Día de la Inmaculada Concepción

Es dogma de fe dentro del catolicismo, según el cual se afirma que la concepción pasiva de la Virgen María fue inmaculada, es decir que su alma, desde el primer instante en que existió, se vio libre del pecado original. Antes que la Iglesia declarase dogma de fe, ésta que ya era creencia piadosa generalizada desde los primeros tiempos del cristianismo, hubo controversias entre los mismos santos padres.

En el Concilio de Trento se renovó la contienda, y si bien prevaleció la corriente favorable a la inmaculada, no se llegó a resolución. En los siglos sucesivos fueron multiplicándose las corporaciones y sociedades, tanto religiosas como civiles y aún Estados, que adoptaron por patrona a la Virgen en el misterio de su inmaculada concepción.-

En el pontificado de Gregorio XVI y en los comienzos del de Pío IX se elevaron a la Sede apostólica peticiones de cardenales, arzobispos y obispos para que se hiciese la definición dogmática. Finalmente en 1849 por medio de la encíclica Ubi Primum, sobre cuál era el sentir de los pueblos respecto de este misterio. Se respondió en sentido favorable. En vista de lo cual el 8 de diciembre de 1854 Pío IX rodeado de cardenales, arzobispos y obispos y ante una multitud de personas venidas de todas las partes del mundo, definió el dogma de la Inmaculada Concepción en su bula Ineffabilis.

Declaramos que la doctrina que dice que María fue concebida sin pecado original, es doctrina revelada por Dios y que a todos obliga a creerla como dogma de fe, dijo Pío IX. En ese momento, sonaron al unísono las 300 campanas de las torres de Roma y se echaron a volar miles de palomas mensajeras. Simultáneamente en todos los templos católicos del mundo se celebraron grandes fiestas en honor de la Inmaculada Concepción.

Hoy la Iglesia contempla con gratitud y asombro las maravillas hechas por la Virgen María. La mujer a la que el pueblo cristiano aclama con las palabras de la antigua Antífona, breve pasaje tomado, por lo común, de la Sagrada Escritura.

El Padre, desde su primera instancia la preserva del pecado original, preparándola para convertirla en la madre de su hijo. El Señor puso a María por encima de todas las demás criaturas, haciéndola la más humilde y la más servidora.

La inmaculada es como el signo de la fidelidad a Dios, que no se rinde por el pecado del hombre.

En esta ciudad cientos de personas llenaron la Iglesia Catedral “Nuestra Señora del Rosario” como una verdadera muestra de fe. El motivo fue celebrar el Día de la Inmaculada Concepción y también para que cientos de niños puedan tomar su segunda comunión reforzando el compromiso asumido cuando tomaron la primera en uno de los sacramentos católicos más importantes.

En la ceremonia religiosa se pidió por los que menos tienen y por la paz social en un encuentro lleno de emoción y alegría. Esta fiesta sirvió para reflexionar sobre lo trascurrido en el año, y, haciendo un poco de historia, recordar a María que fue concebida sin pecado original, siendo doctrina revelada por Dios y que a todos obliga a creerlo como dogma de fe.

Por eso se pidió a la Virgen que conceda la alegría de vivir bajo su mirada materna, con pureza y santidad. Así en Azul fue festejado el Día de la Inmaculada Concepción.

 

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