Dios Momo, al que el fuego devora en cada carnaval 

Momo (en griego antiguo Μωμος Mômos, ‘burla’, ‘culpa’; en latín Momus) era, en la mitología griega, la personificación del sarcasmo, las burlas y la agudeza irónica. Era el Dios de los escritores y poetas, un espíritu de inculpación malintencionada y crítica injusta. Hesíodo (poeta de la antigua Grecia) contaba que Momo era un hijo de Nix (Diosa de la Noche) que se burló de Hefesto (Dios del Fuego) por haber fabricado a los hombres sin puertas en sus pechos a través de las cuales se pudiera conocer si sus pensamientos y sentimientos eran verdaderos. Debido a sus constantes críticas, fue exiliado del Monte Olimpo. Se lo representaba con una máscara que levantaba para que se le viera la cara, y con un muñeco o un cetro acabado en una cabeza grotesca en la mano, símbolo de la locura. En las fiestas de Carnaval de varias ciudades hispanohablantes se rinde homenaje al Dios Momo con diversos actos, hasta su quema.
Azul no escapa a esa tradición, y son admirados sus espléndidos Momos. También tuvo la particularidad de contar con momos vivientes. El primero de ellos fue el recordado José “Patita” Velázquez (fallecido el 28 de noviembre de 1980), quien por años llevó adelante esa tarea. Y en 1989, en su última aparición viviente, es el azuleño Castro quien se viste de Díos Momo. Aquí algunos de ellos.

Arlequín (1967)


Paya Loco (1970)


Caballero del Mar (1971)


Coronel Cañones (1975)


Payaso (1976)


El Borracho (1978)


Clemente (1979)


Condorito (1981)


Bufón del Rey (1983)


Robot Guitarrero (1984)


Pelotín (1985)


Peso Argentino (1986)

 
 
 

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