El aprendizaje de la vida

NUNCA ES TARDE

 

María Adriana Huaiquimilla y Rolando Antilef son marido y mujer, y compañeros de estudio en un centro de educación para adultos de Azul. Él finalizó la primaria; ella pasó a la secundaria, escribió un libro autobiográfico y aspira a estudiar Dibujo. Tienen 72 y 77 años, respectivamente, un dato que, al fin y al cabo, es un detalle en una historia plagada de un esfuerzo y una tenacidad dignas de ser imitadas.

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