“El atleta sabe lo que va a encontrar en una carrera de la Federación”

FOTO: NACHO CORREA


Un nuevo calendario ha pasado para la entidad que preside el azuleño José María Boglolo. Nueve fechas y unas 5000 inscripciones para un campeonato que tuvo tres campeones de esta ciudad. La charla con EL TIEMPO no sólo abordó el certamen de triatlones, ya que también sirvió para destacar el Triatlón Ciudad de Azul como escuela de competidores y analizar el nivel en que afecta el “tsunami” del Ironman las expectativas y la cabeza de los atletas, además de salpicar con su poderío el desarrollo de la temporada de la Fe.Bo.Tria.
 

Por Silvio Randazzo, de
la Redacción de EL TIEMPO

 
Muchas veces sucede que los planteamientos basamentales de una entrevista (cuando los hay) son desairados en el propio devenir de la conversa. En ocasiones porque los supuestos del entrevistador son escasamente motivadores o son prontamente “resueltos”, y entonces sucede que ahí nomás, muy cerca del endeble terreno donde se está pisando, surge una puerta inesperada, una curva sorpresiva por la cual virar el rumbo y confiar en eso que te dice “es por acá”.
En algún punto, la siguiente entrevista tiene algo de todo esto (y en cuanto a los motivos, quizá se trate de una ensalada de todos los referidos). La Federación Bonaerense de Triatlón ofreciendo una suerte de balance y reflexión ulterior al cabo de su campeonato 2017-2018, nueve fechas que se llevaron a cabo prácticamente en los recientes seis meses. De ese planteo inicial –de relativa estimulación– se derivó a una charla donde emergieron al paño del diálogo otros aspectos, tal vez (cada lector juzgará) mucho más inquietantes o merecedores de atención que la sola mención de la cantidad de atletas que tomaron parte del triatlón de Necochea. Por ejemplo: cómo el sostenimiento y el progreso organizativo del triatlón azuleño devino en un motor inspirador para decenas de jóvenes que hallan en esta disciplina una posibilidad de realización. Y lo necesario que resulta un contexto social para que así suceda. También: la pulseada de “poderes”, como en la vida misma. Más allá de sus atractivos genuinos, de qué manera la seducción que proyecta el Ironman (“vos te anotás, sólo eso, y ya sos distinto”, se dirá en la entrevista) acarrea los peligros de la sobreestimación de las posibilidades atléticas y emocionales, además de cómo ese “tsunami” hace base en el país y condiciona, en este caso, el calendario de la Fe.Bo.Tria. (si bien ésta participó en la fiscalización del ciclismo en la reciente edición).
En semicírculo, de cara al periodista de EL TIEMPO, José María Bogliolo, presidente de la Federación, Pablo Manno, secretario de la misma Comisión Directiva (también bicampeón bonaerense), y Guillermo Chanfreau, fiscal de la Fe. Bo.

Desde la izquierda, Pablo Manno, José María Bogliolo y Guillermo Chanfreau, de la Federación Bonaerense de Triatlón. FOTO NACHO CORREA


