UN ACERCAMIENTO A LA SITUACIÓN EN AZUL

El abordaje judicial de la violencia de género

Susana Topor. Está a cargo de la Ayudantía Fiscal desde donde se trabaja específicamente en casos relacionados con violencia de género. “Lo que hacemos nosotros es mandarle a la sociedad un mensaje de que estas actitudes son delitos y que, por lo tanto, deben ser llevados a juicio”, sostuvo la funcionaria judicial.Por mes, en sede judicial en esta ciudad se reciben, en promedio, unas setenta denuncias por violencia de género. Esas presentaciones apuntan a casos que se registran en todo el ámbito del Partido de Azul.Sergio Hernández, en la imagen junto a Susana Topor, encabeza otra de las áreas destinadas, desde la Fiscalía General departamental, a luchar contra la violencia de género. El funcionario judicial está a cargo del Centro de Asistencia a la Víctima. “Tratamos que las víctimas generen un vínculo con nosotros y que sientan que son escuchadas, porque vienen de un contexto de violencia y también, muchas veces, esa violencia ha sido institucional”, sostuvo.
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Sergio Hernández, en la imagen junto a Susana Topor, encabeza otra de las áreas destinadas, desde la Fiscalía General departamental, a luchar contra la violencia de género. El funcionario judicial está a cargo del Centro de Asistencia a la Víctima. “Tratamos que las víctimas generen un vínculo con nosotros y que sientan que son escuchadas, porque vienen de un contexto de violencia y también, muchas veces, esa violencia ha sido institucional”, sostuvo.

En esta ciudad funcionan la Secretaria Especializada en Violencia de Género y el Centro de Asistencia a la Víctima. Hubo un cambio de paradigma en el tratamiento de esta problemática. Esa situación se hace visible en las estadísticas que se manejan desde la Justicia. También, a través de las sanciones penales que les imponen a los autores de este tipo de delitos.

Por Cora Goenaga – De la Redacción de EL TIEMPO – cgoenaga@diarioeltiempo.com.ar

La violencia de género es una problemática que ha ido en aumento. Y en forma paralela, en la actualidad el tema se hizo visible en comparación con épocas anteriores.

Generalmente los cambios que surgen del propio seno de la sociedad tardan en ser acompañados desde el Estado con políticas para abordarlos. En este caso en particular, aunque falte mucho, se han tomado medidas que van en consonancia con la lucha contra esta problemática.

En consecuencia con este cambio que está operando en la sociedad -un indicador de ello es que hay una tendencia, comparada con épocas anteriores, que señala que se denuncian más este tipo de hechos- en 2013 se crearon en el ámbito judicial las secretarias especializadas en Violencia de Género.

En Azul funciona una, cuya función y trabajo ha permitido, junto con los centros judiciales de atención a las víctimas, que los casos de violencia detectados a través de las denuncias no hayan terminado de la peor manera.

Probablemente, fruto de ese trabajo es que en Azul -en 2016 y en lo que va de este año- no hubo femicidios; mientras que en otras ciudades de la Provincia las cifras son alarmantes: 150 muertes de mujeres.

Noventa de esos casos que fueron femicidios, al mismo tiempo significaron que 93 hijos quedaran sin madres ni padres.

En el caso de los varones, porque son los autores de esos crímenes por los que después van presos o -en un alto porcentaje- porque luego de cometidos esos hechos se suicidan.

En el Centro de Atención a la Víctima que depende de la Fiscalía General departamental, en lo que va del año han tenido más de 950 intervenciones en casos de violencia de género.

Un dato lamentable que -al mismo tiempo- habla de algo que también es importante: actualmente las mujeres se atreven a denunciar.

Para conocer cuál es la situación en el Partido de Azul a través de cifras hay que informar, además, que desde 2013 a la fecha hay alrededor de 700 denuncias por año en promedio.

