MOTOS CLÁSICAS Y ANTIGUAS   

“Detrás de este rally no hay otra motivación que el hobby”   

La séptima edición del rally tendrá lugar el fin de semana, con epicentro en el aeródromo. Sebastián Ardubino y Rolando Romano son dos de los fundadores de una cita que se regodea en el placer de hablar “de motos y viajes, y de viajes y motos”. En la prueba de regularidad que aporta el matiz competitivo, tomarán parte 140 personas.

“Nos juntamos entre viernes y sábado, un poco de charla y ponerse al tanto”.
 
NACHO CORREA

El concepto de “quijotada” ha sido exprimido en esta ciudad (malversado en ocasiones) a niveles tales, que seguramente el propio “Caballero de la Triste Figura” los consideraría una locura. El Rally de Motos Clásicas y Antiguas es una realización que genuinamente merece ser adjetivada como quijotada.

En 2011, acelerando los vapores de una pasión por las ‘motos viejas’, tres amigos diseñaron este evento que se justifica (así lo explicarán en la nota con EL TIEMPO sus organizadores), que lleva a que valgan la pena el esfuerzo y unas decenas de rabietas anuales, por el hecho de permitir hacer amigos. Sebastián Ardubino y Rolando Romano son dos de los fundadores de este rally-encuentro que entre viernes y domingo próximos desarrollará su 7° edición.

Con el aeroclub como epicentro ya establecido, participantes de 14 provincias llegarán hasta estas latitudes para integrarse a uno de los seis rallies nacionales de motos antiguas que tiene el país: los otros cinco se desarrollan en Córdoba, Santiago del Estero, Tucumán, Bariloche y Mendoza. La actividad central del rally es la competencia de regularidad, de unos 92 kilómetros de extensión, que va a registrar la participación de 140 personas a lo largo de tres etapas. “92 kilómetros es el tiempo justo para hacer el asado”, dicen entre risas los entrevistados. Esos 140 pudieron haber sido muchos más, pero –asegura Ardubino– “pusimos un cupo. Teníamos más gente pero tuvimos que recortar por cuestiones económicas. Vamos a tener 140 participantes, corriendo y almorzando. Después, de todo el evento en sí, participan muchos más, familiares, amigos. Nosotros contamos las motos que corren”.

El fin de semana del Día de la Virgen se ha establecido como el sitial habitual dentro del calendario para llevar a cabo el rally. “Como cada edición nuestro organigrama es el mismo –contó Romano–. Nos juntamos entre viernes y sábado, un poco de charla y ponerse al tanto. Hacemos recorridos turísticos, nos interesa mostrar la ciudad. Y nuestro evento central es el rally, la carrera de regularidad, el domingo a la mañana”.

A diferencia de ediciones anteriores, la regularidad se llevará a cabo mayoritariamente en el casco urbano y sus alrededores. “Lo hacemos a través de la ciudad y lo hacemos, vale recalcar, aceptando y haciendo valer las normas del tránsito, es parte del recorrido. Son carreras de regularidad, tienen que tardar tanto tiempo justo, y el tiempo está calculado para que en la ciudad no se excedan las velocidades máximas. Por ejemplo, el que pasa un semáforo en rojo, que esté dentro de la carrera, tiene una penalización de x puntos, o el que dobla antes en una rotonda”, subrayó.

–¿Qué itinerario tendrá el rally en sí’ 

–SA: Se larga a las 10 horas desde el aeródromo. Los puntos centrales van a ser parque, balneario y de ahí nos vamos a Colonia Hinojo, donde nos esperan con un, digamos, refrigerio.

–RR: Paramos en el Monumento de la Moto, descansamos un rato. Son tres etapas: la primera termina en el parque, la segunda termina en Hinojo y la tercera termina en el aeródromo.

–SA: Cada etapa hay distintas largadas y distintos cronometrajes, y cada uno tiene su Categoría, alta y baja. La alta es hasta un promedio de 60km, o sea que es muy baja.

–RR: Cuando terminamos la carrera, hacemos el asado de camaradería, que es el momento en que entregamos los premios y todo eso.

–Un momento icónico de cada rally es la largada Le Mans y el cañonazo de aviso. ¿Se mantiene?

–SA: He ido a Mendoza, Córdoba, Bahía Blanca y en todos lados la largada es el grito de “¡tiempo!”. Acá viene Arla con el cañón y tira. Espectacular.

–RR: Hay varias formas de largar. En los rallys normalmente se larga cada 30 segundos. Acá hacemos largada Le Mans: todas las motos de un lado, todos los corredores del otro, se dispara el cañonazo y tienen que subir a la moto, encenderla y salir.

