DÍAS PASADOS

Editorial Azul lanzó el libro “Bartolomé Ronco, Fervor de Azul”

La tapa del nuevo lanzamiento de Editorial Azul. El escritor del libro “Bartolomé Ronco, Fervor de Azul”. Consulado sobre el nombre de la obra, explicó: “Di muchas vueltas con el nombre. Mi idea original de nombre era Manual de gestión cultural. No porque fuera un manual en los términos que todos conocemos. Sino porque cuando uno ve cómo operaba Ronco te das cuenta que si querés ser un gestor cultural, no podés evitar entender cómo lo hizo este hombre.
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El escritor del libro “Bartolomé Ronco, Fervor de Azul”. Consulado sobre el nombre de la obra, explicó: “Di muchas vueltas con el nombre. Mi idea original de nombre era Manual de gestión cultural. No porque fuera un manual en los términos que todos conocemos. Sino porque cuando uno ve cómo operaba Ronco te das cuenta que si querés ser un gestor cultural, no podés evitar entender cómo lo hizo este hombre.


En la obra se plasma una selección, comentarios e ilustraciones del ingeniero Luis María Lafosse. El ex Secretario de Cultura, Educación y Turismo durante la gestión Duclós desde hace dos años se encuentra residiendo en Australia. En diálogo con este medio, vía e-mail, habló sobre la nueva publicación, proceso de escritura e investigación entre tantas otras cuestiones relacionadas.  

Hace una semana Editorial Azul lanzó otro nuevo libro: “Bartolomé Ronco, Fervor de Azul”. Se trata de una obra que se asemeja más a una investigación con puntos de vista escrita por el ingeniero y ex Secretario de Cultura, Educación y Turismo durante la gestión del ex intendente Omar Duclós, Luís María Lafosse.

“Las obras e ideas de Ronco exceden lo cervantino y se extienden a la cultura en general, la educación y la economía. Esas obras e ideas son casi desconocidas para nuestras generaciones y un reencuentro con ella explica algo del fervor y entusiasmo que ha contagiado a buena parte de la sociedad de Azul. El principal objetivo de este libro es invitar a revivirlas y recrearlas”. Luis Lafosse.

EL TIEMPO dialogó con el escritor vía e-mail ya que se encuentra residiendo en Australia hace dos años y compartió sus ideas, además de tener el noble gesto de ceder parte de sus derechos de autor en beneficio de Casa Ronco.

 

-¿Cuando sintió la necesidad de escribir esta obra?

-Cuando volví a Azul en 2002, empecé a producir cerveza como un hobby y se me ocurrió investigar la historia de la cerveza en Azul. Por supuesto iba a la hemeroteca los jueves para buscar información en diarios antiguos. Así conocí a la Casa Ronco y a quienes se juntaban por ese tiempo allí.

Luego me pasaba, cada vez que participaba en un acto vinculado a Ciudad Cervantina, cuando escuchaba un discurso de Enrique Rodríguez o Carlos Filippetti, que siempre había una frase o idea de Ronco que llamaba la atención. Cuando Alejandro Parada publicó Martín Fierro en Azul, finalmente me convencí que Ronco era algo mucho más potente que un mero coleccionista de libros, diarios o presidente de una biblioteca popular. Ronco es un hombre con una cosmovisión de la ciudad, muy abarcadora, que no solo reflejó en escritos sino también en toda su obra que aún hoy brinda sus frutos.

 

-¿Cuáles fueron los rasgos mas significativos de Bartolomé Ronco para profundizar en su historia?

-Ronco es un hombre que desde un cargo de presidente de la Biblioteca Popular, claramente aspiraba a convertir a Azul en el centro cultural, social y económico de la pampa húmeda. El lo dice claramente en el reportaje que le hago en una parte del libro: “yo no soñaba utopías cuando hablaba de la conquista de la República por la Pampa”. Y va más allá respecto también de la Argentina: “Yo sueño con una República cosmópolis de sí misma y capital del mundo. Perdone lo grandioso del sueño; lo he concebido sobre la almohada del gaucho, tanto como si dijera acostado sobre la pampa, mirando el cielo, estimulado por su historia”.

