CON SALUD, TRABAJO Y PASIÓN

El Auto Moto Club Azul canta los cuarenta

“Cacho” Franco e Ignacio Laborda, en el autódromo del AMCA. “Azul tiene que saber que lo prometido dejó de ser deuda, es casi cumplido”, enfatizó el primer presidente que tuvo el Auto Moto. El futuro playón de boxes, intervenido por una máquina vial en el movimiento de suelos. Dice el actual presidente del AMCA: “La gente que me acompaña hace cinco años, gracias a Dios, está dentro de esa gente que ve siempre la mitad del vaso lleno”.
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El futuro playón de boxes, intervenido por una máquina vial en el movimiento de suelos. Dice el actual presidente del AMCA: “La gente que me acompaña hace cinco años, gracias a Dios, está dentro de esa gente que ve siempre la mitad del vaso lleno”.

El 30 de enero de 1976 nacía el AMCA y Oscar Mauricio Franco resultaba electo como el primer presidente de su historia. Ahora, el que comenzó el camino y quien hoy lo sigue demarcando fueron entrevistados por EL TIEMPO. Una reciente mañana, en el flamante autódromo del club, “Cacho” e Ignacio Laborda volvieron por un rato a aquella génesis, surcaron por algunos recovecos de estas cuatro décadas y atravesaron la meta en este presente de obras y motivos profundos de celebración. Eso sí: no dejaron de acelerar, pues el camino tiene mucho por delante.

 

“Creció con voluntad y con el ánimo de todos aquellos muchachos jóvenes que éramos casi todos”. Oscar “Cacho” Franco dirá esa frase como al pasar, parado en uno de los extremos de la recta principal de “su” autódromo, pero por simple no es una referencia cualquiera. Porque algo hubo en ese germen de 40 años atrás, un impulso vital cuya ola expansiva actúa sobre el presente y multiplica ánimos, decisiones arriesgadas y amor por el Auto Moto Club Azul, el meollo de toda esta nota. Y como las instituciones son las personas que la integran, que le dan carácter, inserción social, prestigio, en fin, las que insuflan viento en sus velas, un nuevo aniversario del AMCA fue un pretexto valioso para dialogar con dos de las muchas personas significativas que hicieron, con lo bueno y lo malo, de esta institución lo que es hoy.

A la cita en el nuevo circuito, invadido actualmente por máquinas viales y camiones que poco descansan en el desarrollo de obras de infraestructura (los que no descansan son los trabajadores, desde ya), asistieron de mañana don “Cacho” –acompañado por su ladera inseparable, María, su compañera– e Ignacio Laborda, presidente del AMCA.

Con la particular música de fondo que interpreta una máquina que remueve el suelo del futuro playón de boxes, la charla fluye ante el mínimo estímulo del periodista; Franco rápidamente se internará en aquellos días veraniegos de 1976 y como un curador que guía el recorrido por una galería de cuadros, irá soltando referencias y pareceres entre recuerdos y nuevas miradas sobre el nacimiento del club. A su turno, Laborda tomará la posta en el diálogo (como lo hizo en la vida institucional) y además de ubicar su gestión en la historia de cuatro décadas fierreras de la institución, mirará hacia delante desde el asfalto que determina la recta del OMF, pues considera que “si nos quedamos únicamente viviendo de los recuerdos, nos quedamos estancados en el tiempo”.

 

–Cuando, 40 años atrás, tuvieron aquel primer atrevimiento –fundacional–, ¿era tal el entusiasmo y optimismo como para proyectar este nuevo autódromo (otro atrevimiento), que encima lleva su nombre?

–CF: Te diría que casi imposible, porque el nacimiento como organizadores y proyecto de traer a Azul algo tuerca era un espejismo, cuando en aquel entonces se conformó aquella subcomisión en el club Boca Juniors. ¿Por qué eso? Porque teníamos conocimiento de que si no había Personería Jurídica, por supuesto esto no tenía la importancia ni la seguridad que debía.

Nació ahí, creció con voluntad y con el ánimo de todos aquellos muchachos jóvenes que éramos casi todos, lo que también de la mano nació lo que se llamó Promocional 850. La categoría tuvo su primera presencia en sociedad como complemento del Ford T, que en aquella época era una figura importante dentro del ámbito zonal. Y dentro de esa categoría Promocional, que era Renault, Fiat 600 y Citroën, se presentó con cinco autos y el Ford T como hoy el Turismo Carretera. Así nace todo, y así crece todo.

