DOS ALLANAMIENTOS EN EL MISMO NEGOCIO

Policías de Tandil y, después, de Azul allanaron ayer el negocio propiedad del comerciante aprehendido el martes. Uno de esos procedimientos fue por un robo ocurrido el viernes en esta ciudad. El otro, por la entradera que hace tres días se registró en la ciudad serrana.

NACHO CORREA
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Policías de Tandil y, después, de Azul allanaron ayer el negocio propiedad del comerciante aprehendido el martes. Uno de esos procedimientos fue por un robo ocurrido el viernes en esta ciudad. El otro, por la entradera que hace tres días se registró en la ciudad serrana. NACHO CORREA

Una situación atípica se vivió ayer, cuando en horas de la tarde el local de telefonía celular de Crescitelli fue allanado en dos oportunidades. En una de esas veces, por policías de Tandil que lo investigan por la entradera al empresario. En la otra, por un robo que el pasado viernes tuvo como víctimas en esta ciudad a una mujer y a sus hijos mellizos.

Investigadores sospechan que el comerciante aprehendido el martes podría formar parte de una organización delictiva que habría cometido diferentes ilícitos en los últimos días.

En ese contexto, ayer una jueza de Garantías con sede en los Tribunales de Azul había dado lugar a que el local de telefonía celular de Crescitelli, situado en Avenida Mitre entre Lavalle y Cáneva, fuera allanado por policías del Gabinete de Investigaciones de la Seccional Primera local.

Ese procedimiento fue realizado en el marco de una causa penal que instruye el fiscal Luis Surget, titular de la UFI 6 con sede en los Tribunales de Azul.

El expediente judicial se había iniciado después de que el pasado viernes en horas de la noche una casa ubicada en el Barrio Del Carmen de esta ciudad se convirtiera en el lugar al que ingresaron tres sujetos armados y encapuchados.

Los autores de ese violento robo se apoderaron de unos cuatro mil pesos en efectivo y de tres teléfonos celulares, después de que en esa vivienda -situada en Mendoza entre Leyría y España- resultaran víctimas del hecho una mujer de 39 años llamada Carina Haydée Bossi y sus hijos mellizos, de 12 años.

Luego de que los delincuentes tocaron el timbre de la casa, al abrir uno de los nenes la puerta -cuando era alrededor de la hora 21.30- los ladrones ingresaron y redujeron a las víctimas, que en ese entonces estaban cenando.

A la mujer y a sus hijos los asaltantes los ataron con cinta de embalar. Después, mediante amenazas a los tres con las armas de fuego que portaban, lograron apoderarse ilegítimamente del dinero y de los teléfonos celulares con los que huyeron, aprovechando que el esposo de la mujer y padre de los mellizos, un hombre llamado José María Begbeder, en ese entonces no estaba, ya que se había ido a una peña.

Un vocero allegado a la instrucción de ese expediente iniciado por este robo señaló ayer que el allanamiento realizado en el local de Crescitelli no había derivado en el hallazgo de elementos de importancia para la causa penal.

Ahora se está a la espera de otras diligencias que permitan esclarecer este hecho, contando -como uno de los elementos disparadores para eso- con lo que había sido la aprehensión de Crescitelli por la entradera en Tandil.

LA VÍCTIMA DEL ROBO

El empresario contó que le sustrajeron unos 80.000 pesos. MULTIMEDIOS EL ECO/TANDIL

El empresario contó que le sustrajeron unos 80.000 pesos.
MULTIMEDIOS EL ECO/TANDIL

Al día siguiente de que fuera víctima de esa violenta entradera por la que ahora hay tres detenidos, al empresario transportista Daniel Bayala le dieron el alta desde el Hospital Santamarina de Tandil, centro asistencial en el que estuvo internado tras la agresión que sufrió durante lo que fue ese robo donde le sustrajeron ochenta mil pesos en efectivo.

El hecho, en horas de la noche del pasado martes, había ocurrido en una casa situada en una de las esquinas de las calles Colombia y Portugal de la ciudad serrana.

Ayer, en declaraciones publicadas por el multimedios El Eco de Tandil, Bayala se refirió a esa entradera que lo tuvo como víctima, ocurrida cuando había salido de su casa para entrar al garaje su camioneta, momento en el que cuatro sujetos que estaban armados lo atacaron a golpes y lo hicieron ingresar por la fuerza a su domicilio para después cometer el robo.

El empresario del rubro del transporte de cargas contó que cerca de las 21 del martes sintió que un auto frenaba y después observó que del rodado descendían los delincuentes.

“Había uno que portaba una escopeta del 12, del 16 o del 18, algo de eso, con un caño solo. Uno tenía un revólver que seguramente era de juguete, porque alcancé a ver que era muy precario”, dijo.

Una vez que por la fuerza lo ingresaron a su domicilio, “empezaron a pedirme dónde estaba la plata, que era lo que más les interesaba”.

Bayala dijo que en ningún momento se resistió al robo, aunque eso no impidió que le pegaran y que resultara con diferentes lesiones por las que después tuvo que ser atendido en el hospital.

Fueron alrededor de 80.000 pesos lo que le robaron, dinero que el empresario tenía para pagar a sus empleados, algo que suele hacer en su casa, según contó también.

Durante el hecho, al hombre lo tiraron al piso, le pegaron patadas y le golpearon la cabeza contra la pared. En ese instante les dijo que estaba por llegar su hijo a la casa, por lo que “ahí me ataron con los cargadores de los celulares, me tuvieron un rato. Por allá, uno me pegó dos o tres patadas en la cabeza y se fue. Entonces yo salí por la puerta de la esquina, que para mí era lo más lógico. Cuando salí, el auto iba ahí nomás”.

“Seguramente hay gente que se maneja con algún dato. Por mi trabajo tengo mucha gente que trabaja conmigo y que sabe. Mucha gente sabe. Acá mis choferes vienen y cobran el 15 y el 30. Siempre me manejé pagando yo acá, cosa que no voy a hacer nunca más. Por ahí se está sabiendo; lo saben”, dijo también al ser consultado sobre si alguna persona cuenta con algún dato relacionado a que maneja dinero en su casa, algo que -según los investigadores- habría derivado en que en esta entradera haya existido un entregador.

 

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