TRAS LA REALIZACIÓN DE UN JUICIO CON JURADOS

El autor de un homicidio fue condenado ayer a dos años y cuatro meses de prisión en suspenso

El lunes de la semana pasada un jurado popular lo había declarado “culpable”, al considerarlo autor penalmente responsable de un “homicidio agravado por el uso de arma de fuego con exceso en la legítima defensa”. El hecho materia de este proceso obedeció a cuestiones pasionales y sucedió en Rauch en enero de 2014. Según lo que quedó probado en el debate, el encausado mató de un disparo a la ex pareja de quien por ese entonces era su novia, hecho ocurrido en una plaza y mientras se estaba realizando un festival artístico a beneficio del hospital municipal de la vecina ciudad. La sanción que recibió el imputado derivó en que ayer el juez que intervino en este debate, cuando anunció el monto y el tipo de pena que le había impuesto, ordenara su excarcelación.

 

Una pena de dos años y cuatro meses de prisión de ejecución condicional le impusieron ayer a un joven al que un jurado popular había hallado “culpable” de lo que fue considerado un homicidio agravado por el uso de arma de fuego con exceso en la legítima defensa, un hecho relacionado con connotaciones pasionales y que había ocurrido en Rauch en enero de 2014.

El caso se había convertido en materia de un juicio con jurados, que se desarrolló a través del Tribunal Oral en lo Criminal número 2 y tuvo como escenario la sala que la Cámara de Apelaciones en lo Penal posee en el tercer piso del Palacio de Justicia local.

El lunes de la semana pasada, mismo día en que se realizó el proceso de selección de jurados, los doce ciudadanos que resultaron elegidos como miembros titulares en este proceso se pronunciaron a favor de declarar “culpable” al acusado.

Eso derivó en que ayer el juez Gustavo Abudarham, magistrado que intervino en el debate en representación del TOC 2, anunciara el fallo con veredicto condenatorio para el joven que fue juzgado, a quien voceros judiciales identificaron como Wilfredo Martín Supato.

De 28 años y oriundo de Rauch, teniendo en cuenta el tipo de pena que le fue impuesta y el tiempo que llevaba privado de la libertad con prisión preventiva no firme, ayer fue excarcelado desde la Unidad 37, la cárcel ubicada en la localidad de Barker donde se encontraba.

El quinto juicio

En lo que fue el quinto de los juicios con jurados que se hacen en Azul desde que en la provincia de Buenos Aires se sancionó la ley que contempla la realización de este tipo de procesos, el acusado estuvo representado por el defensor Oficial Marcelo Sobrino, mientras que la acusación, a través del Ministerio Público Fiscal, la llevó adelante la Dra. Neli Rosas, actual titular de la UFI 1.

Supato había llegado a este proceso acusado del delito “homicidio agravado por el uso de arma de fuego”, aunque el jurado popular lo declaró autor penalmente responsable de un homicidio agravado por el uso de arma de fuego con exceso en la legítima defensa, después de escuchar el lunes de la semana que pasó lo que fueron las diferentes versiones de los testigos convocados por las partes al proceso desarrollado en el tercer piso del Palacio de Justicia local.

La manera en que el jurado popular encuadró el caso fue coincidente con uno de los planteos que en forma subsidiaria hiciera la Defensa del autor de este homicidio.

En ese contexto, el Dr. Sobrino había solicitado en principio que su defendido fuera declarado “no culpable”, ya que consideraba que cuando cometió el homicidio -al matar de un disparo con una pistola a la ex pareja de quien era su novia al momento en que el hecho sucedió- había actuado amparado en la “causal de justificación de legítima defensa”.

Pero finalmente, cuando en horas de la noche del lunes de la semana anterior el jurado anunció el veredicto de culpabilidad para Supato, al momento de calificar el hecho los ciudadanos que participaron de este debate fueron coincidentes con uno de los planteos que en subsidio había hecho el defensor Oficial Sobrino.

Para ese entonces, distinto había sido el enfoque de la fiscal Rosas, quien en su alegato solicitó al jurado que Supato fuera considerado “culpable” de un “homicidio agravado por el uso de arma de fuego”, calificación que de haber prosperado hubiera derivado en la imposición de una pena superior a los diez años de prisión.

Cuando el viernes pasado las partes y el juez, ya sin la presencia del jurado popular que tres días antes había encontrado culpable a Supato, volvieron a reunirse, sobre la base de la calificación penal otorgada al hecho la fiscal Rosas solicitó -sin que tampoco prosperara- que el autor de este homicidio atenuado fuera condenado a cinco años y siete meses de prisión. También, que fuera inhabilitado durante diez años “para portar armas de fuego en cualquiera de sus categorías”.

En tanto, el Defensor Oficial consideró en esa instancia del proceso que a Supato se le debía aplicar como pena y a modo de condena una sanción “del tipo culposo”, por lo que pidió el mínimo legal de esa figura: ocho meses de prisión en suspenso.

En subsidio, le había solicitado al juez Abudarham que la pena a imponerle al joven no superara ese tiempo que llevaba preso.

Finalmente, ayer Supato fue condenado a los ya referidos dos años y cuatro meses de prisión de ejecución condicional. Además, fue inhabilitado por el término de seis años y ocho meses “para la tenencia, portación y uso de armas de fuego”.