–¿Los primeros desafíos que tuvieron ustedes pasaban más por lo deportivo o lo dirigencial?

–CF: Necesitábamos conocer los medios, las formas y, por qué no, las fórmulas de ir haciendo algo que supuestamente uno anhela. Sin pensar entonces lo que hoy estamos pisando –ustedes, nosotros y que lo harán, si Dios quiere, muy pronto aquellos que lo merecen en función de competencia de autos–.

Pasados tres años tuvimos el atrevimiento de querer organizar y hacer nacer un club que se llamó Auto Moto Club Azul, con las mismas personas, las mismas ganas, el mismo ánimo pero, por supuesto, con más conocimiento de lo legal. Eso nos permitió en el tiempo hacer muchas cosas: de poder alquilar un terreno para poder hacer pistas, también ayudar a los clubes de Azul en función de lo que era ser dirigente, casualmente también como una vocación del Automóvil Club Argentino, porque formamos parte a través de la Federación Nº 3, la que corresponde a Azul y todo el partido.

–¿Usted recuerda hoy cuál era el contexto regional automovilístico en el cual ustedes comenzaron con el AMCA? ¿Tenían donde buscar referencias?

–CF: Siempre hubo clubes fuertes, como el AMCO en Olavarría, que toda la vida hizo Turismo Carretera, y otros que clubes que también fueron importantes. Teníamos donde aprender, de lo nacional de aquella época pasarlo a lo zonal de hoy. Preguntamos, consultamos, viajaron amigos de Olavarría, amigos de Las Flores; el AMCO siempre estuvo cerca nuestro. Nunca nos dio vergüenza consultar y que nos orienten. ¿Y cuál fue el resultado nuestro? De los distintos dirigentes que pasaron, presidentes que tuvieron la oportunidad de poner en práctica sus ocurrencias (fueron todas, por supuesto, nobles, con ánimo de progreso), llegamos a que hoy por hoy tenemos una comisión muy bien formada, con un Auto Moto Club Azul debidamente reconocido en el orden nacional y tenemos lo que estamos pisando en este momento. Es un club que logró, con gente nueva, joven, con ánimo de hacer cosas, un sueño cumplido: estamos ahora pisando un piso reglamentado, reglamentario, con todas las exigencias propias que requiere un autódromo. Azul tiene que saber que lo prometido dejó de ser deuda, es casi cumplido, por eso es necesario el apoyo de toda una ciudad para ver cumplido totalmente este orgullo que uno tiene como azuleño y deportista.

–Este autódromo es un mojón fundamental en la historia del AMCA. ¿Usted podría traer a la charla  algunos otros momentos de igual o mayor importancia del club a lo largo de las cuatro décadas de vida?

–CF: Te voy a comentar algo que fue antes de un pensamiento nuestro de un futuro club: el primer ejercicio de algo tuerca en Azul, las famosas picadas que se hicieron en el Camino Viejo a Tandil. Dijimos entonces que algo teníamos que hacer. ¿Qué teníamos? Teníamos ganas, no teníamos plata, entonces se nos ocurrió correr picadas con gente de Azul, gente vecina, gente amiga. Ahí pudimos ver que el azuleño se entusiasmaba viendo algo así. Eso lo cito como una semilla de algo que después, como Subcomisión de Boca Juniors, hizo que nacieran las ganas de hacer algo más por Azul, se hizo; de ahí surgió el Auto Moto Club Azul. Después vino esa Personería Jurídica que nos dijo que podíamos hacer algo más, como por ejemplo, alquilar una chacra donde hicimos el circuito. Más adelante comprar un predio donde tuvimos el Panorámico en el Paso Mandagarán, que se alquiló y después se compró. De ese entonces a ahora fijate cuántas cosas se hicieron. Hoy decimos “lo hicimos”… ¡lo hicieron!, yo como azuleño digo “lo hicimos”, pero en realidad lo hicieron ellos, con un patrimonio propio del AMCA. Te podría nombrar un sinfín de cosas más, momentos importantes, pero hoy es tiempo de dejar lugar a los nuevos dirigentes, las nuevas ideas, la juventud. Así que te diría que como azuleño estoy orgulloso, como fundador del Auto Moto Club Azul, más que contento y como…tener un autódromo propio, ¿no te parece que es demasiado ya?.