–Antes de comenzar la nota comentaban sobre lo cansados e igual de contentos que están al cabo de un nuevo campeonato. Podríamos empezar con su explicación de por qué están contentos.
–JB: Es que ha sido un arduo trabajo. El año pasado se planteó en asamblea poder incorporar algunos elementos para la Federación, para poder vestir un poco más las carreras y ayudar a los organizadores con la presencia de nuestra institución, que es una institución que se dedica a fiscalizar carreras que organizan privados, municipalidades o asociaciones vinculadas al deporte.
Comenzamos con el Hombre de Piedra, el duatlón más importante que tiene el país, en Tandil, fiscalizando ahí. Eso fue a fines de septiembre. Se trata del Campeonato Bonaerense de Duatlón, un campeonato nuestro, son dos fechas.
–PM: Esa carrera cierra la temporada anterior y, a la vez, es la antesala del nuevo campeonato que comienza.
–JB: O sea que a nosotros nos faltaría, para terminar el año, el Hombre de Piedra. Que, a su vez, la usamos para federar a todos los corredores que tengan ganas de participar en la Federación.
En el caso del campeonato de triatlón, fueron nueve fechas y tuvimos una inscripción total de aproximadamente 5.000 corredores. Se hicieron carreras de muy buena convocatoria, en siete de las nueve se completaron los cupos.
–PM: Hay carreras que años anteriores habían fallado, carreras donde hubo muy poca gente. Y en este año, a partir de Azul se llenó, caso Tandil y Necochea.
–¿A qué razones le atribuyen haber conseguido revertir ese escenario de años anteriores?
–PM: Por la manija que se le dio, mucha propaganda, estábamos en tres medios y la página nuestra. También el boca en boca. El corredor sabe a qué va, se le dio un formato a cada carrera: vos sabés que vas a ir a una carrera con chip, con sonido, con entrega de premios del primero al quinto, con efectivo para los primeros en la general.
–JB: Aproximadamente unos 250.000 pesos en efectivo en premios en todo el campeonato.
–PM: El atleta corre una carrera de la Fe.Bo.Tria. porque sabe lo que va a encontrar.
–¿Hasta qué punto llega la injerencia de la Federación en una carrera?
–PM: Desde la Federación se persiguió que todas las carreras cumplan con las pautas que la Federación le ponías: chip, sonido, el circuito como corresponde, seguro, una entrega de premios como corresponde. Y el organizador que no cumplía se le bajaba la carrera; de hecho se bajó una carrera porque no cumplió el año anterior.
–¿Esa “bajada” la determinaba la Federación?
–JB: Esa bajada la determinamos nosotros a partir de ir y ponerle mucho el lomo y estar. Guillermo, a quien nosotros le decimos “jefe de fiscales”, es el que se encarga de la fiscalización en cada competencia.
–GC: En lo que me especializó es en la fiscalización. El día de la carrera decirle a los corredores cuáles son las normas, controlar la entrada al parque cerrado con las bicicletas, y después la fiscalización, donde lo más importante de todo es, en el ciclismo, el tema del drafting.
–PM: Esa es otra cosa que nos sumó atletas, porque se ha hecho inflexible, cuando hubo que descalificar se descalificó. De hecho se han descalificado a los primeros de una general en algunas carreras. Y ahora es como que hay una educación en los corredores que hace que se corra bien.
–GC: El último tria lo tuvimos en Miramar, donde no se pudo hacer el mar. Entonces, en lugar de triatlón se hizo un duatlón. En el duatlón se corre más parejo a pie y se salió, digamos, se armaron dos pelotones. Por ahí en un triatlón no sancionamos a nadie, o a uno que iba haciendo drafting, y acá hubo más de 20. Pero tuvo que ver con la situación de carrera que se da.
 
“Un logro con mayúsculas”  
 
–Esa mejora de una temporada a otra, ¿pudo haber obedecido a una suerte de autocrítica propia para observar lo que anteriormente no estuvo desarrollado del todo bien?  
–JB: Año a año se viene mejorando en todo sentido.
–PM: De hecho bajamos una carrera porque nos dimos cuenta que habíamos metido la pata. Y el organizador no está más en la Federación.
–JB: Otra cosa que nos ayudó mucho fue la inclusión del Olímpico de Mar del Plata como una fecha de la Federación. Una carrera que tuvo 550 corredores, un nivel bárbaro, una carrera que debe ser la mejor del país y la pudimos tener nosotros, fiscalizándola y formando parte del campeonato. Fue un logro con mayúsculas.
–¿La Federación va en busca de la carrera o es el organizador el que recurre a la institución para integrar el calendario?
–JB: Esto último. Nosotros hacemos una asamblea donde les comunicamos a todos los que están interesados en meter su carrera en la Federación, en este caso el presidente de ISSports, Hernán Ibáñez, sobre el calendario.
–PM: Una fecha no se incorpora a nuestro calendario al azar, tiene que tener algunas ediciones ya. La del Mar del Plata sabemos bien de qué se trata. Pero, por ejemplo, Miramar,  que fue una que se incorporó este año, nosotros fuimos a ver una carrera el año pasado y estaba dentro de los parámetros, una carrera linda y con gente idónea, y por eso se incorpora.
–Hay un testeo, una evaluación en situ que es la que aprueba o no esa incorporación
–JB: Claro. Si vos querés incorporar una carrera a la Federación la tenés que hacer, ahí nosotros nos vamos a dar cuenta si salió bien. Aparte, los federados son un montón, casi 200, y son ellos los que van y después te dicen “Miramar salió muy bien”, “salió muy bien Baradero, por qué no la incorporás”. Ahora, el organizador tiene que venir y solicitar la carrera. Este año fueron 9, muchas más carreras no podés hacer.
–GC: Arranca la temporada a fines de octubre y termina prácticamente en abril. Más tiempo no te queda.
–PM: A nosotros nos sirvió incorporar Junín. ¿Por qué? Porque todas las carreras se hacían de Azul para abajo, pero para el norte ninguna. Y viste que Dios atiende en Capital. Entonces, al incorporar Junín, a nosotros nos permitió que la gente de Capital nos vea y ahí fue donde vino la masa de corredores nuevos, la gente de Capital que nosotros no captábamos.
–¿En cuánto se incrementó el número de federados respecto a la temporada 16-17?
–JB: Más o menos un 25% aumentó
–PM: Nosotros arrancamos hace tres años con 70 federados, y hoy somos aproximadamente 170. Hay más, pero algunos no corrieron.
–GC: Entre los federados que tenés, están los número 1 del país.
–JB: Esa es la otra, la calidad. Está Bárbara Buenahora, que fue la triatleta más importante que tuvo el país.
–PM: La única mujer argentina que ganó un Ironman, ganó en Brasil.
–JB: Romina Palacio, que salió cuarta en Bariloche, ganó Mar del Plata. Por supuesto Morandini, Ansaldo, Carletto, Gerónimo Dhereté está andando muy bien, Rosenbaum, que ganó en Miramar. Un muy alto nivel, y la mayoría están federados.