Este hombre tiene una real dimensión del protagonismo que Azul y Argentina tenían en el mundo. Esa visión, no es meramente enunciativa. Ronco, pala en mano, usa a Azul como materia prima para llevar a cabo su sueño. Participa en la creación de la compañía de electricidad, en la comisión que creó el Parque Municipal, creó el Museo Squirru, participó en la creación de la Universidad Popular José Hernández, entre tantas otras cosas. Él creía que Azul tenía el destino de Córdoba, Mendoza o Rosario como centro urbano. Y si bien Azul era una ciudad muy pujante por otros motivos, creo que el rol de Ronco fue desencadenante. Azul tenía en ese momento un gran protagonismo del sector privado y se ve claramente que la ciudad disfrutaba de un grupo fuerte de dirigentes muy pujante, con formación amplia y clara visión del mundo. Mi visión es que hasta ahora teníamos una visión muy centrada en el Ronco coleccionista. El libro persigue retratrar a ese Ronco gestor de ideas, proyectos y obras que creo que es muy rico y contagioso.

 

-¿Qué fue “descubriendo” durante la investigación?

-En realidad la investigación me sirvió más para confirmar que para descubrir ese entusiasmo y cariño por Azul. Me gusta ese desparpajo con el que se mete en campos en los que no es especialista. No es historiador pero se mete con la historia y termina siendo miembro de la Academia Nacional de Historia. No es arqueólogo pero se pone a investigar rastros del Azul originario. No es carpintero pero tiene una carpintería y fabrica juguetes para los niños de Azul. No es poeta pero escribe poesía. No es filólogo pero analiza el Martín Fierro y escribe la Enciclopedia Gauchesca. Y podríamos seguir. A mi me provoca gran curiosidad esa gente, que no es especialista en nada, con un bagaje cultural amplio y múltiples intereses y que sin miedo se anima a explorar otras cosas. Creo que en un mundo que nos obliga a especializarnos siempre en algo, esa actitud generalista que demanda mucho esfuerzo y plasticidad es revolucionaria aún en nuestros días.

Otra situación donde veo ese entusiasmo es en las situaciones en que ve algún ataque a la ciudad, como por ejemplo cuando se le quiere quitar el nombre de Azul a una calle de Buenos Aires o cuando le quieren poner el nombre de Meecks a una estación ferroviaria. Esas dos cartas están en el libro. Ese Ronco, escribiendo enojado, es maravilloso.

 

-¿Cuál es el objetivo para con el lector?

-Tendría que hablar un poco de mí acá y es lo que me llevó a hacer este libro. Ronco contagia un gran entusiasmo y genera la sensación de que en Azul todo es posible. Y que si no lo acompañás en ese sueño sos un conservador del status quo. A mi me pasaba trabajando en la Municipalidad que muchas veces ante una idea que se salía del molde, te salían con la frase: “vos te crees que estamos en Suiza”. Cuenta una anécdota que Vicente Formisano, un empresario radicado en Azul, cuando llegó por primera vez a la ciudad, llamó por teléfono a la mujer y le dijo: “vieja, encontré Suiza a 300 km. de Buenos Aires”. Yo creo que Azul no puede ser Suiza porque hay una mayoría de dirigentes que no se animaría a ser Suiza. Reunido una vez con un importante dirigente empresario argentino me dijo que cuando era joven se referían a Azul como “la pequeña París de la Argentina”. Y me pasa hoy a mí en Australia: cuando presento o hablo del proyecto cervantino de Azul, te  puedo asegurar que está al nivel de lo que se hace en el mundo.

Está claro que el panorama actual de Azul es complicado. Pero antes no estaba tan complicado y ya predominaba esa visión derrotista y cierta aversión al riesgo y la aventura. Azul es una de las ciudades con más problemas en la actualidad. Pero no hay otra ciudad que tenga un proyecto estratégico tan potente en toda la Argentina.

El libro está dirigido principalmente al lector azuleño. El objetivo principal es agitar ese entusiasmo latente en mucha gente que tiene que ser protagonista de ese Azul soñado. Ojala también alcance a todas esas personas que llegan a Azul curiosas por ver la Casa Ronco y conocer mejor a este hombre.

 

-¿Cómo fue el proceso de búsqueda de información y cuánto tiempo le llevó escribir el libro?

-Fue en etapas. Como te dije tenía la curiosidad por hacer ese libro y, como sabía que me venía a vivir a Australia, tenía que hacer la investigación muy rápido. Me interné varios días en Casa Ronco a revisar sus escritos y artículos y tomar notas de las cosas que más me interesaban. Esta tarea se facilitó mucho por el trabajo de catalogación que había realizado Alejandro Parada. Eso fue en noviembre y diciembre de 2013. En febrero y marzo yo estaba organizando mí viaje. Me vine a Australia en 2014 con ese cuaderno y acá viene una parte que tengo que reconocer enormemente que es la digitalización que Enrique Rodríguez y Chincho Arrouy hicieron y me mandaron por correo. Sin el apoyo de ellos no hubiese sido posible este libro. Durante 2014 no toqué nada porque todo ese año estuvimos concentrados en instalarnos acá y no era el momento adecuado. El libro lo empecé el 1 de enero de 2015. Leí bien todo, seleccioné, digitalicé textos, procesé y diseñé las imágenes, escribí el epílogo y otros textos e hice el diseño editorial. Todo cuando volvía del trabajo. Terminé el primer borrador en junio de 2015 y lo compartí con gente amiga para tener su parecer. Florencia Lafón me ayudó con la corrección y recibí comentarios y opiniones de varias personas que están reconocidas en el libro. Después pasó un tiempo en que estuve esperando el momento ideal para publicarlo. Momento que nunca llegaba. Así que en enero de 2016 me decidí y acá estamos. Mi idea era que estuviera listo para el aniversario de Ciudad Cervantina que es el 23 de abril. Así que llegamos bien. Pero no se si habrá alguna actividad por ese aniversario. Por lo pronto este libro es mi homenaje.

 

-El titulo del libro me remite a uno de los libros iniciaticos en la obra de Borges, tiene alguna relación? (“Fervor de Buenos Aires”)

-Si. Di muchas vueltas con el nombre. Mi idea original de nombre era Manual de gestión cultural. No porque fuera un manual en los términos que todos conocemos. Sino porque cuando uno ve cómo operaba Ronco te das cuenta que si querés ser un gestor cultural, no podés evitar entender cómo lo hizo este hombre. El segundo nombre que había pensado era Ronco, el creador de Azul. Era una referencia no a la fundación de la ciudad, pero sí el hombre que contribuyo a crear en la ciudad. Ronco fue un creador. Pero alguien me hizo ver que en esa época había varios Roncos, con lo que no me pareció oportuno sostenerlo. Finalmente surgió Fervor de Azul, que es una manera de pintar ese entusiasmo de Ronco que fue lo que lo motivó a hacer lo que hizo. En el fondo es ese entusiasmo lo que nos mueve. No obstante el título hay que acompañarlo con la foto de cubierta. Ese Ronco de mameluco, con sus herramientas detrás, riendo, en la carpintería me parece que termina de retratarlo. A mi me gustan mucho esos intelectuales que además de su cabeza usan sus manos. Creo que un intelectual que no trabaja con sus manos, es incompleto. En el libro digo que Ronco ve lo mismo que Martínez Estrada refleja en Radiografía de la Pampa. Pero a diferencia de Martínez Estrada, que escribe uno de los mejores ensayos sobre la pampa, Ronco decide hacer algo para transformarla y modernizarla sin excluir a nadie. Se ensucia, mete mano y encara el problema. Creo que Ronco era una persona práctica.

 

-Si bien esta inquietud tiene que ver con tu vida personal, ¿viene a presentarlo personalmente o será a través de Skype o alguien en su lugar podrá darlo a conocer en Azul?

-Por ahora es imposible ir para allá. Pero estamos trabajando para presentarlo y dependerá un poco del lugar dónde se haga si podemos organizarlo para participar por Skype que me encantaría. El libro va ahora a la Feria del Libro y luego lo lanzaremos en Azul. Por ahora la Editorial ha organizado una preventa promocional en Casa Ronco y la editorial en Yrigoyen 749.

 

-Dado que la figura de Ronco en estos últimos años ha tomado gran relevancia por su enorme colección de ejemplares del Quijote lo que le valió a Azul ser Ciudad Cervantina con reconocimiento mundial, ¿qué expectativas tiene con el lanzamiento de tu libro en la ciudad?

-Mi mayor expectativa es que el libro se lea mucho en Azul. Creo que hacía falta un libro sobre el hombre del que tanto hablamos desde hace 10 años. Este proyecto viene a cubrir ese espacio.

Espero que sea contagioso e inspirador para otras personas. Y creo también que tiene que haber más libros sobre Ronco porque este trabajo no agota todo lo que él hizo. Por lo demás hay que echarlo a andar y ver que recorrido realiza.

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