EL ATAQUE AÉREO DEL 16 DE JUNIO DE 1955

El azuleño que bombardeó Plaza de Mayo

“Curro” Carús (señalado con una flecha) arriba a Puerto Nuevo, Buenos Aires, el 28 de septiembre de 1955, luego del exilio en Uruguay tras los bombardeos efectuados el 16 de junio.El comandante Carlos E. Carús (indicado con una flecha) integra el contingente argentino de aviadores para la misión Congo, en 1961.Documentos de carácter reservado sobre la participación de la Marina de Guerra en los ataques del 16 de junio de 1955. Documentos de carácter reservado sobre la participación de la Marina de Guerra en los ataques del 16 de junio de 1955.
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“Curro” Carús (señalado con una flecha) arriba a Puerto Nuevo, Buenos Aires, el 28 de septiembre de 1955, luego del exilio en Uruguay tras los bombardeos efectuados el 16 de junio.

Carlos Enrique Carús tenía grado de capitán y pertenecía a la flota aérea de la base Morón. Su apodo era “Curro”. El 16 de junio de 1955 encabezó una flotilla que atacó el centro político de Buenos Aires con el objetivo de eliminar al presidente Perón y, con él, a su gobierno. El propósito no se cumplió. Pero las ráfagas de metralla arreciaron sobre Plaza de Mayo, junto con las bombas lanzadas desde los Gloster Meteor.

 

 

Escribe: Marcial Luna (*) lunasche@yahoo.com – Investigación Exclusiva para EL TIEMPO

NOTA I

La jornada golpista del 16 al 23 de septiembre de 1955 tuvo un violento precedente, el 16 de junio de ese año, cuando una flotilla aérea intentó eliminar al presidente Perón y atacó la Casa de Gobierno y zonas aledañas estratégicas, como la Plaza de Mayo. Los muertos, por las bombas de 100 y 50 kilos y las ráfagas de metralla 20 mm. de las aeronaves, se contaron por decenas. Ese día, Azul tuvo la extraña particularidad de contar con un victimario y una víctima.

 

Conmoción Interna   

El azuleño Carlos Enrique “Curro” Carús encabezó la escuadrilla de la VII Brigada de la Fuerza Aérea con asiento en Morón, que, en un momento fundamental del 16 de junio, piloteó los poderosos caza Gloster Meteor. De origen británico, esta serie de aviones había tenido una destacada participación durante la Segunda Guerra Mundial y fueron incorporados por la Fuerza Aérea Argentina en los años ‘40.

Son los expedientes desclasificados de la época los que contienen los elementos probatorios. Por ejemplo, uno que indicó en su portada “Secreto”, del Ministerio de Guerra, denominado Informe de los sucesos de la Revolución del 16 de junio de 1955.

En el Folio 34 se deja perfectamente en claro que se organizó “la provisión, distribución y preparación del armamento de los aviones, sus bombas, portabombas, espoletas, etc. en especial a partir del 1° de junio del corriente año”. Esto confirma que la asonada fue preparada con suficiente anticipación. No se trató, pues, de un “acto espontáneo”.

El día 16 de junio, a las 11,30 se adoptaron las primeras medidas en jurisdicción de la Marina de Guerra, luego de una orden emitida por el Comando Naval (Folio 70).

Poco antes de que los golpistas rociaran con bombas la Plaza de Mayo, a las 12,40 la comandancia de la Base Naval Puerto Belgrano, a la par que informó la puesta en vigencia del Plan CONINTES, entregó una orden para que fuese leída a la tropa, a través de sus jefes: “Se recuerda al personal que por imperar el Estado de Guerra Interno debe cumplir estrictamente las órdenes y consignas impartidas, en su defecto será pasible de las sanciones disciplinarias previstas en el Código de Justicia Militar en la parte correspondiente al Estado de Guerra”. (Folio 71) Este tipo de orden es la que explica por qué aparecieron conscriptos, muchas veces, en operaciones militares, desde allanamientos hasta golpes de Estado.

 

Raíces en Azul

El aviador militar Carlos Enrique “Curro” Carús nació en Azul y tuvo siete hermanos: María Clotilde, María Emma, María Elena, José Agustín, María Isabel, Clotilde Gloria y Agustín Juan. Su madre fue Emma Marquestau.

El padre de “Curro” fue el exintendente de Azul por el partido conservador, Agustín J. Carús. Había nacido en Azul en el año 1887, era hijo del martillero José A. Carús –de notoria actividad mercantil en Azul a fines del Siglo XIX– y estudió Derecho en la Universidad Nacional de La Plata. Se graduó en 1914 y, poco después, retorno a Azul. En representación del conservadurismo argentino, Agustín J. Carús no sólo fue intendente de Azul, sino diputado provincial por tres períodos y diputado nacional en dos oportunidades. En la nota necrológica –publicada en este diario el 28.5.1963– se destacó que en 1930 fue designado intendente y gobernó durante esa década, aunque hubo interinatos. Se recuerdan algunas obras de su gestión: el balneario, el Mercado municipal, las portadas del Parque y del Cementerio, entre otras. Murió el 27 de mayo de 1963, en el Hospital de Aeronáutica de la Capital Federal. Los restos fueron desplazados hasta Azul en un avión ambulancia. Por su parte, en el avión “Independencia” de la Presidencia de la Nación se transportó a los familiares, para realizar el sepelio en esta ciudad.

 

El ataque

“Curro” Carús estudió en Azul y su pasión por los aviones lo impulsó a ingresar en la Fuerza Aérea Argentina. Para 1955, estaba incorporado, con grado de capitán, al Grupo 3 de Caza de la VII Brigada (Base Aérea de Morón). El comandante, en ese momento, era el comodoro Carlos Alberto Soto.

Las órdenes que recibieron los pilotos –entre ellos Carús– aquella mañana del 16 de junio de 1955 fueron directas: debían eliminar a Perón. El azuleño no participó de los dos primeros vuelos que realizaron los cinco bombarderos Beechcraft –que arrojaron bombas de 100 kilogramos–, seguidos por quince North American AT-6, diseñados para poder realizar un bombardeo en picada. Estos equipos fueron los responsables de los primeros ataques sobre Casa de Gobierno y Plaza de Mayo, pasadas las 12,30 del 16 de junio de 1955 (Como desarrollaremos en otro artículo, en esos primeros bombardeos fue muerto otro azuleño, que caminaba rumbo a la plaza).

Según establece otro de los documentos consultados –de carácter “Reservado”: Presidencia de la Nación, Casa Militar, Síntesis de los acontecimientos desarrollados durante la jornada del 16 de junio de 1955 en la Casa Rosada– el día 16 el presidente Perón inició su actividad a las 7, con las audiencias previstas. “En el curso de la mañana se habían recibido distintas noticias, las que, preferentemente, eran propaladas por personas vinculadas con el clero […] Estas noticias podrían configurar la gestación de un acto subversivo”. (Folio 1)

Poco antes de las 11, Perón fue informado sobre el inicio de una conspiración. Por ese motivo se retiró de Casa de Gobierno y se alojó en el Ministerio de Ejército. (Folios 2-3) Además, se establecieron puestos de combates en diferentes puntos estratégicos de la Casa Rosada.

“A las 12,40 horas, aproximadamente, del día 16 de junio, el histórico edificio sufrió las tremendas sacudidas producidas por la explosión de potentes bombas aéreas. El incesante rugir de motores de aviones evidenciaba la ejecución contra el edificio, francamente expuesto, de una acción aérea planificada”. (Folios 4-5) Al mismo tiempo, tres camiones y un jeep con tropa de Infantería de Marina abrieron fuego “con pistolas ametralladoras, contra la Casa de Gobierno a la altura del Salón de Acuerdos”, y luego contra otros sectores del edificio.