 

Herencia ¿pesada?    

–Ignacio, de alguna manera “Cacho” te pasaba la posta generacional, dirigencial y, si se quiere, como amante del AMCA. ¿Es una herencia pesada?

–IL: Pesada en el sentido de que uno tiene que ser respetuoso de todas las generaciones que han dejado mucho tiempo de su vida para el automovilismo y para el Auto Moto Club Azul en particular. El caso de “Cacho”, más allá de su trayectoria en el automovilismo, yo siempre hago hincapié: cuando decidimos homenajearlo poniéndole su nombre al autódromo, quien conocía la historia del automovilismo deportivo en Azul y quien conocía la historia en particular del club, obviamente no había muchas opciones para elegir.

A nosotros nos tocó tomar la posta y darle continuidad a algo que arrancaron ellos con muchísimos sueños, muchos de los cuales fueron fundamentales en estos 40 años. Nos toca un momento histórico donde han estado dadas las condiciones para poder dar el saltito que le faltaba al club para poder garantizar, ojalá que por muchos años más, que se mantenga vivo el automovilismo deportivo.

–¿Por qué crees que se pueda dar una situación tan paradojal ante la construcción del autódromo, en el sentido de que mientras ustedes lo conciben como un paso indispensable para el club, para su patrimonio, otras opiniones lo consideren un despropósito?

–IL: Calculo que como hay gente optimista y hay gente pesimista, en esto pasa lo mismo. El ser humano de por sí teme a los cambios, hay gente que es más propensa a aferrarse a lo seguro y no innovar y hay gente que desafía el futuro tratando de ir para adelante. La gente que me acompaña hace cinco años, gracias a Dios, está dentro de esa gente que ve siempre la mitad del vaso lleno. Eso en una institución es muy importante, pues si nos quedamos únicamente viviendo de los recuerdos, nos quedamos estancados en el tiempo.

A nosotros nos dolió como a cualquiera de los dirigentes y más conociendo la historia del club. En muchos momentos he tenido charlas de café largas con los viejos, los dirigentes fundadores del club y sé que muchos han empeñado sus bienes para que el club pudiera adquirir su propia sede o el predio.


MOVIMIENTO DE SUELOS, 
MOVIMIENTO DE ÁNIMOS  

“El movimiento de suelos se empezó el 11 de enero de este año. Se había hecho la licitación previa de las empresas que presentaron propuestas al respecto. El 1 se hizo la apertura de sobres y ese mismo día iniciaron los trabajos”, cuenta Laborda acerca de una demorada obra que es el primer eslabón de otras muy importantes de cara a la habilitación.

Bossi Vial es la empresa que resultó adjudicataria de las obras; se hizo un concurso de precios y se fijó un pliego de obras a realizar.  “Esto tiene un plazo de obras por contrato de 60 días –explica el presidente del AMCA–, con un plazo de prórroga por cuestiones climáticas o cualquier otro inconveniente que pueda surgir de noventa. Ya tendríamos estar a mediado de marzo o principios de abril con el trabajo de suelo terminando”.

En el caso de los trabajos de alambrado, “el plazo es de unos 15, 20 días según lo estipuló la empresa que se va a hacer cargo. En paralelo con el suelo se va a ir haciendo el paredón de boxes y los pianitos, por lo que eso no demandaría tiempo extra”.

 

–Vale aclarar que se trata de los trabajos tan demorados como esenciales para llegar a las obras que permitan habilitar el circuito.

–IL: Son los trabajos que estábamos ansiando hace varios años, lo que siempre hablamos en cada una de las notas con vos. Incluyen lo que es la entrada a lo que es el sector de boxes, la realización del playón de boxes con el parque cerrado, el sobrante de tierra en todo el interior y el exterior de la pista para hacer el drenaje de las aguas de manera natural. Concluido ese trabajo, se va a trabajar en paralelo con lo que es la calle de boxes, el paredón frontal de boxes y la instalación de los pianitos.

Cuando todo eso esté delimitado y terminado, se empieza con el trabajo de alambrado; tanto el alambre olímpico perimetral de boxes y parque cerrado, con los tranquerones incluidos, como el perimetral que divide la pista de donde va a estar el público, eso ya ha sido adquirido en el mes de septiembre, cuando fue vendida la sede. Terminada la instalación completa del alambrado, estaríamos en condiciones de habilitar el circuito a lo que es la parte deportiva.