Convertidas en materia de causas penales, esas presentaciones después se tradujeron en que 530 de esos sumarios fueran elevados a juicio. Y que eso,  luego, derivara en 130 condenas y en 7 absoluciones para quienes figuran como imputados por episodios delictivos relacionados con violencia familiar o de género.

Por mes se reciben, a través de la Ayudantía Fiscal perteneciente a la Secretaría Especializada en Violencia Familiar y de Género que depende de la UFI 13 -la fiscalía cuyo titular es Javier Barda- y en Azul está a cargo de Susana Topor, alrededor de 70 denuncias. Una cifra que es un claro indicador de una problemática que está instalada también, al igual que en todo el país, en el ámbito del Partido de Azul.

 “Perspectiva de género”

 Para conocer acerca de esta realidad, EL TIEMPO dialogó con Susana Topor, secretaría de Cámara con funciones actualmente en la ya mencionada Ayudantía Fiscal.

La funcionaria judicial fue quien proporcionó esos datos que le dan cuerpo a esta nota.

En principio, explicó algo que es fundamental a la hora de evaluar este tema,  teniendo en cuenta esas denuncias que a diario se reciben: “Nosotros le damos un  tratamiento como cualquier delito, pero desde una perspectiva de género”.

En torno a este aspecto esencial, especificó que “es una mirada, un marco que le damos al relato de la víctima para poder entender el tema de la discriminación en su máxima expresión: la violencia contra la mujer. Hay que mirar que esa mujer, por su condición de mujer, está siendo víctima”.

“Es una mirada diferente porque es una mujer que es víctima. La misma que se animó a denunciar y que, quizás, lleva muchos años como víctima. Hay que aprovechar ese momento en el que se acerca a una institución. Y ese es el momento que nosotros tenemos para poder brindarle el apoyo y la contención que necesita”, aseguró.

Desde lo penal

Esta Ayudantía Fiscal actúa desde lo penal, que es la sanción, y como un último estadio en situaciones así.

Previamente intervienen varios organismos y “lo que hacemos nosotros es mandarle a la sociedad un mensaje de que estas actitudes son delitos y que, por lo tanto, deben ser llevados a juicio”, lo cual significa que “quienes son culpables van a ser sancionados”.

“El mensaje a la sociedad es que vamos a llegar a un punto donde estarán todos con las medidas cautelares, porque el número de denuncias es altísimo. El violento tiene que saber que van a denunciarlo y que le van a poner una medida cautelar”, sostuvo Topor.

“Saben que ahora en violencia de género todo va a proceso. Hay gente que está presa por desobediencia, al haber incumplido una prohibición de acercamiento. Ese mensaje es muy valioso”, remarcó la funcionaria judicial.

Por otra parte, afirmó que el abordaje de la violencia de género “es muy difícil”.

“Es un imponderable porque esto está en la cabeza del violento y no sabemos cuándo va a suceder”. De ahí, a su entender y desde el lugar que ocupa, la importancia de aprovechar cuando la víctima pide ayuda.

“Tratamos de formarnos para poder entender esto”, agregó Topor. De esa manera, su rol apunta a la investigación del delito; mientras que desde la Fiscalía General se ocupan de la asistencia.

La atención de la víctima

En esa instancia comienza el rol que desempeña Sergio Hernández, en la actualidad con funciones en el Centro de Asistencia a la Víctima que depende de la Fiscalía General departamental actualmente a cargo de Marcelo Sobrino. Un lugar desde donde no sólo se atienden a quienes sufren delitos de violencia familiar o de género, sino a todas aquellas víctimas de ilícitos en general.

Además del funcionario judicial mencionado, el equipo que trabaja en esa oficina está conformado por dos asistentes sociales, las licenciadas Fernanda Torchelli y Alejandra Dalessandri. Y cuenta con las colaboraciones de instructores especializados: los psicólogos Marianela Morris y Carlos Galasso.

Según dijo Hernández, “desde la asistencia en las causas de violencia de género lo fundamental es fortalecer a quienes se acercan a esta oficina para que cuenten todo en una sola declaración”.

