A DOS DÍAS DEL DÍA NACIONAL DE LA DANZA

Diversos: un ballet no convencional que anda “sobre ruedas”

Un instante de la presentación de “Diversos”, el viernes pasado, en el Jardín de Infantes N° 906.
<
>
Un instante de la presentación de “Diversos”, el viernes pasado, en el Jardín de Infantes N° 906.

Por Augusto Meyer

ameyer@diarioeltiempo.com.ar

La compañía de danzas que dirige Laura Juárez se viene presentando en jardines de infantes para que los niños asimilen la integración de personas con discapacidad desde edades tempranas. El viernes, este diario fue testigo de la actuación que tuvo lugar en el Jardín N° 906 y, tras la función, conversó con algunas de las protagonistas.

El próximo martes se celebra el Día Nacional de la Danza.

Una exponente que Azul tiene en este arte se llama Laura Juárez.

La profesora formó el grupo “Diversos”, que es pionero en la ciudad de la danza integrada con personas discapacitadas que se movilizan sobre sillas de ruedas.

La compañía viene realizando presentaciones en establecimientos de nivel inicial con la idea de lograr que los niños, desde edades tempranas, se familiaricen con situaciones de la vida cotidiana para alcanzar un mayor nivel de integración.

El viernes por la tarde, “Diversos” puso en escena dos piezas de danza en el Salón de Usos Múltiples del Jardín N° 906, de calle Puan entre Colón y Rivadavia, donde los chicos del turno tarde presenciaron las actuaciones de Sabrina Bello, Martha Zualet, Anahí Hesayne, Poli Tuminaro, Ivana Barrionuevo, Esteban Sánchez, Delfina Muñoz y Ulises Camuzzi.

Al término de la puesta en escena, EL TIEMPO conversó con cuatro de las protagonistas de la compañía.

Laura Juárez, fundadora y directora del grupo, explicó acerca de los orígenes de “Diversos” que “siempre me pareció que la danza tenía que ser un espacio que pudiéramos disfrutar todas las personas”.

“Desde que la conocí siempre la danza me parecía muy excluyente; en el caso de la danza clásica, que yo amo, me parecía muy limitante el tema del bajo peso, de que era una disciplina muy cara, de las zapatillas de punta. Siempre pensé que había que reinventar la danza para que fuera posible para todos. Se corporizó con este grupo maravilloso y con quienes queremos hacer visible que, con o sin discapacidad, se puede bailar y hacer un proyecto artístico de calidad, que es a lo que apuntamos”, agregó.

Explicó que existe una renovación constante del potencial artístico que tiene el grupo a partir de lo que los mismos integrantes van ofreciendo.

“Para mí cada presentación es un disparador para una nueva obra, y un estímulo. El enfoque de la danza es desde la emoción y de ahí lo pasamos al cuerpo. Los que nos miran creo que se van, al menos, con una reflexión a casa. Eso está bueno para que tengamos el cuidado de estacionar lejos el auto de una rampa; de tomar conciencia ciudadana general y de tener una ciudad más inclusiva”, afirmó.

Juárez ratificó que los establecimientos de nivel inicial son a su criterio los más adecuados para el desarrollo de este tipo de presentaciones.

“Los jardines son ‘el’ lugar porque es donde se plantan las semillas. Obviamente la base fundamental es la familia, pero que los chicos puedan ver este mensaje es muy importante. Son futuros adultos que van a tener otra mirada ante la discapacidad probablemente”, señaló.

La profesora aseguró que la emotividad ocupa un lugar preponderante en cada ensayo o presentación por informal que ésta sea. “Yo lloro todas las funciones; lloramos todos. Hay días que decimos ‘qué fuerte que está hoy’. Tenemos claro que somos personas emocionales; no hay que limitar la emoción. En la danza integradora al primero que debo integrar es a mí mismo. Tenemos muchas ganas de seguir adelante, creciendo, y que el grupo se haga visible”, finalizó.

Otras voces

Anahí Hesayne, integrante de la compañía, relató que “yo al grupo llego porque iba a lo de Laura, pero para hacer otras disciplinas. Cuando me enteré de esto de la danza adaptada me encantó la idea porque opino igual que Laura: la danza era y sigue siendo un poco excluyente”.

Cuando se le preguntó qué le dejaban el participar de intervenciones como las del viernes en el Jardín N° 906, respondió: “Uyyy. Un montón de enseñanzas en lo personal y grupal. Aprendí a ver la vida de otra forma. Hay cosas que están siempre y que no las vemos, que no las utilizamos, y está bueno que la gente lo vea cuando hacemos este tipo de presentaciones”.

Sabrina Bello, una de las bailarinas en sillas de ruedas que le puso todo su entusiasmo y gracia a la presentación, manifestó el placer que le genera el formar parte de “Diversos”.

“Me encanta. Acá encontré un grupo que me contiene. Es raro venir a un jardín de infantes. Los chicos nunca habían visto que nosotros podemos bailar”, indicó.

Martha Beatriz Zualet tiene un doble propósito dentro de la compañía de danza. Expresarse y “ponerle el cuerpo” a esa integración personal de la que tanto se habla, y acompañar a su hija, que es discapacitada en sillas de ruedas y forma parte de “Diversos”.

“Mi hija siempre quiso bailar danza, desde chiquita. A Laura la conocí un día a través de una actividad en la Parroquia de Lourdes. Ella le dio a mi hija la posibilidad de bailar y mi nena le encanta; ama bailar”, dijo y respecto de su experiencia personal señaló: “Cuesta mucho la integración; me pasa a mí como mamá”. “A ella le gusta que yo baile con ellos, pero creo que a la gente le cuesta mirarnos. Por el hecho que son chicos que tienen alguna diferencia creen que no pueden hacer lo que podemos hacer los ‘comunes’. Se quedan sorprendidos, mirándonos, y pensando: ‘pucha que se puede’. Como mamá me gustaría que haya más integración; por ejemplo reclamo día a día las rampas”, concluyó.

UN HOMENAJE A LOS BAILARINES DEL COLÓN

El 10 de Octubre se conmemora el Día Nacional de la Danza en homenaje a los nueve bailarines del Teatro Colón fallecidos en una de las peores tragedias aéreas ocurrida ese día y mes del año 1971. Los artistas se dirigían a la ciudad de Trelew para presentarse en el Teatro Español. Después de despegar de Aeroparque, el avión se precipitó sobre aguas del Río de la Plata, cuando intentaba regresar al aeropuerto por fallas en uno de sus motores. No hubo sobrevivientes. La noticia conmocionó especialmente al ambiente artístico: el trágico accidente había truncado la vida de dos de los mejores bailarines argentinos y dejó incompletas muchas carreras brillantes. Las víctimas fueron los primeros bailarines Norma Fontenla y José Neglia; Sara Bochkovsky, Rubén Estanga, Margarita Fernández, Marta Raspanti, Carlos Santamarina, Carlos Schiaffino y Antonio Zambrana.

Fontenla y Neglia habían colaborado para que la danza llegue a niveles de popularidad insospechados. Fue sin duda una de las más importantes pérdidas del mundo de la danza argentina. De hecho, durante el velatorio en el Salón Dorado del Colón, unas 3500 personas asistieron a despedir a los artistas.

 

¡Deja un Comentario!

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *