PIDO GANCHO

“El balance del programa es muy positivo”

Así lo expresó el coordinador de la mencionada iniciativa, el licenciado Carlos Pagano, quien dialogó con este medio acerca de la propuesta que se viene desarrollando desde 2013 y que tiene como una de sus finalidades implementar acciones integrales de prevención de la violencia contra niños, niñas y adolescentes a nivel local. Entre otras cosas, el sociólogo azuleño destacó que “siempre hay cosas por hacer. Pero había un espacio vacío sobre estos temas y tenemos la voluntad de seguir avanzando”.

 

El sociólogo Carlos Pagano habló con EL TIEMPO sobre el desarrollo del  Programa Pido Gancho.
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El sociólogo Carlos Pagano habló con EL TIEMPO sobre el desarrollo del Programa Pido Gancho.

Dependiente de la Facultad de Derecho de la UNICEN, el Programa “Pido Gancho”, propone implementar acciones integrales de prevención de la violencia contra niños, niñas y adolescentes a nivel local, desde un enfoque de derechos y una perspectiva de relaciones de género, y a su vez promover el derecho a una vida libre de violencia de los mismos tanto en el ámbito privado como público y teniendo en cuenta sus puntos de vistas y participación.

Igualmente, la iniciativa tiene como otro objetivo dar prioridad a la formación y  capacitación de promotores sociales, docentes, profesionales y comunicadores sociales para prevenir la violencia; articular acciones intersectoriales y multiagenciales para ampliar los espacios sociales de acción y participación ciudadana; promover la comunicación social para sensibilizar a la comunidad sobre la importancia pública de la prevención y elaborar e implementar sistemas de recolección de datos y evaluación de acciones y servicios.

Para conocer más detalles sobre esta propuesta, EL TIEMPO dialogó con el sociólogo Carlos Pagano, coordinador del Programa Pido Gancho, quien entre otras cosas evaluó como positiva la implementación y el desarrollo de la iniciativa.

“Las violencias más silenciosas, las más invisibles”

“Pido Gancho sería, de  alguna manera, la continuidad del programa ‘Vivir una Ciudad Segura’, que surgió entre la Facultad y el Municipio. Hicimos una experiencia que duró hasta aproximadamente 2009. Se dio que Cambió un poco la conflictividad, se corrió el paradigma de pensar a los jóvenes exclusivamente desde la penalidad,  que se da sobre todo con el paradigma de los niños como sujeto de derecho”, comenzó diciendo Pagano.

Asimismo destacó que “Pido Gancho sigue trabajando sobre las cuestiones de violencia (relacionadas con el contexto social, con la vulneración de derechos y con el mundo de los delitos y la cuestión de la criminalidad en el territorio), pero ahora también nos corrimos a trabajar con la violencia que tiene que ver con la vida cotidiana, que son las más silenciosas,  las más invisibles, que están por debajo de lo que el adulto considera qué es ser violento o no”.

En la continuidad del diálogo Pagano comentó que “en 2012 hicimos varios trabajos de campo por la cantidad de situaciones y de casos de chicos que habían sido vulnerados  en sus derechos por situaciones de violencia. Un ejemplo: seis de cada diez casos por los cuales el Estado tenía que tomar una medida de abrigo (la última que debe tomar, cuando un niño ya no puede vivir en familia y tiene que ser institucionalizado) eran por violencia”.

“Esos niños estaban siendo doblemente victimizados. Por un lado, eran vulnerados sus derechos por la violencia y por el otro no podían vivir en familia y terminaban institucionalizados. Ese fue para nosotros un llamado de atención para empezar a hacer visible esa problemática y poner el tema en la agenda pública de la comunidad”, explicó el sociólogo y añadió que uno de los ejes principales “es que desde el mundo de los adultos (Estado, instituciones y demás) se les garantice a esos chicos el derecho a no ser violentados. Y segundo que esos chicos no consideren que esas relaciones violentas son naturales. Así empezamos a trabajar -en 2013- con Pido Gancho”.

“Que no haya mal trato no quiere decir que haya buenos tratos”

Por otro lado, Pagano apuntó que con este programa “trabajamos mucho con las instituciones pero también con los niños, ya que consideramos que los chicos no sólo son sujetos de derecho sino también son sujetos sociales y ellos mismos pueden transformar sus condiciones de vida. Pensar en infancia y niñez no es solamente pensar en futuro; también es pensar en el presente, en el ahora, que puedan disfrutar el hoy”.

“La violencia tiene que ver con las relaciones y si -de manera afectiva- se construyen desde ese lugar -socialmente, culturalmente, políticamente, ideológicamente desde la violencia- luego se van reproduciendo. Por eso la idea es transformar esas condiciones, razón por la cual impulsamos muchas actividades destinadas a transferirle a los chicos capacidades, herramientas, información. Y a partir de eso empezamos a trabajar sobre una cultura de los buenos tratos”, dijo el referente de Pido Gancho.

En idéntico sentido, el sociólogo azuleño remarcó que “aunque no haya mal trato no quiere decir que haya buenos tratos, los cuales se construyen, se practican, hay un ejercicio. Porque los buenos tratos tienen que ver con el afecto, el reconocimiento al otro, el diálogo, la participación, la tolerancia, la negociación, la resolución de conflictos…con un montón de valores que hay que poner en práctica para que funcionen”.

“Generar las condiciones necesarias para que haya buenos tratos”

De igual forma, Pagano manifestó que “nuestra idea es generar las condiciones necesarias para que haya buenos tratos. Por eso hacemos la mayor cantidad de actividades con el objetivo de que los chicos  puedan producir buenos tratos”.

También “trabajamos mucho con las instituciones. Desde el año pasado, por ejemplo, estamos trabajando con los jardines de infantes con un taller sobre esta cuestión. Ahí es donde se están formando las nuevas familias y los niños más chiquititos, por eso es muy interesante”.

“El balance del programa es muy positivo”

Sobre el final de la charla, el sociólogo local aseguró que “el balance del programa es muy positivo. Siempre hay cosas por hacer. Pero había un espacio vacío sobre estos temas y tenemos la voluntad de seguir avanzando. Además el trabajo nuestro es voluntario, pertenecemos a la universidad pero nadie cobra un peso por esta iniciativa”.“Estamos convencidos de que hay temáticas que hay que desarrollarlas para lograr una transformación”, concluyó Pagano.

 

 

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