“Muchas mujeres vienen en la última etapa, en el último golpe y su vida es una historia de violencia de muchos años”, expresó.

Es que, más allá de la física, hay otros tipos de violencia, como la psicológica y la económica.

Además, se considera violencia a la coartación de la libertad a la víctima, a las amenazas, al alejamiento de las amistades y del círculo familiar; y a otras cuestiones que pueden parecer menores, como por ejemplo que el hombre le revise a la mujer su teléfono celular.

Reconocerse y salir de la violencia

Desde el Centro de Asistencia a la Víctima, a partir de este año se están haciendo -y con buenos resultados- informes sobre las víctimas.

Esos estudios después son elevados a la secretaria especializada en violencia de género y a la Fiscalía de la que esa ayudantía depende, para que se evalúen los riesgos, que pueden ser altos, medios o bajos de acuerdo a parámetros que se contemplan, tales como que la mujer puede estar más expuesta en su propia casa -en la que convive con el violento- que en la calle, por ejemplo.

A partir de ahí se solicitan diferentes medidas, tales como el resguardo de la integridad física de la mujer a través de una prohibición de acercamiento del agresor; que la víctima cuente con un botón antipánico o que se le asigne una custodia policial.

Eso ayuda, al mismo tiempo, a que se genere un contacto directo entre los referentes judiciales y las víctimas de este tipo de delitos

Hernández sostuvo al respecto que “tratamos que las víctimas generen un vínculo con nosotros y que sientan que son escuchadas, porque vienen de un contexto de violencia y también, muchas veces, esa violencia ha sido institucional”.

También acompañan a la víctima hasta el momento del juicio. Y cuando alguien sale condenado y empieza a obtener beneficios, desde el Centro de Asistencia a la Víctima tienen intervención para informar de la situación a la víctima, siendo muy importante para esta última estar al tanto de cómo siguió la situación de quien cometió el delito que ella ha sufrido. En estos casos, mayormente vuelven a dictarse prohibiciones de acercamiento.

El ex Secretario de la Fiscalía General evaluó que “a pesar a la frustración con la que uno a veces puede trabajar, tenemos un alto grado de satisfacción en lo que hacemos porque vemos gente que ha podido reconocerse como víctima y salir de ese círculo”.

Datos finales

Los funcionarios judiciales que dialogaron con EL TIEMPO añadieron que hay un aspecto que profundiza ese estereotipo machista que está muy presente aún en la sociedad: el consumo de estupefacientes o de alcohol. Pero la matriz violenta precede a cualquier adicción.

Otro dato que aportaron es que es necesario reforzar estos conceptos desde la infancia, ya que a partir de que el tema es visible hubo cambios y por eso la mayor cantidad de los femicidas son hombres mayores de 31 años de edad.

Eso significa que las generaciones más antiguas tienen más arraigado el concepto machista.

A su vez, hay que tener en cuenta que es un tema transversal de toda la sociedad.

Un dato importante referido también por los funcionarios judiciales es que una vez que la mujer se anima a denunciar son más los éxitos que los fracasos para mejorar sus vidas.

El dato

La Ayudantía Fiscal de la Secretaria Especializada en Violencia de Género y Familiar del Departamento Judicial de Azul y el Centro de Asistencia a la Víctima funcionan en Belgrano 463 -entre Burgos y De Paula-, en uno de los edificios descentralizados del Poder Judicial. Más allá de lo que en el ámbito local sucede en el marco de la lucha contra esta problemática desde el punto de vista judicial, existe también el 144. Un número telefónico gratuito donde se brinda asistencia y prevención sobre violencia de género a las víctimas y al cual se puede llamar las 24 horas del día desde cualquier lugar del país y durante todo el año.

LOS CAMINOS DE LAS DENUNCIAS

 Las denuncias por violencia de género, si bien pueden formularse directamente en sede judicial, en su mayoría son radicadas a través de la Comisaría de la Mujer y la Familia que depende de la Policía bonaerense.