El expediente citado revela que Carús participó del ataque de las 15,30. Fue el capitán de la escuadrilla, que voló a baja altura sobre la avenida Rivadavia. En cercanías del Cabildo, los pilotos abrieron las compuertas para iniciar el bombardeo. Primero lo hizo Carús y luego los tenientes Luis A. Soto, Juan Carlos Carpio, Guillermo Palacios y Enrique Marelli. Acribillaron la sede gubernamental y giraron en torno al Río de la Plata, para volver y ametrallar la parte posterior del edificio. “Alrededor de las 15,30 horas, se intensifica el ataque terrestre y aéreo rompiéndose, de esta manera, la pequeña tregua que vivieron sus defensores […] Poco después, se produce un intenso ataque aéreo rebelde, ejecutado por aviones de bombardeo y ataque [Gloster Meteor], sobre la Casa de Gobierno, y del Pueblo que ocupaba las calles adyacentes.” (Folios 11-12)

Para las 17 la Marina de Guerra, al ver fracasado su intento golpista, ya había iniciado el proceso de rendición. A muchos sorprendió, entonces, que a las 17,30 otra escuadrilla de cazas Gloster Meteor –también al mando de Carús y conformada además por los tenientes Rafael Cantisani, Armando Jeannot y Enrique Marelli– reapareció volando a baja altura y disparó contra el Departamento de Policía, el Ministerio de Comunicaciones y, nuevamente, la Casa de Gobierno. De pasada, los pilotos atacaron la manifestación que realizaba la CGT en Plaza de Mayo. Allí murió el dirigente obrero Héctor Pessano, junto con muchos otros. Señala el expediente: “[Después de las 17 horas] La calma fue interrumpida por un nuevo ataque aéreo dirigido al edificio de la Casa de Gobierno, produciendo nuevos derrumbamientos de sus techos y paredes […] El último pasaje de los aviones enemigos fue hecho por dos máquinas a reacción que, en su fuga, ametrallaron la Casa de Gobierno y al público que ocupaba la Plaza de Mayo, mientras la defensa antiaérea propia rechazaba el insólito ataque hecho al Pueblo indefenso”. (Folio 14)

La mayoría de estos aviadores, luego de atacar con bombas y metrallas la zona de Plaza de Mayo y Casa de Gobierno, continuó viaje hacia Uruguay, país que les dio refugio en concepto de “asilo político”. El de esa jornada, para algunos investigadores, fue el auténtico bautismo de fuego de la Fuerza Aérea Argentina, aunque desde la propia fuerza se afirma que ello ocurrió recién en la Guerra de Malvinas (1982). Las víctimas de los bombardeos del 16 de junio de 1955 sumaron más de trescientas, y hubo al menos dos mil heridos graves, parte de los cuales sobrevivieron lisiados.

 

Partición argentina

La Argentina, dividida sangrientamente en peronismo/antiperonismo, fue testigo el 28 de septiembre de 1955 de un hecho singular. Ese día retornaron, entre otras personas, los pilotos que protagonizaron los bombardeos del 16 de junio. Fueron 201 civiles y militares que se habían exiliado en Uruguay y 173 cadetes del Liceo Naval Almirante Brown los que arribaron a Puerto Nuevo, en Capital Federal. Unas quince mil personas, según estimó El Tiempo en su edición del día 29, los recibieron entonando el Himno Nacional Argentino. El capitán Carlos Enrique Carús “tenía una hinchada muy numerosa, al punto de ser uno de los que mayores muestras de simpatía y afecto recibieron”.

La crónica periodística añade: “También era fácil de advertir que desde el muelle un cartelón [indicaba] Estudiantes exilados, ¡Viva FUA! […] Curro Carús descendió detrás [del profesor Esteban F.] Rondanina. En ese momento el cronista vio a una señora que pedía paso entre los marineros y soldados. Era la señora madre del aviador que [caía] con toda su ternura en los brazos del hijo, en una escena de contagiosa emotividad. ‘Esto es por ti, Curro, esto es por ti, hijo mío’, decía sollozando la madre que tantas horas de angustia había vivido” (El Tiempo, 29.9.1955, Pág. 1).