–¿Cómo tienen previsto resolver el suministro y distribución de energía eléctrica?

–IL: El tema de la luz nos tiene bastante preocupados. Porque si bien la tenemos a nada más que 800 metros, la gestión excede al AMCA y tiene que hacerse a través de la Cooperativa Eléctrica y el Municipio ante el organismo provincial. Por eso esperamos que con esta nueva gestión municipal, que ya se había comprometido antes a gestionarla, nos podamos poner de acuerdo y, en forma mancomunada, hacer los trámites necesarios. No solamente para que el autódromo tenga luz, sino que ese servicio va a beneficiar a todo un sector del partido muy amplio, un sector de chacras que arranca cerca de la avenida Chaves hasta pasando la ruta 226, son un montón de quintas, chacras y casas de habitación permanente que se verían beneficiadas con esa red.


EL CLUB, CON SEDE 

En el proyecto que encaramos en el autódromo nosotros, si bien estamos abordando la primera etapa, se han reservado –en la cabecera del predio– tres hectáreas que van a estar destinadas a lo que es la actividad social o de recreación de la institución, está proyectado un salón de eventos, la funcionalización de la sede ahí mismo, que es nada más que una sala de reunión y un privado. Sumaremos una plaza de juegos, una cancha de fútbol, una pileta y demás. Pero para llegar a concretar eso, primero tenemos que poner en funcionamiento la actividad propia que es el automovilismo, aquello que nos hará generar los recursos necesarios para encarar esa segunda etapa.

Por eso tenemos la tranquilidad de que si bien se vendió, el club no se va a quedar sin sede, sino que se va a concentrar todo acá.

La idea es concentrar la sede acá para que la familia se integre, como fue originariamente en el club, que no era que solamente venían los hombres, los pilotos a participar de la institución, sino que cada vez que había una reunión venía toda la gente con su familia. Eso hace que los hijos se integren a la institución y comiencen a sentirla como propia.


¡FELIZ CUMPLE, AMCA!

El 30 de enero de 1976 nacía el Auto Moto Club Azul. 40 años pasaron y gracias a grandes personas apasionadas  por el automovilismo deportivo se llega a esta fecha.

Mucho fue el esfuerzo, horas de trabajo, que muchos muchachos dieron en pos del club. Aún lo hacen, claro, es una realidad el nuevo Autódromo, pero los primeros, de la nada hicieron todo: el circuito, la sede, y carreras, muchas carreras que muchísimo público acompañaba, grandes batallas entre azuleños y olavarrienses en la Promo 850.

Yo ingresé al club allá por 1978, la comisión se reunía en un local de la calle San Martín, en los fondos de un pub, de la familia Cortéz. Las reuniones eran los martes cerca de las 9 de la noche. Recuerdo perfectamente que el tema más importante era, casi siempre, quién de los integrantes de la CD iba a firmar los documentos por la deuda que había con el Nuevo Banco de Azul.

Sé que citar a algunos apellidos es algo complicado, porque sería imposible recordar a todos los que trabajaron para la entidad. Pero sé también que a los que no nombre serán recordados por aquellos que vivieron las distintas etapas y lean estas líneas (sabrán disculpar la omisión).

Los Martínez, Rafael y Julio, Dours, Cerda, Bilbao, Castro, Tuminaro, Valicenti (Chola), Kessler, Delgado, Serres, Quattrocchio, Mantelli, D’Alfonso, Gaiba, Nobili, Salerno, Portales, Sarasola, Laborda, Rubare, Frontalini, Tártara, Franco, Tonel, Sarno, Huarte, Arriando, Cocane, y muchos más.

Hitos fueron los rally de 850, transformados en su lapso de duración en un clásico de la categoría; el rally federal, con nombres rutilantes del automovilismo nacional como Traverso, Guerra, Banfi, Satriano, Menem, Croceri, al cual la revista Corsa evaluó de excelente en su organización.

En 2016 el desafío es el nuevo predio, el “Cacho” Franco, en el se trabaja duramente para tenerlo listo en algunos días más. Se trabaja para que los azuleños vuelvan a tener carreras de autos después de muchos años de inactividad.

Solo me queda decir: ¡FELIZ CUMPLE, AMCA!

Por Claudio Hospitaleche.

 

 

 

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