Dolor

GENTILEZA MARIO MOSCA

Escribe: Javier Ciappina

de la Redacción de EL TIEMPO

No me representa el violento que tira piedras y destruye -vapuleando una causa justa- y que finalmente termina siendo servil a lo que “supuestamente” se opone, manchando de tristeza  y desazón el reclamo válido de millones de argentinos que se hacen oír pacíficamente (y que no fueron la escenografía redundante en el prime time mediático); no me representa el que da la orden de reprimir; no me representa el que reprime; no me representa el corrupto; no me representa el que le mete la mano en el bolsillo a los que menos tienen; no me representa el que perdió la conciencia de clase; no me representan los medios que muestran una sola cara de la moneda; no me representan los carentes de empatía; no me representan los que dicen diálogo cuando deberían decir rosca (transa) política.

Me gusta caminar por la vereda de los que se sostienen con la fuerza de su trabajo, de los que no entregan la dignidad por un puñado de monedas; de los “viejos” que se deslomaron toda la vida y que se han ganado transitar esta etapa sin “dolores” en el cuerpo y en el alma; de los que menos tienen y más merecen; de los que luchan para que todos los niños tengan las mismas posibilidades de educarse y de futuro.

Se acerca fin de año y, también en Azul, el espíritu navideño anda coleteando entre el padecimiento y la incertidumbre de quienes desconocen cómo se sigue adelante (FANAZUL, la baja de contratos en el Municipio, los proveedores que no cobrarían hasta enero…).

Están los fantasmas (que no es ninguno de los que se le apareció al Sr. Scrooge en el cuento de Charles Dickens) de un pasado al que nadie quiere volver. Muchos hablan de la Argentina de 2001, a mí se me emparenta mucho más con la de los `90, dura para el país y también a título personal.

Viendo en televisión lo que sucedía frente al Congreso, una de mis hijas (inquieta por esa inocencia que necesita distinguir el bien y el mal sin lugar a grises) me preguntó: “¿Cuáles son los buenos, papi?”…En ese momento no encontré una respuesta. La verdad es que no lo sé hija, pero seguro que no lo son aquellos que usan la violencia como medio de reclamo ni tampoco aquellos que le sacan lo que les queda de futuro a los jubilados.

De lo que sí estoy seguro es que esta Argentina duele…y duele mucho.

 

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