IRONMAN: “EL EMBATE ES GRANDE, TANTO FÍSICO COMO PSICOLÓGICO”   

“En noviembre tuvimos la posibilidad de ir a fiscalizar, en la parte de ciclismo, el Ironman. La Federación fue parte del primer Ironman que se hizo en Argentina. Y a la noche cenamos con el organizador. Nosotros le comentábamos que los clientes de él salen de nuestras carreras”, dice José “Cascote” Bogliolo, entre el orgullo y el pie para abordar un tema que genera múltiples miradas en torno a un concepto: el progreso deportivo. “Después te agarra la fiebre del triatlón y te vas poniendo objetivos cada vez más grandes y demás, pero el puntapié son este tipo de carreras”.
–PM: Hubo doce azuleños que corrieron el Ironman.
–GC: El Ironman debió haber sido en marzo, cosa que si la Federación comienza la temporada en octubre y la terminás en marzo, un campeonato de triatlones short y olímpicos, y de alguna manera cerrás con el Ironman, pero en marzo. Pero en Argentina fue en noviembre, principios de diciembre, con lo cual el triatleta llegó al tope en ese momento y después la temporada se le complicó.
–¿Qué tan grande es el impacto en un triatleta que no es elite, cuando se decide por correr un Ironman?
–JB: El Ironman es como un Tsunami y arrastra todo. Arrastra desde lo económico, porque si le saca 800 dólares a un corredor, lo fusila para toda la temporada. Porque está bien, se puede pagar con tarjeta y todo, pero después de un entrenamiento son 5, 6 geles para alimentarte y gastaste 400 pesos. No es para cualquiera el Ironman. Si querés mejorar, tenés que incluir nutricionista, productos para hidratarte, productos para recuperarte.
–PM: El Ironman te liquida.
–JB: Es que hay una carga emocional, psicológica con el Ironman y es que vos te anotás, sólo eso, y ya sos distinto. Es un tema que daría para otra entrevista, pero es fuerte.
–¿Podríamos decir que desde la perspectiva de la Federación, el furor del Ironman actúa en desmedro de la plenitud de la actividad triatleta?
–JB: Hemos resistido el embate de este Tsunami. Hay muchas consecuencias de ese furor del que hablamos. Hay atletas que adelantan los tiempos: corren un short, corren un olímpico, corren algo más y “che, yo quiero correr un Ironman”. Después se terminan los objetivos y se termina ese corredor, porque después que corrés un Ironman no querés correr más nada.
–Ese quemar etapas es una expresión de la sobreestimación.
–JB: Es que no hay disfrute. Corré un triatlón, disfrutá, pasala bien, corto un corto, después un olímpico, después correte un Medio. Asimilá un montón entrenamiento, preparate y después sí corré un Ironman como un corolario. Nosotros estamos luchando con eso. El año pasado hubo tres Ironman y este año van a haber otros tres: el noviembre está el Medio en Nordelta, en diciembre es el Ironman y en marzo se corre el Ironman de Bariloche.
–Se trata de los extremos del calendario habitual de la Fe.Bo.Tria.
-JB: Son los dos extremos. Nosotros tuvimos muchos que no fueron a Claromecó porque iban a Bariloche al Ironman. Y después no fueron a Miramar porque dijeron “ya no llegamos con las carreras reglamentarias, para qué voy a ir a Miramar”.  Y vos estás luchando con ello.
–PM: Sobre todo el de diciembre, que es el que lo desgaste físicamente. Hay muchos que te dicen “yo me voy a anotar”, pero ya la primera no la corre, la otra tampoco… “che, no voy a correr más”. Y perdimos un triatleta.
–JB: Después de ser Ironman, bajar al llano cuesta… Para correr Ironman hay que estar muy bien y el embate es grande, tanto físico como psicológico. No es joda, podés quedar mal: porque te obsesionas, porque siempre el entrenamiento es poco, si nadaste 2000, tendrías que haber nadado 3000, y si en bici hiciste 100 hubiera sido mejor hacer 150.
–¿Tan grande es el impacto en el ego de un atleta?
–JB: Cuando los tipos hacen una propaganda de un Ironman, parece que sos Ironman o no sos nada. Y nosotros formamos triatletas, que el día de mañana quieran correr un Ironman no importa, pero nosotros queremos que hagan nuestro deporte. Porque nos gusta, nos apasiona y formamos gente.
Lo otro es ficticio. Porque para un ciudadano común completar un triatlón de la distancia del azuleño –750 metros, 20 kilómetros y 5 kilómetros– es una proeza deportiva. Ahora si vos querés dedicar gran parte de tu vida a entrenar para completar un Ironamn, o dos o tres o diez, eso ya es una opción de vida, no es el objetivo que tiene la Federación.