–SA: A la vez, hay un premio que es el premio divertido. Porque quizá haya un Harley inmaculado, una moto Indian, un Norton y, pegado, una Siambretta con los cachos. El que primero la arranca, sin empujarla, gana una copa que se llama “La moto más arrancadora del rally”. ¡Todos la quieren ganar! Y capaz que es el de la Siambretta (risas).

 

“Esto lo hacemos por gusto”   

–A la par del atractivo por las motos, ¿qué lugar ocupan en el rally las relaciones personales que se fraguan?

–RR: Es igual de importante, y se da todo el tiempo. Con un conocido nos hicimos amigos de charlar, le encantó el evento anterior, es de La Plata. Se le rompió la moto y yo justo de esa moto tenía una desarmada. Le dije “no te preocupes”; fui, agarré los repuestos y se los di para la suya. Ahora me mandó un mensaje y me preguntó “¿Puedo llevar la casa rodante? Yo llevo la moto pero, también, llevo a la familia”. Venite nomás.

–¿Cuál sigue siendo la motivación central para continuar organizando el rally?

–SA: Que conozcan la ciudad y agasajar a ellos como lo hacen con nosotros cuando viajamos. La camaradería. Son tres días que se habla de motos, viajes, motos, viajes y las mentiras que están alrededor. ¡Tipos que andaban, en el año 40, a 150 kilómetros en motos que toda la vida anduvieron a 70!

–¿Notan que el rally se ha transformado en una actividad que logra acercar los estratos sociales?

SA: Una situación: una conversación entre cuatro tipos de distintas provincias, pero uno es juez, el otro fiscal, el otro abogado y el otro mecánico. Es una charla en común que no se da en otros ámbitos.

RR: Vienen de todas las clases sociales. Esto es como el cumpleaños de 15 de tu hija: vas a putear, vas a sufrir, vas a gastar plata, vas a andar de acá para allá como loco y el día del cumpleaños decís “¡qué bueno, vino el ‘Negrito’, vino aquel o aquella!”. Con el rally es igual. Nos paseamos un año puteando y cuando arranca nos damos cuenta que valió la pena.

SA: Tenemos otra particularidad: no cobramos entrada, es libre y gratuita. Quien quiera participar del rally puede participar gratis, se cobra el almuerzo y la remera.

RR: Para ser más específicos, cobramos el costo del almuerzo y de la remera. No hay ganancia.

SA: Nosotros sumamos los costos de la comida para 140 personas, remeras para 140, el seguro y el alquiler del aeroclub. El total lo dividimos por 140 y lo que nos da es lo que le cobramos a cada uno de los 140.

EL CRITERIO DEL PESCADOR  

“Están los pescadores, los futbolistas y los motociclistas”, dice Ardubino, con sorna, para referir al ingrediente exagerado, mentiroso, de casi toda charla que toma forma en el ámbito del rally, y que versan sobre hazañas viajeras o sapiencias motoras. Pero la del organizador del Rally de Motos Clásicas y Antiguas no es una expresión de repudio o enfado, todo lo contrario, es una referencia a la savia de esta convocatoria.

Romano acota al respecto: “Todo esto lo hacemos por gusto: tras este rally no hay otra motivación que el hobby. Estamos muy metidos en esto”.

–SA: Está la motivación motera y la social o turística si querés llamarla. Tengo un amigo que viene de Córdoba, se pone a tomar mate con la señora y yo lo busco para comer o charlar y me dicen “se fue a la sierra, se fue al Monasterio”.  Y viene de las altas cumbres, de un lugar top de turismo y dice “¡loco, qué lindo Azul. Me compraría una casita acá!”.

–RR: Armar o arreglar una moto vieja es una cuestión de mucha paciencia, pero a la par, de mucha charla, porque no hay libros. Vos preguntás “¿qué llevaba tal modelo?” y no hay un libro que te diga qué llevaba tal modelo. Todo es parte del chusmear y te vas a comer un asado sólo para preguntarle cómo miércoles armaba la moto él.

–SA: Te cuento una sencilla anécdota. Hugo Piazza, setenta y pico de años, es un referente en Azul de las motos viejas. Me llama y me dice que está armando una moto y que necesita un safe de piñón. Llamo a un amigo de Bariloche, a ver si tenía ese safe. Ese amigo llama a uno de Santa Fe. El santafecino me llama hoy y me dice “soy amigo de Carlos de Bariloche. Me dice que estás buscando un safe”. Le dije que no era para mí y le pase el número de Hugo. En una semana nos comunicamos entre tres provincias para una pavada, un resorte. Al rato me llama Hugo Piazza y me confirma que gracias a que encontramos el safe, él casi seguro pueda participar de nuestro rally. ¡Mirá la vuelta que dio! Ahí te simplifiqué lo que es el ambiente de las motos viejas.

 

 

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