LA SEMANA POLÍTICA

Doble comando

La gestión Bertellys enfrenta un momento bisagra entre ser la continuidad de un Municipio inviable o empezar a generar otro modelo. El protagonismo del jefe de Gabinete Alejandro Vieyra. Los límites que impone la crisis del país. Necesidad de consensos políticos y sociales. La selección de fútbol y Sampaoli: del exitismo al final anunciado. 

Intendente Hernán Bertellys y jefe de Gabinete Alejandro Vieyra, un doble comando  haciendo equilibrio ante un Municipio inviable y el desafío de empezar a cambiar un  modelo agotado.

 

Escribe: Carlos Comparato

comparatoc@yahoo.com.ar

La necesidad de creer en algo es inmanente a cualquier sociedad. No importa qué o quién. En todo caso, esa creencia la estará definiendo. El problema es cuando se empieza a desmoronar el andamiaje desde dónde se construyó. Dioses paganos o no mixturados con imaginarios mundos depositarios de la esperanza. No importa. El dilema es cuando ese creer en algo languidece porque entra el conflicto con la fe que, ya sabemos, no corre por el lateral de lo racional. Hay que decirlo, es uno de los ejes del conflicto existencial de la sociedad occidental.

¿De qué estamos hablando: de la selección de Jorge Sampaoli, del gobierno de Mauricio Macri, de la administración del intendente Hernán Bertellys? Posiblemente una mixtura  porque, si hay algo que es un sello de la argentinidad al palo, es esa pasión para que convivan el exitismo y el drama en el mismo acto. Se pueden elucubrar muchas hipótesis pero lo que no se puede es evitar los resultados y sus consecuencias.

Entre Sampaoli y Macri 

Si hablamos de la actuación argentina en el Mundial de Rusia, llegamos con muletas desde antes y jugó horrible. Hay que admitirlo: punto final de un ciclo que, en realidad, había fenecido hace tiempo y forma parte de la postal sepia que ofrece hoy el futbol y sus instituciones.

En otro plano y, claro, mucho más grave, es la desorientación del gobierno de Macri frente a la crisis económica y financiera. Ya no se puede hablar ni de herencia ni de medidas perfectamente estudiadas para salir del atolladero. Pese a lo que se diga desde sectores del peronismo, sea kirchnerista o no, y desde la izquierda, estamos asistiendo al fracaso de un modelo. Una cuestión es intentar un tardío neoliberalismo a la criolla y otra es mostrar al mundo del capitalismo amigo la ineficiencia para bajar la inflación o no poder superar el aplazo en los principales ítems económicos empezando por la pobreza y desocupación. Este país tiene un déficit estructural desde hace décadas, que va más allá de lo fiscal, y es la falta de un crecimiento económico sostenible en el tiempo atado a revertir su matriz de producción  primaria con escaso valor agregado. Si se compara la Argentina con otros países de América Latina estamos a la zaga. La huída de capitales y la enorme depreciación del peso son dos ejemplos.

Política y nacionalismo 

¿Cómo salir de este laberinto? La solución debe venir de la machucada política pese a una mediocridad que asusta. Y aquí no se salva ni oficialismo ni oposición. Hay una  trama  que se viene tejiendo en varias naciones de Europa con nuevos conflictos en el horizonte, atados a una crisis del comercio mundial y a una exacerbación xenófoba que incluye la crisis migratoria. Se suma la presencia de un personaje como Donald Trump en Estados Unidos que se pelea con los chinos y apuesta a un nacionalismo fascitoide. Esta película tira por la borda argumentos que tenían sustento en el pasado y obliga a la dirigencia argentina a bucear en una mirada distinta frente a un mundo disparatado.

¿Bertellys está a tiempo? 

Si nos zambullimos en las peripecias azuleñas, es obvio que se está atravesando un contexto adverso en la economía cotidiana que rebota en el mal humor de los vecinos con un Municipio que arrastra una enorme crisis no sólo económica sino estructural. ¿El intendente Bertellys estará a tiempo de pegar un giro o se lo llevará puesto este presente incierto? Por fuera  de las debilidades con las que asumió en diciembre del 2015 luego de la caótica gestión de José Inza, la voltereta de 180 grados que pegó políticamente y de la alianza social que supo construir, hoy su gran desafío es saber si pasará como un protagonista más de la crisis sin haber podido cambiar lo que había que cambiar.

Ya no alcanzan los argumentos de una comuna quebrada o inviable y la herencia recibida sino qué se hace para empezar a diseñar el atisbo de un nuevo modelo. Tras dos años y medio ya es tiempo pues se está frente al desgaste propio de la gestión. No es una buena noticia que, para poder pagar el aguinaldo tengan que venir aportes extraordinarios del tesoro nacional o provincial.

La figura de Vieyra

¿Se le puede pedir una solución ya a Bertellys? Claramente no. Lo que sí es indispensable generar un ámbito amplio de apertura y acuerdos políticos, subiendo a  escena al Concejo Deliberante e involucrar a las más diversas organizaciones de la sociedad  Para ello hace falta conducción y, en ese rol, viene creciendo la figura del jefe de Gabinete Alejandro Vieyra quien maneja el funcionamiento cotidiano de la Municipalidad y el que levanta o baja el pulgar.

Claramente asistimos a un doble comando que, según las circunstancias, puede llegar a funcionar. El reto del oficialismo es que no se diluya la imagen de Bertellys pues fue el receptor de los votos de la ciudadanía. Además, se suelen hacer lecturas incorrectas desde la cúpula del poder: que el Jefe Comunal se haya tomado vacaciones justamente en estos días resulta poco oportuno. Tanto como el viaje del secretario de Hacienda Agustín Carus al Mundial de Rusia. Cuando se es funcionario público hay cuestiones que dejan de pertenecer al ámbito privado.

Toda sociedad necesita creer en algo o en alguien. Encontrar al depositario de sus expectativas. Depende a quién elija la estará definiendo y se someterá, o no, al lamento de sentirse defraudada. La selección de fútbol es un buen ejemplo. Por citar sólo un  caso, claro.

 

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1 Comment

  1. Marcos

    1 de julio de 2018 at 2:43 pm

    En el ámbito nacional, desde el regreso de la democracia hemos alternado gobiernos peronistas muy corruptos, y no peronistas que no supieron manejar la economia.
    En lo local… ya nos conocemos mucho. Bartellys fue popular mientras le mandaban dinero fácil de la Provincia. Y eso lo hace cualquiera.

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