Naturalmente, los decretos de baja de los militares, marinos y aviadores que participaron de los bombardeos del 16 de junio, con la “Revolución Libertadora”, quedaron sin efecto (La Razón, 19.8.1955; La Nación, 8.7.1955; Clarín, 18.6.1955).

 

Misiones y distinciones

“Curro” Carús, uno de los pilotos que portó la consigna “Cristo Vence” en los Gloster Meteor, luego del ’55 tuvo escasas apariciones públicas. A fines de 1957 se realizó la Semana de la Aeronáutica, una jornada compartida con pilotos de Estados Unidos. De acuerdo con la Revista Nacional de Aeronáutica, edición de diciembre de ese año, “la demostración de acrobacia individual corrió por cuenta del Capitán Carlos E. Carús”.

En julio de 1960, oficiales de la Fuerza Aérea Argentina integraron el Contingente Militar de la Organización de las Naciones Unidas en la República del Congo Belga, renombrada en 1971 como República del Zaire. El comandante Carlos Enrique Carús encabezó el segundo contingente de oficiales, que permaneció en el país africano entre enero y julio de 1961.

Así se refleja en las Actas del IV Congreso Internacional de Historia Aeronáutica Militar Argentina, de septiembre de 2016 (Dirección de Estudios Históricos, Secretaría General de la Fuerza Aérea Argentina). Convocados por la ONU, los pilotos argentinos participaron de diversas actividades. Esta intervención no impidió que el líder anticolonialista Patrice Lumumba fuese asesinado. El país inició un proceso de sangría que se prolongaría demasiados años.

La intervención de Carús y otros militares argentinos se extendió en el Congo hasta 1963. Se había dispuesto durante la presidencia de Arturo Frondizi, a través del decreto 10.570 de 1960.

Habían pasado cuarenta y dos años de los bombardeos contra la Casa de Gobierno y Plaza de Mayo. Prácticamente nadie hablaba ya de los muertos del 16 de junio de 1955. Pero precisamente cuarenta y dos años después, “Curro” Carús enfiló hacia la Casa Rosada, esta vez con otros propósitos.

Es posible leerlo en La Nación del 14 de agosto de 1997: por esta intervención en el corazón de África, el presidente Carlos Menem entregó distinciones al brigadier mayor Jesús Orlando Capellini; comodoros Antonio Raúl Mantel y Adolfo González Albarracín; y al vicecomodoro Carlos Enrique Carús.

 

(*) Profesor de historia y periodista. Desde 1989 ha trabajado en las redacciones de diario El Tiempo de Azul y LU 10 Radio Azul. Compartió el proyecto televisivo Estudio2 con su colega Carlos Comparato, por la señal TV2.

También participó de la edición de la Revista Contraste, a principios de la década del 90. Autor de los libros “Chaves, el primer asesinato de la ‘Revolución Libertadora’” y de “El copamiento de Azul”.

 

INTEGRANTE DEL MACH BUSTER’S CLUB

 

Carlos Enrique Carús al ser nombrado edecán de Presidencia de la Nación, 1961.

En la edición del 16 de diciembre de 1963 de este diario se incluyó un breve perfil profesional de “Curro” Carús. Se informó que, en 1953, obtuvo su primera distinción: “Piloto de Guerra Honorario de la Fuerza Aérea” con una experiencia en Chile. Como aviador acróbata solista participó en festivales aeronáuticos internacionales (años 1956, 1957 y 1959). En 1961 logró vencer la “barrera del sonido” comandando un avión estadounidense Thunderbird, por lo que fue distinguido especialmente, lo nombraron miembro del Mach Buster’s Club, institución famosa de los pilotos de los EE.UU., con socios de otros países (como el caso de Carús) especialmente incorporados. El 1 de enero de 1961, durante el mandato de Frondizi, fue designado edecán del Presidente de la Nación.

EL DATO:

El próximo domingo será publicada la segunda nota de esta serie compuesta por siete artículos.

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