Día del Inmigrante

El 4 de setiembre de 1812 se dictó un decreto del Primer Triunvirato sobre fomento de la inmigración. Estipulaba que el gobierno argentino ofrecía su inmediata protección a los individuos de todas las naciones y a su familia cuando éstas quieran fijar su domicilio en el territorio del Estado, asegurándoles el pleno goce de los derechos del hombre en sociedad con tal de que no perturben la tranquilidad pública y respeten las leyes del país.

Se creó una comisión de inmigración que constituyó la primera entidad establecida para fomentar la inmigración y colonización del territorio. Las guerras por la independencia impidieron su funcionamiento, aunque fue reactivada años más tarde, cuando Bernardino Rivadavia fuera ministro de gobierno de Buenos Aires en 1824.

La Constitución Nacional Argentina reafirmó el fomento de la inmigración en el preámbulo y en su artículo 25, que establece que el gobierno federal fomentará la inmigración y no podrá restringir, limitar ni gravar con impuesto alguno la entrada en el territorio argentino de los extranjeros que traigan por objeto labrar la tierra, mejorar las industrias e introducir y enseñar las ciencias y las artes.

En esta ciudad para conmemorar el día del inmigrante se realizaron una serie de actos en los cuales las distintas colectividades que tienen representación en nuestra ciudad se unieron con sus trajes típicos, imágenes religiosas y danzas tradicionales.

Estuvieron presentes el Círculo Siciliano, Círculo Italiano, la agrupación Reina Mora de Bolivia, el Centro Gallego, Centro Vasco, Alianza Francesa, Residentes Chilenos, Asociación Española de Socorros Mutuos, Agrupación Vesná y el Círculo Árabe. También asistió el viceconsulado honorario de España en Azul.

Los eventos comenzaron con la proyección de “Historias de Familia”. Siguieron con la celebración de las Fiestas Patronales de la Capilla Monte Viggiano. Una antigua devoción italiana traída a nuestra comunidad por los inmigrantes que dolorosamente dejaron su patria en busca de un horizonte mejor, quienes llevaban en sus corazones el tesoro cultural y religioso que habían recibido de sus antepasados y que buscan conservar y transmitir.

Con el objetivo de contar historias se realizó la actividad “Cartas para escuchar”, donde el cartero repartió a cada una de las colectividades cartas que se leyeron. Fueron relatos a cargo de las entidades extranjeras abordando la historia de vida de los inmigrantes recibidas desde España, Alemania, Rusia, Ucrania, Italia, Sicilia, Bolivia, Paraguay, México y Yugoslavia, entre otros lugares del mundo, donde se expresa el dolor, la alegría, las vivencias, el reencuentro, el desarraigo y las cuestiones económicas, sociales y políticas del siglo XX, abordando los períodos de guerras y entreguerras. En definitiva las vivencias, el dolor, la alegría y demás emociones, manifestando su preocupación al no saber de ellos desde hace un tiempo prolongado.

El cierre artístico estuvo dado por un homenaje que se le hizo a la cantautora chilena Violeta Parra, cerrando con la canción “Gracias a la Vida”.

Así en esta ciudad, con mucha fe que se puso de manifiesto en la santa misa y la procesión por las calles del barrio de Monte Viggiano, con mucha emoción cuando se leían las cartas, y con esa añoranza del lugar donde se nació y se tuvo que dejar, se recordó el día del inmigrante.

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