“LA CARRERA QUE HAY QUE CORRER”

 

Flavio Morandini, en la edición 2018 del Triatlón Ciudad de Azul.
FOTO ADRIÁN GELOSI


–¿Qué lugar ha ganado el Triatlón Ciudad de Azul entre los triatletas foráneos? Se los pregunto como dirigentes más allá de ser azuleños.
–PM: La de Azul es la carrera que hay que correr. Azul es la carrera.
–GC: Lo que pasa que los grandes triatletas vienen porque está bien organizado. Tenés un arroyo bien boyado, una ruta que está cortada, el pedestrismo se corre en la ciudad y con mucha gente. Son detalles que ellos tienen mucho en cuenta.
–JB: Si bien somos azuleños, el triatlón de Azul es un sentimiento, un clásico, como lo dijo Morandini. La de Azul es la carrera que ha sido la vedette durante años dentro de la Federación, la de más convocatoria. Y ahora, a partir del 31° aniversario, que explotó y vinieron 350 atletas, ha quedado como que es un clásico. Pero es muy difícil mantener semejante nivel de organización: todos los años tenés que esmerarte para que salga un poco mejor.
–¿Consideran que ya llegó a su techo?
–JB: Carreras de la Federación que tengan una cena de carbohidratos el viernes, la de Azul es la única. Que tenga la cantidad de corredores y el acompañamiento de la gente…porque acá la cantidad de público es impresionante. Después, el lugar. Yo creo que Azul puede incorporar más gente, aunque no sé hasta dónde da la capacidad para incorporar más corredores.
–¿Y en cuanto a la organización?
–JB: Yo creo que el techo organizativo está ahí. Porque para lo que se cobra… Un Ironman te cobra la inscripción 800 dólares, un Medio Ironman, 450 dólares. Y acá hubo gente que pagó 250 pesos el triatlón de Azul.
–¿Qué nivel de influencia le atribuyen al triatlón local en la cantidad de azuleños que se ha volcado a esta disciplina?
–PM: ¡Es el pilar!
–JB: El infanto juvenil, todas las otras carreras que se realizan en la ciudad, triatlones, duatlones, rural, todo eso suma a que la gente quiera estar en esta carrera. Ha ido generando un montón de triatletas.
–PM: De hecho, en Azul hay más de 15 Ironman. No es fácil conseguir una ciudad que tenga 15 tipos que hayan ido al Ironman. Eso es porque se hace el triatlón acá.
 

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