Después, una vez que esas actuaciones son giradas a sede judicial desde dicha seccional, en los expedientes, además de los ya mencionados organismos judiciales especializados en esta problemática, suele intervenir también el Juzgado de Familia, desde donde -por ejemplo- se emiten habitualmente esas órdenes que impiden que el agresor tenga contacto con la víctima.

Sí de esa misma denuncia se establece la comisión de un delito, interviene la Secretaria Especializada en Violencia de Género. Por ese motivo, el Juzgado de Familia posee más causas que esta secretaría especializada.

“Nosotros investigamos delitos y el Juzgado de Familia hace protección”, explicó Susana Topor, aunque aclaró que “esto, en la dinámica, se mezcla y trabajamos en conjunto. Tenemos buena comunicación con el juzgado -actualmente a cargo de Federico Berlingieri- para no dictar las mismas medidas dos veces y que los recursos sean efectivos”.

CÍRCULO DE VIOLENCIA  

Hay un círculo que tiene cuatro estados en torno a la violencia de género: el momento de tensión, que es cuando se produce el conflicto; en segunda instancia el arrepentimiento del violento; y después le siguen -en ese orden- lo que se llama la “luna de miel” y el nuevo conflicto.

Sucede que la víctima, en muchos de los casos, hace una retractación de la denuncia en el período de “encantamiento” o de “luna de miel”, una cuestión que los especialistas tienen contemplado de antemano.

El violento intenta que la mujer no progrese personalmente, que no tenga ingresos económicos propios y que no desarrolle su profesión.

Eso es parte de la manipulación a la que la víctima es sometida y la restringe, en muchos casos, para que se anime a salir de ese círculo donde termina siendo agredida de diferentes maneras.

En algunos casos la violencia que se ejerce sobre la mujer provoca que dejen de ser madres de sus hijos, que son las víctimas secundarias y paralelamente corren el riesgo de replicar las conductas violentas.

Un círculo donde el violento no se reconoce como tal y la víctima tampoco se identifica así.

Hay una naturalización del fenómeno, situación donde el victimario siente a la mujer de su propiedad y la “cosifica”, dos conceptos que siempre están presentes en el marco de esta problemática.

CAMBIO DE PARADIGMA 

Las secretarias especializadas en violencia de género se crearon en 2013 en todos los departamentos judiciales, a partir de una advertencia de la Procuración General, que es el ámbito judicial de donde dependen todos los fiscales, respecto a que no se le estaba dando un abordaje como correspondía a este flagelo.

Al respecto, Susana Topor explicó que “eran causas menores que quedaban dentro de una fiscalía en turno y no se les daba el tratamiento adecuado”.

Sergio Hernández sostuvo que “hasta ese año el 80 por ciento de estos delitos se archivaban porque eran considerados conflictos conyugales”.

Hoy está vigente un cambio de paradigma. Y para graficarlo se puede decir,  por ejemplo, que las mediaciones -cuando antes sí se hacían- están prohibidas para este tipo de casos.

Para mediar hay una base de igualdad. Pero ahora se considera que la mujer está en una posición de vulnerabilidad cuando sufre episodios de estas características.

Desde el 2013 a la fecha hay otro dato que es insoslayable en torno a esta cuestión: las causas que se tramitan por casos de violencia de género han ido en aumento, una situación que, para intentar contrarrestar, se tradujo en la sanción de nueva normativa específica para asegurar el acceso a las víctimas al sistema de Justicia.

Las secretarias especializadas se crearon contemporáneamente con las comisarías de la Mujer y trabajan en conjunto, tal como sucede acá en Azul con la dependencia policial que está en Avenida Perón casi Leyría.

“Nosotros tenemos buena dinámica con la Comisaria de la Mujer”, dijo la funcionaria judicial que habló con este diario.

 

 

 

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