LA SEMANA POLÍTICA

¿Dónde está mi país?

El secretario de Gobierno Alejandro Vieyra y el secretario adjunto del Sindicato de Trabajadores Municipales Luciano Varela. Un conflicto sin resolverse.
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El secretario de Gobierno Alejandro Vieyra y el secretario adjunto del Sindicato de Trabajadores Municipales Luciano Varela. Un conflicto sin resolverse.

Envueltos en una crisis económica y social aún no se avizora el próximo capítulo de esta Argentina. Las responsabilidades de los que están y de los que se fueron. En este contexto gobierna el intendente Bertellys quien procura consolidar su imagen de gestionador por fuera del conflicto con los municipales. El papel del secretario de Gobierno Vieyra. Violencia en las escuelas, un espejo de la sociedad.

Escribe: Carlos Comparato – (comparatoc@yahoo.com.ar)

“¿Dónde está mi país. Junto al río al borde la noche. En un pasado del que no hay que hablar o en el mejor de los agüeros. Dónde. En la desolación o en la memoria?”. Así comienza el poema de Mario Benedetti “Preguntas al azar – Milonga de andar lejos” que grabó junto al cantautor Daniel Viglietti. ¿Dónde está la Argentina hoy, “debajo de qué nube, sobre cuántos despojos”?, se preguntaría el poeta uruguayo. Enredados entre un presente gelatinoso y un pasado culposo no logramos desatar los nudos de la decadencia.

Todo se desenvuelve con un halo de dramatismo, de pujas mezquinas y augurios  apocalípticos. Entre voltear al actual gobierno y la desorientación concomitante que llena de pobres el vestíbulo. De modo indisoluble, nadie es ajeno. Los que estuvieron y los que están. Ni las promesas sobre el bidet del macrismo ni el pecaminoso final del kirchnerismo que, entre la corrupción y la ausencia de un proyecto político y estratégico que lo sostuviera en el tiempo, abrió la puerta para que esta sociedad, tan voluble, se zambullera en un nuevo paradigma del Estado, que otros ocupen el escenario y que el propio sistema democrático deambule por los pasillos de la incertidumbre, un fenómeno que excede a la Argentina.

La crisis del sistema

Un artículo en el diario El País de España titulado “Democracia sin promesa” plantea la crisis global que se atraviesa. “La confianza ciudadana se desvanece. Y éste, más que cualquier otro, es el rasgo común de las democracias occidentales. Las virulencias económicas (…) la construcción cultural del “otro extranjero” como amenaza…la renacionalización del discurso, forman parte del mismo teatro político a un lado y al otro del Atlántico. Asistimos a la erosión acelerada de los fundamentos esenciales de un orden liberal que había mantenido viva la posibilidad de ofrecer alternativas políticas hasta la llegada del mundo globalizado. Con ciertas formaciones y opciones políticas emergentes, surgen nuevas tensiones y ansiedades y, sin que acaben de consolidarse como legítimas o legitimadoras, lo cierto es que ponen en evidencia hasta qué punto se deteriora la legitimidad misma del sistema”, escribe Máriam Martínez Bascuñán, profesora de Ciencia Política de la Universidad de Madrid.

¿En los países capitalistas periféricos como Argentina y los de América Latina, la caída de los denominados procesos populistas implican, indefectiblemente, el triunfo del neoliberalismo cuando éste enfrenta una tremenda crisis en todo el mundo?

La encerrona de Macri

Ese es el nudo gordiano de la realidad de este país que sigue mirando si desde el cielo caen los dólares como el maná bíblico. Es el tremendo galimatías que enfrenta el proyecto que encabeza el presidente Mauricio Macri. “Es la economía, estúpido” dijo alguna vez, sin el verbo, un asesor en la campaña presidencial estadounidense de Bill Clinton.

Encima, siempre tenemos nuestros condimentos criollos como la serie de amenazas que viene sufriendo, esencialmente, la gobernadora María Eugenia Vidal. Las mafias enquistadas en el Estado, con el visto bueno o la distracción del poder político durante décadas, no se replegarán dócilmente.

Bertellys y el contexto

Este es el contexto donde al intendente Hernán Bertellys le toca gobernar. Una ciudad que precipitó su decadencia y que hoy no sabe si ya tocó el fondo o aún le quedan algunos escalones. La idea fuerza del Jefe Comunal es mostrarse como “gestionador”. Anuncia y visita obras de mayor o menor envergadura, se abren licitaciones, se sigue mostrado con el ciudadano común. Procura cambiar el eje y que el conflicto con los gremios municipales no le acapare la agenda mediática, algo que le resulta difícil.

La situación más engorrosa la tiene con el Sindicato de Trabajadores Municipales (STMA) que ha tensionado la soga con acciones directas y duros cruces verbales que incluyeron al propio Bertellys. Tras la conciliación obligatoria ya ha convocado para otra jornada de protesta y está buscando provincializar el tema con la intervención de la federación que los nuclea y llegar directamente al Ministerio de Trabajo en La Plata. Resulta paradójico, pues de los tres gremios, es quien explícitamente le dio el apoyo a Bertellys en la campaña electoral.

El enredo de los sueldos

El disparador fue el incremento de sueldos del Jefe Comunal, funcionarios y concejales, un tema que, por un lado, fue inoportuno y cayó muy mal en la opinión pública y, por el otro, tuvo un deficiente manejo de la información por parte de la Comuna.

Quien salió por los medios a dar precisiones fue el secretario de Gobierno Alejandro Vieyra. Admitió esos errores y hasta acusó de una operación muy bien orquestada para que el tema terminara en la pantalla de Crónica Televisión de la mano del particular periodista y conductor Horacio Embón.

Según el dato suministrado desde la propia Municipalidad, el sueldo de bolsillo del Intendente, por todo concepto, es de algo más de 56 mil pesos y el incremento a los funcionarios es en consonancia con el obtenido por los empleados de la Comuna pero que aún no habían comenzado a cobrar.

De todos modos, este Ejecutivo necesita alcanzar un punto de acuerdo con el STMA pues, por fuera del micro clima y de las provocaciones que generan los cruces verbales, la Comuna presenta serias deficiencias en la prestación de los distintos servicios.

Hay cierto hartazgo por este presente y nadie tiene mucho margen de maniobra pues la crisis es abarcativa por donde se mire. Y vale un ejemplo: la violencia que tiene lugar en distintas escuelas entre alumnos y agresiones a maestras es una muestra de la fractura y la anomia social. Es un tema que se intenta disimular pero no es más que una de las aristas  de un sistema educativo que viene en picada desde hace mucho tiempo.

Se pregunta Benedetti: ¿“Dónde está mi país… seré sordo a su viejo cuchicheo o ciego ante el tizón de sus crepúsculos?”.

 

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