ARTE AL AIRE LIBRE

“El arte público es una herramienta de transformación”

Lo expresó el azuleño Martín Meza, quien junto a dos muralistas realizó un mural en Costanera, entre Avenida Mitre y Bogliano enriqueciendo el patrimonio de la ciudad. Detalles del proyecto titulado “Gracias a la vida”, culminado el pasado lunes.  

La realización de esta obra pertenece al artista plástico azuleño Martín Meza, Simón Jatip (Ayacucho) e Ignacio Bovino (La Plata). Comenzaron con este trabajo el pasado viernes y culminaron el lunes. 
FOTOS NACHO CORREA 
El mural frente al arroyo titulado “Gracias a la vida” en Avenida Costanera, entre Mitre y Bogliano.
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La realización de esta obra pertenece al artista plástico azuleño Martín Meza, Simón Jatip (Ayacucho) e Ignacio Bovino (La Plata). Comenzaron con este trabajo el pasado viernes y culminaron el lunes. FOTOS NACHO CORREA

 

La realización del mural “Gracias a la vida” ha sido desde un principio, un proyecto independiente, autogestivo y por sobre todas las cosas, colectivo. Está ubicado en

Costanera, entre Mitre y Bogliano y ya se puede disfrutar. Se trata de una realización del artista plástico azuleño Martín Meza, Simón Jatip (Ayacucho) e Ignacio Bovino (La Plata), que comenzaron con este trabajo el pasado viernes y culminaron el lunes.

Por tal motivo este diario dialogó con el muralista azuleño, quien brindó detalles del mural.

“Es una forma se resignificar el espacio”

 

En primer término Meza contó que “estuvimos realizando un mural que se titula ´Gracias a la vida`. Para ello conformamos un equipo de trabajo con un chico de La Plata y otro de Ayacucho”. Agregó que “es una pared que tiene ocho metros de alto y dibujamos elementos que tienen que ver con arroyo Azul y la búsqueda tanto de lo individual y lo colectivo en la vera del arroyo. Vinculamos todo con la naturaleza. Es decir, búsquedas interiores y colectivas y con lo que sería encontrarnos todos con el lugar”.

Además dijo que “es una forma se re significar el espacio, donde había solamente una pared y ahora hay un atractivo que es como acompañar el paseo de la ciudad tan lindo”.

De la misma manera especificó que “es arte figurativo, elegimos esa pared y decidimos  plasmar lo que teníamos en mente, pedimos autorización a la familia que vive allí y previamente les mostramos un boceto de lo que íbamos a hacer. Ellos nos consiguieron todos los materiales y los recursos humanos, es decir abrirnos las puertas de su casa y brindarnos su tiempo y compartir entre todos la actividad”.

Consultado sobre si realizarán algún tipo de inauguración, Meza sostuvo que no, que ya está abierto a todo público. “Eso es lo que tiene precisamente el arte público, uno no tiene que esperar a ningún tipo de formalidad para verlo, sino que ya se puede disfrutar, inclusive mucha gente se acercó a ver el proceso. Ello también estuvo interesante porque se generó un ida y vuelta y fue una devolución muy linda”.

Más detalles

 

Insistió que “en el mural nos vimos involucrados no sólo los artistas; sino también se generó un puente humano con la familia Flamengo, que concedió el permiso necesario para realizar la obra y aportó no sólo con los recursos materiales necesarios sino fundamentalmente con la predisposición, entusiasmo y toda su humanidad para enriquecer el proceso de gestación de la obra”.

Además, “es preciso rescatar el apoyo de muchas personas que se acercaron a compartir la experiencia y a modo de infraestructura humana, materializaron en un gesto, una devolución, unos mates o alguna foto, las ganas de contribuir y enriquecer el proyecto”.

“Fueron casi cuatro días de intensa labor, donde se realizó primeramente el bosquejo pertinente a la superficie y el contexto de locación, dialogando con la familia al respecto. Se compraron los materiales necesarios y se cubrieron las necesidades que tenemos los artistas como trabajadores de la cultura, por lo que luego de cortar el pasto y blanquear la pared, todo estaba listo para comenzar el mural”, destacó el muralista local.

En ese mismo marco subrayó que “hasta teníamos lista la estructura de andamios necesaria con los correspondientes recaudos de seguridad para trabajar cómodamente en la altura. Los pinceles, a partir de ese momento comenzaron a bailar y desplegar sus colores ante la mirada de los transeúntes que se acercaron a dialogar y a interiorizarse en lo que estaba sucediendo”.

Al mismo tiempo describió que “el arte público es una herramienta de transformación, no sólo del espacio que se decide intervenir, sino también que florece el pensamiento crítico al instalarse como disparador en la cotidianeidad de las personas, favoreciendo la reflexión, la contemplación, el diálogo y cobra sentimiento de pertenencia si se lo hace mediante el estudio y el respeto del contexto, enalteciendo los valores y rescatando ideales de la sociedad de la que es parte. Después de todo, no sólo re significa el espacio físico sino que es un gran aporte al patrimonio cultural de la ciudad”.

Pared y diseño

 

En segundo término se refirió a la pared y el diseño elegido. “La pared tiene ocho metros de alto por 10 de ancho; es una superficie de gran visibilidad, ya sea desde el Puente Mitre o desde el skatepark del otro lado del arroyo. Por eso mismo ha sido desde un primer momento un desafío muy grande. No sólo por la magnitud de la superficie sino principalmente por contemplar todas las necesidades reales de un emprendimiento monumental, contemplando al artista como trabajador de la cultura”.

Aclaró que “se pusieron todos los conocimientos y técnicas a disposición de la mejor resolución de la obra y el intercambio humano posibilitó gozar del proceso, compartiendo con música, asado, mates y devoluciones desde la sorpresa, el agrado y la alegría que acompañaron el desarrollo del mural”.

El diseño, por su parte, “si bien es de libre interpretación de acuerdo a la subjetividad de cada uno, hace referencia a una intensidad profunda. Inspira vida latiendo, en el trote de los caballos que van hacia el frente juntos, en una actitud de búsqueda. Se potencia con el fluir del arroyo que a sus costados tiene la flor del Callvú Leovú, emergiendo desde el pecho del personaje que en plena introspección, reflexiona sobre la reciprocidad con la naturaleza. A su vez, el cóndor vuela en lo más alto como símbolo latinoamericano, funcionando de brújula hacia la libertad y la verdadera independencia. Del otro lado, la inmensidad del universo da cuenta de finitud de la vida y de los ciclos del tiempo, entendiendo que en el aquí y el ahora podemos disfrutar de la maravillosa oportunidad que es la vida y la importancia de rescatar los valores de diálogo y respeto para perseguir nuestros sueños”.

De esta manera, queda de manifiesto que el arte no es solamente en si mismo un objeto de conocimiento sino que también es una herramienta de transformación, tanto para las personas como para el espacio donde se encuentra. Ahí es donde radica su importancia.

“Rescatamos la premisa a modo de bandera desplegada al viento “siembra arte, cosecha libertad”, añadió el joven.

Por último expresó que “sin más que agradecer a todos quienes hicieron posible haber cumplido un sueño y fueron parte del proceso, esperamos que la población disfrute la obra tanto como nosotros disfrutamos el haberla realizado. Seguiremos apostando a este camino de vida”.

 

 

 

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