aportando materia prima (cartón, diario y revistas), rescató el fin ecológico que tendrá esa colaboración. “En vez de tirarlo, a nosotros nos sirve”, significó.

“Es una alegría inmensa esto que nos pasa; no sé cómo describirlo. Tengo muy presente a mis compañeros que, a pesar de las diferencias que en todo trabajo hay, hemos podido lograr salir adelante. También agradezco el apoyo de amigos y familiares puertas afuera. A los que no creían que esto iba a funcionar los invitamos a venir a mirar, y a tomar unos mates”, concluyó.

LA EMOCIÓN DE JORGE MORENO

El ex juez Jorge Moreno es uno de los acompañantes que los trabajadores papeleros tuvieron en esta lucha de cuatro años que, en las últimas horas, llegó a un feliz resultado con la reapertura de la planta en manos de los obreros.

“Un día emocionante para el que se ha trabajado mucho; han trabajado ellos más que nadie, mucho, muchísimo, y creo que esta es la fiel demostración de que la lucha rinde. Lograron salir adelante”, expresó el abogado antes de quebrase por el recuerdo de tantas marchas y contramarchas que tuvieron que soportar los trabajadores. “Ya me pasó el otro día cuando vino Camuzzi a habilitar la caldera”, advirtió sobre el motivo de su emotividad.

“Siempre algún obstáculo aparecía. Era el gas o era algún desperfecto en la máquina o era la falta de un subsidio. Por suerte ellos insistieron, siguieron adelante; tratamos de acompañarlo en la medida de lo posible junto con Bruno (Santi) en lo jurídico. Es cierto que no quedamos muchos, quedamos pocos pero esta es la alegría que tenemos”, agregó.

Moreno trajo a colación lo que vivió en aquellas primeras intervenciones suyas en esta lucha.

“Yo recuerdo cuando vinimos por primera vez acá cuando me fueron a buscar que esto era tierra de nadie y está como está porque durante todo este tiempo ellos se han preocupado por mantenerlo. En el ínterin hubo desgracias, como la de Pachi, y un montón de cosas”, concluyó.

A su turno, el Doctor Bruno Santi admitió que “fueron cuatro años de muchas cosas, por eso lo de la emoción de Jorge (Moreno)”. “Yo estoy acá gracias a Jorge y digo gracias porque lo que pude vivir en estos cuatro años, gracias a esta gente también, ha sido increíble. Ver lo que han aguantado y sufrido estas personas es increíble y que esto esté arrancando en enero, después de un primero de año, es algo muy fuerte desde lo sentimental. Fueron muchos años de una lucha y de una batalla en distintos ámbitos, uno de ellos el judicial, que es el que me tocó actuar junto a Jorge. El último momento lo conoce Jorge, que estuvo palmo a palmo con ellos que fue la lucha por el gas”, amplió.

PRIMERAS REPERCUSIONES EN LA WEB

La reapertura de la papelera tuvo una repercusión inmediata en el perfil de Facebook de EL TIEMPO. He aquí algunos comentarios de nuestros lectores.

Edelmiro Menchaca: Una hermosa noticia. Esto es el triunfo de la dignidad del trabajo. Seguimos junto a ustedes compañeros! Felicitaciones. Esto recién empieza.

Andrea Moreno: Me alegro mucho por la gente .que buena noticia para la papelera.

María Esther Torres: Finalmente gracias al esfuerzo de los trabajadores se pudo lograr!!!

Federico Álvaro: Que emoción señores…lo mejor para ustedes después de tanta lucha!!!! para adelante ahora.

Adriana Del Carmen Rodríguez: Muy buen regalo de Reyes…Feliz Día!!!

Juan José Lambusta: Bravo !!! Felicitaciones muchachos!! A meterle para adelante!!

Norma Beatriz Aguirre: Algo buenooo x fin.

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