Día Internacional por los derechos de la mujer

En el año 1908 en Estados Unidos un total de 40.000 costureras cansadas de ser explotadas laboralmente se declararon en huelga, reclamando igualdad de derechos, reducción de jornada, derecho para unirse a los sindicatos y cese de la explotación infantil. En una de las fábricas donde se declaró la huelga, en Nueva York, la jornada acabo en tragedia, pues un incendio acabó con la vida de más de un centenar de mujeres.

En 1975 la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (OUN) declaró el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer y en 1977 proclamó esa fecha como Día Internacional por los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional.

Sin embargo, a pesar de los años transcurridos, las luchas de las mujeres siguen reivindicándose día tras día.

Hoy siguen exigiendo el compromiso de todos los agentes del Estado en la prevención y erradicación de la violencia de género, disponiendo de los recursos económicos y humanos necesarios para otorgar eficacia a las medidas judiciales, ya que su virtualidad jurídica sigue cobrándose víctimas inocentes y dejando a miles de niñas y niños sin madre.

Para la construcción de una sociedad democrática, es indispensable garantizar la participación de hombres y mujeres por igual, en base a su formación y capacidades; efectivizando el acceso a los cargos públicos y privados.

Hoy las mujeres enfrentan otros desafíos aunque los reclamos de igualdad de derechos siguen vigentes. La nueva agenda de mujeres en el mundo incluye reclamos de acceso a la salud, la educación, la vivienda, a iguales condiciones de trabajo y remuneración. Pero uno de los reclamos que en la mayoría de los países aún están pendientes, tiene que ver con el pleno respeto de los derechos humanos y sobre todo de la vida de mujeres y niñas.

Es necesario avanzar en una agenda para el desarrollo sostenible basado en la igualdad de género, el empoderamiento de las mujeres y los derechos humanos de las mujeres y niñas.

Para eso las mujeres no deben postergar sus deseos por diferentes motivos que tienen que ver, por ejemplo, con las necesidades económicas, los hijos, la falta de tiempo para ellas. Tienen que decidir ocuparse de sus asignaturas pendientes. Una de ellas es el estudio.

Porque se transita cambios en nuestra sociedad que despiertan inquietud, entrando en la rutina. Como todo aquello que se presenta como novedoso, no se puede negarlo según el instinto. Participar, integrar, transformar. Para eso las mujeres tienen esa capacidad y deben aprovecharlas.

La educación transforma la vida, a la familia y a la sociedad. Ayuda a sembrar un futuro mejor para los hijos y da herramientas para acompañar en el paso por la escuela. La educación previene la violencia de género. Amplia las posibilidades de elegir, permite acceder a mejores trabajos y salarios más altos.

En el Día Internacional de la Mujer y la Paz debe ser un punto de inflexión para pasar de la reflexión sobre las cuestiones de género y avanzar en una agenda de acción política en pos de alcanzar el efectivo cumplimiento de los derechos humanos de las mujeres y niñas y en particular, de garantizar una sociedad sin violencia.

Pero sobre todo luchar por el desarrollo íntegro como personas de las mujeres.

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