“El modo de cumplimiento de la pena impuesta resulta procedente en atención a que se trata de primera condena y el monto de la pena impuesta no supera los tres años de prisión”, agregó el juez Abudarham en lo dispuesto.

Teniendo en cuenta los pedidos formulados por las partes en la audiencia del viernes pasado, el juez del TOC 2 valoró como atenuantes para el autor de este homicidio su falta de antecedentes penales y “el buen concepto que del encausado se acreditó mediante la prueba testimonial rendida en el debate”.

Y como agravantes, tuvo en cuenta como circunstancias “haber concurrido al lugar del hecho, donde se llevaba a cabo un espectáculo público, armado con el arma de fuego” y “la actitud de fuga desplegada por el encausado, desentendiéndose de la suerte de la víctima”, una vez que le disparó en una plaza de Rauch a la víctima.

La excarcelación de Wilfredo Martín Supato, también dispuesta ayer, incluyó que la misma se hiciera desde la unidad penal donde estaba preso “bajo caución juratoria”, ya que -además del tipo de pena que le fue impuesta en este juicio con jurados- había agotado “en prisión preventiva la condena impuesta por sentencia no firme”.

Eso se tradujo en que le fueran impuestas las siguientes pautas de conducta por el término de lo que dure la condena: “constituir domicilio dentro del territorio de la Provincia de Buenos Aires, en el cual se le efectuarán las notificaciones y emplazamientos y de donde no se podrá ausentar por más de 24 horas sin aviso previo y autorización de este Órgano Jurisdiccional, debiendo denunciar las circunstancias que puedan imponerle una ausencia por lapso de tiempo mayor” y “someterse al contralor del Patronato de Liberados”.

“Todo ello bajo apercibimiento de que, si no cumpliera con todas o alguna de las condiciones impuestas, se revocará el beneficio acordado”, escribió también el juez Abudarham en la parte resolutiva de este juicio con jurados.

El dato

De los cinco juicios con jurados que se han hecho hasta el momento en Azul -tres el año pasado y dos durante el actual-, tres de esos procesos terminaron en condenas para los acusados y dos, en absoluciones. El que finalizó ayer fue el primero que se realizó en el Tribunal Oral en lo Criminal número 2, ya que todos los demás se hicieron en el Tribunal Oral en lo Criminal número 1.

ALGUNOS ASPECTOS DEL CASO

El joven condenado por este homicidio fue excarcelado ayer.

EL DIARIO DE RAUCH

El Dr. Marcelo Sobrino, abogado del joven condenado ayer por este homicidio atenuado, afirmó en diálogo con este diario que el crimen materia de este juicio con jurados había obedecido a “connotaciones pasionales”.

El hecho sucedió en Rauch, ni bien habían transcurrido unos minutos del 20 de enero de 2014.

Aquel día se estaba realizando en la Plaza Sarmiento, situada en Avenida Perón y San Martín, un evento artístico musical solidario a beneficio del Hospital Municipal de la vecina ciudad.

El hombre al que Supato mató de un disparo tenía 31 años y se llamaba Miguel Ángel Valdez.

Valdez era la ex pareja de la mujer que en ese momento era novia del joven condenado ayer a dos años y cuatro meses de prisión en suspenso por este homicidio.

Con esa mujer, que declaró en el debate, Supato había tenido un hijo, aunque actualmente están separados, según señaló también el funcionario judicial azuleño en el diálogo mantenido con este diario.

En las circunstancias antes mencionadas, Valdez recibió “en la zona pectoral un disparo de arma de fuego tipo pistola calibre 22 marca GMC color negra”, se detalló en el acta relacionada con este juicio con jurados.

La herida se tradujo en su inmediato deceso aquel día, al tiempo que instantes después fue detenido como el autor del crimen el joven condenado y excarcelado ayer.

Según señaló el defensor Oficial Sobrino, Supato y su novia de aquel entonces eran amenazados en forma permanente por Valdez, quien había sido pareja de la joven, que en ese momento estaba embarazada del autor de este homicidio que -según el jurado popular concluyó- fue cometido “con exceso en la legítima defensa”.

“La víctima los amenazada. Primero a la chica, luego a Supato y posteriormente a ambos”, señaló el funcionario judicial sobre las circunstancias relacionadas con este hecho, algo de lo que también dieron cuenta cuando declararon tanto el autor del homicidio como su ex novia.

Esa situación, explicó también el Dr. Sobrino, había llevado a su defendido a que decidiera portar un arma de fuego, esa pistola calibre 22 con la que le disparó a Valdez en el paseo público.

Aquella noche, junto con la víctima, otros sujetos rodearon a Supato y comenzaron a agredirlo, a lo que él respondió efectuando ese disparo.

Tanto el encausado como su ex novia afirmaron en el debate que Valdez también estaba armado, aunque esa otra arma de fuego nunca pudo ser hallada, al parecer porque se la llevó uno de los conocidos que lo acompañaba, una vez que el hombre fue herido de ese disparo en el pecho que terminó con su vida.

Cuando personal policial tomó intervención en el caso, instantes después a ocurrido el deceso de Valdez -que era albañil y tenía dos hijos- el homicida fue detenido, en momentos que deambulaba por la vía pública y aún portaba el arma de fuego con la que efectuó el disparo.

Desde ese día estuvo privado de la libertad, hasta que ayer, al conocerse la pena que le fue impuesta como autor de este homicidio atenuado, fue excarcelado.

¡Deja un Comentario!

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *